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Los precios récord de los cereales amenazan la viabilidad ganadera

Los productores reclaman que se cumpla la ley de la Cadena y que industria y distribución paguen como mínimo los costes de producción

Un agricultor de cereales revisa su cosecha a las afueras de Amritsar (India).
Un agricultor de cereales revisa su cosecha a las afueras de Amritsar (India).NARINDER NANU

A pesar del inicio de la recolección del maíz en los grandes países productores como Estados Unidos y Europa, que supone una inyección de oferta en los mercados, los precios de los cereales han seguido su escalada en otoño y amenazan con seguir con unos incrementos medios sobre la campaña anterior de entre un 35% y un 45% para situarse en unas cifras récord ligeramente superiores a las registradas en 2007, fundamentalmente por la mayor demanda mundial. Estas subidas se han traducido en un incremento medio de los costes de producción de las cabañas ganaderas de entre un 15% y un 20% según el grado de utilización de las diferentes materias primas, incrementos que no se repercuten en los precios de venta a la industria y la distribución, al no cumplirse la Ley de la Cadena.

Con respecto a la campaña pasada, los precios medios de la cebada en el mercado interior han pasado de 146 a 230 euros la tonelada, el trigo blando de 170 a 250 euros y el maíz de 174 a 260 euros. La soja se incrementó más del 30% hasta los 440 euros tonelada, situación que se repite con la colza hasta los 300 euros y con el girasol ante la nueva cosecha. Fuera de las materias primas para la alimentación animal, cabe destacar el incremento de los precios de los trigos duros para la producción de harinas destinadas a la alimentación humana en más del 70%: pasaron de una media de 240 euros tonelada, a una media de 450 euros, con picos de hasta los 480 euros, por su fuerte dependencia exterior y las malas cosechas de Canadá, Estados Unidos o Rusia. En este caso, esos incrementos tendrían una repercusión directa en los precios del pan donde la harina supone más del 30% de los costes totales y de otros productos elaborados por ese sector.

En el sector ganadero, Román Santalla, responsable de UPA, estima que los mayores precios de los cereales suponen un incremento del coste del litro de leche de entre tres y cuatro céntimos, sin que ello se haya reflejado en los contratos de las industrias. Agaprol, la Organización de Productores de Leche, OPL, ha denunciado además ante los tribunales a la multinacional francesa Lactalis, como firma líder en la recogida de leche en España, por no renegociar unos contratos donde se aplique la repercusión de la subida de los piensos e incumplir la exigencia de la Ley de la Cadena de pagar los costes de producción que cifra en 37,1 euros, frente a unos precios del mercado de 0,33 euros litro. La OPL señala igualmente a Mercadona, con una cuota de mercado de casi un 30%, de vender a precios bajos, lo que afecta negativamente en sus compras a los ganaderos. La subida de tres céntimos en los lineales hasta los 0,62 euros del grupo valenciano se considera corta para Unión de Uniones y con escasa repercusión en origen.

Desde los productores de huevos, Aseprhu, y Anprogapor, la sectorial del porcino, destacan el incremento de los costes producción en casi un 20% y, en el caso de los cerdos, coincidiendo además con la bajada de los precios en un porcentaje similar. A su vez, desde la cooperativa Coren, que agrupa a una veintena de cooperativas ganaderas en avicultura de carne, huevos, porcino y vacuno, se advierte sobre los riesgos de cierre de explotaciones por entrar en una situación de pérdidas al no poder repercutir esa subida en las ventas. En su opinión, la crisis ha sido provocada por las bajas cosechas en algunos importantes países productores, las mayores compras de China y, sobre todo, por las acciones especulativas de los grandes operadores desestabilizando los mercados.

Agricultura reconoce la evolución alcista de los cereales, su repercusión en la ganadería y la dificultad para su corrección al ser una situación de los mercados mundiales por el encarecimiento de la proteína de origen. Se ve como un apoyo complementario a futuro la elaboración de proteína animal con la producción de insectos o la utilización ya permitida de usar subproductos del porcino para elaborar piensos para la avicultura y a la inversa, salida que, por el momento y por su escaso peso, no ven los fabricantes.

Esta situación de los precios en unas cifras récord se produce a pesar de una campaña de 24 millones de toneladas de cereales, según los datos manejados por las Cooperativas Agroalimentarias, con 7,4 millones de toneladas de trigo blando, 9,4 millones de toneladas de cebada, 4,2 millones de toneladas de maíz y cantidades más bajas de otros productos secundarios. Es la segunda campaña más alta de la historia, tras los 27,6 millones de toneladas de la anterior.

El problema es que esta cifra se queda muy lejos de unas necesidades del mercado interior de unos 38 millones de toneladas por el fuerte peso de las cabañas ganaderas, lo que hace necesaria la importación de más de siete millones de toneladas de maíz, otros cinco millones de trigo blando y más de un millón de toneladas de trigo duro, además de otros cinco millones de soja.

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