Repsol reclama una indemnización multimillonaria al petrolero por el derrame de Perú

La compañía inicia acciones legales contra el armador del buque y su seguro, y les exige garantías para cubrir los daños y gastos provocados

Un grupo de operarios trabaja, a finales de enero, en la recogida de carburante.Foto: MUSUK NOLTE

Repsol pasa al contraataque. La compañía española considera que el accidente que provocó el derrame de más de 10.000 barriles de petróleo frente a la costa de Perú fue causado por un brusco desplazamiento del petrolero Mare Doricum que destrozó las mangueras y el sistema de descarga, según ha comunicado a las autoridades peruanas. La compañía ha iniciado acciones legales contra el armador del buque y su aseguradora, según fuentes cercanas al caso.

La filial peruana de Repsol Refinería La Pampilla (Relapasaa) es la que ha puesto en marcha el procedimiento. Lo primero que ha exigido es la aportación de garantías en Perú que cubran tanto los daños medioambientales como los directamente sufridos por terceros como pescadores, comerciantes y trabajadores de la zona, así como todos los gastos en que ha incurrido Relapasaa en las tareas de reparación y limpieza. Repsol aún no ha cuantificado el importe de la reclamación, pero será una cifra multimillonaria, teniendo en cuenta la gravedad de lo ocurrido.

Independientemente de si el movimiento del buque fue originalmente causado por un oleaje anómalo provocado por la erupción submarina en Tonga, Repsol sostiene que la causa inmediata fue que ese movimiento descontrolado en plena descarga de crudo destrozó las instalaciones submarinas y arrancó las mangueras y el sistema de descarga, el llamado plem (siglas de pipeline end manifold o colector de final de tubería), que estaban “en perfecto estado” según el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin).

Mala praxis

Además, el grupo español se considera víctima de una mala praxis del capitán, que no avisó de la pérdida de posición del buque, privando a la compañía de información esencial e impidiendo una reacción más rápida y efectiva.

La tesis del desplazamiento brusco del buque como origen del desastre ecológico está avalada, entre otros, por un informe realizado por las consultoras Inerco y Orbital Eos, que muestra los movimientos del Mare Doricum a partir de los datos de posición emitidos por el propio petrolero. Además, ha sido defendida explícitamente por el director ejecutivo de Repsol en Perú, Jaime Fernández-Cuesta, la tarde del pasado viernes en Perú (hacia la medianoche del viernes al sábado en España).

“Nuestra posición es que esta rotura y este derrame se ha producido por un movimiento brusco y anómalo del buque, algo que no debe ocurrir nunca. Durante la operación de descarga tiene que estar absolutamente inmóvil y perfectamente amarrado con las propias amarras del buque a nuestras boyas y con sus anclas y sus métodos de anclaje”, cargó el ejecutivo de Repsol, en su primera comparecencia ante la comisión de investigación abierta por el Congreso peruano, en concreto a través de la Comisión de pueblos andinos, amazónicos, afroperuanos, ambiente y ecología.

“[El petrolero] se mueve más de 50 metros (...) y esto es lo que produce el derrame: el buque sigue unos minutos descargando tras la rotura. Cuando se advierte el afloramiento de combustible a superficie, se activa el plan de contingencia y antes de una hora queda rodeada toda la zona del terminal”, explicó.

Preguntado por la posibilidad de que el origen del derrame hubiese sido un sabotaje, Fernández-Cuesta subrayó que la única hipótesis es la del “accidente ocasionado por el movimiento brusco del buque”.

La mayoría de los congresistas participantes afearon a los representantes de la empresa no haber acudido a dos sesiones ordinarias y la “desatención de las personas afectadas”. Y les requirieron los estudios en los que se apoya Repsol sobre la causa del derrame y sobre si se habían detectado fallos humanos. “Ambos temas forman parte de la investigación judicial y penal que está en marcha, que incluirá peritajes de todos los materiales involucrados en este accidente y de todas las conductas humanas. Esa investigación dará luz a lo ocurrido”, se excusó Fernández-Cuesta.

Cambio de estrategia

Repsol ha virado en su estrategia. Inicialmente, se centró en explicar que el derrame fue consecuencia del oleaje anómalo aparentemente producido por el tsunami que llegó a la costa del Pacífico tras la erupción submarina en Tonga. Aunque el propio capitán del barco dejó por escrito que un oleaje anómalo había provocado la ruptura de los amarres del petrolero, la tesis del oleaje había sido contestada por diferentes instancias. Ahora, tras los estudios realizados y las primeras conclusiones acerca de lo que provocó el accidente, Repsol prefiere centrarse en la causa inmediata: que el buque destrozó sus instalaciones. Así, será si acaso el armador del buque el que deba justificarse por el oleaje. La naviera para la que trabajaba el petrolero es la singapureña Teekay Tankers Chartering Pte. Ltd, y el propietario del buque es la italiana Fratelli D’Amico Armatori S.p.A.

En su intervención ante la comisión del Congreso, Fernández-Cuesta indicó: “Ha habido informaciones desmintiendo que hubo un tsunami en las playas peruanas aquella tarde. La verdad es que no nos estamos concentrando ahora en si fue un movimiento del mar lo que movió el buque que después procedió a romper nuestra instalación submarina, sino que el hecho objetivo y comprobado es que el buque se movió”.

Tras la intervención de los representantes de Repsol, la comisión del Congreso peruano preguntó a los supervisores. Su intervención fue bastante favorable a los intereses de la energética por dos motivos: formularon también la hipótesis del desplazamiento brusco del buque como causa del accidente y señalaron que las instalaciones de Relapasaa estaban perfectamente operativas.

Elías Efrain Fox Joo, gerente de Supervisión de Hidrocarburos Líquidos de Osinergmin dijo que si se da “un evento de naturaleza inesperada” que rompe las instalaciones, eso no lo puede prevenir la supervisión. “Eso es parte de la maniobra indebida que se pudo haber dado al romperse los cabos. Si una de las cinco boyas no opera [por la ruptura del amarre] el barco se desestabiliza. Tal es así la desestabilización que puede hacer que un simple movimiento haga una fuerza tal que rompa cualquier estructura. Pero todavía no podemos afirmar que eso es así”, señaló.

Pero más importante aún para Repsol es que el presidente del Consejo Directivo de Osinergmin, Jaime Raúl Mendoza Gacon señaló que las instalaciones estaban perfectamente antes del accidente: “En el caso del terminal 2 se han hecho varios trabajos de supervisión. Estos trabajos aseguran que el ducto y el plem estaban operativos y en buenas condiciones. Eso comprende protección catódica, la parte de inspecciones internas, mediante herramientas inteligentes, prueba hidrostática del sistema e inspección al mismo plem que ha sido dañado. Todo eso aseguraba que esas instalaciones estaban en perfecto estado para operar”, señaló ante los congresistas.

Tareas de limpieza

El primer ejecutivo de la petrolera española en Perú también se defendió de las críticas por los retrasos y la falta de transparencia vertidas por la decena de diputados que participaron en la sesión de la comisión de investigación celebrada el pasado viernes: “Somos el único responsable que se está haciendo cargo de la remediación y responsabilizándose de limpiar el litoral y las playas peruanas, y de devolver la fauna marina a su estado natural, haciendo todo lo posible por atender a las poblaciones afectadas”, dijo.

Repsol puso en valor que, entre las empresas contratadas para la gestión del derrame y para “devolver el litoral peruano a su estado natural”, están “los dos mayores referentes del mundo en gestión de derrames”: la finlandesa Lamor y la británica Oil Spill Response. “Habitualmente se contrata a una o a la otra, pero nosotros hemos contratado a las dos para aprovechar las mejores prácticas de cada una”, dijo Fernández-Cuesta. Las filiales peruanas de las españolas Indra y Abengoa también están incluidas entre las compañías contratadas por Repsol para los trabajos de “evaluación y limpieza”. Indra está ayudando con el dispositivo de drones (complementan los vuelos de reconocimiento en helicóptero, el uso de satélites y la presencia in situ) y Abengoa está apoyando en las operaciones de limpieza de playas.

Según los datos de Repsol, en el proceso de limpieza participan o han participado 2.400 personas, 144 unidades de maquinaria pesada, 89 embarcaciones y 38 skimmers, una suerte de aspiradoras con la que se extrae el crudo vertido en el mar. En gran medida, esta maquinaria ha sido importada de países como EE UU, España o Finlandia. “Ya no hay grandes manchas de hidrocarburo en el mar. Nos hemos comprometido a entregar el mar limpio a mediados de febrero y vamos a cumplir”, afirmó Luis Vásquez, portavoz de la filial peruana de la energética. Según los datos de la propia empresa, los trabajos de limpieza llevaban el pasado viernes un avance del 67%.

Fernández-Cuesta confirmó también que la compañía dispone de seguros con diferentes coberturas y que ha activado todos ellos después del accidente. “Tenemos seguros que cubren contingencias así, cualquier compañía los tiene. La realidad es que nuestra máxima preocupación ahora no es cuáles de los costes que estamos asumiendo para la limpieza y remediación de playas y litoral y para atender a las poblaciones afectadas vamos a recuperar de nuestros seguros, sino que lo estamos haciendo directamente con nuestros recursos y nuestros medios”, declaró.

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