El Gobierno confía en que la actividad y el empleo vuelvan al nivel precovid antes de que acabe el año

Economía mantiene intactas sus previsiones, con un crecimiento del 6,5% para 2021 y del 7% en 2022, pero asegura que el PIB diario y la afiliación recuperarán cotas prepandemia antes del cierre del ejercicio

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, este lunes. En vídeo, Calviño ofrece datos macroeconómicos de España.EUROPA PRESS (MARÍA JOSÉ LÓPEZ - EUROPA PRESS)

El Gobierno confía en que España siga creciendo con fuerza y que el nivel de actividad económica diaria y el empleo vuelvan al nivel anterior a la pandemia antes de que acabe este año. Así lo ha detallado este martes la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, quien ha señalado que el Ejecutivo mantiene intactas las previsiones de crecimiento del PIB para 2021 y 2022, del 6,5% y del 7% respectivamente, como había anunciado en julio. El avance en la vacunación, el dinamismo en la inversión y el repunte del consumo privado están siendo los grandes protagonistas de la recuperación tras el brutal batacazo del año pasado, cuando la actividad se desplomó un 10,8%. “No hay precedentes en nuestra historia económica reciente de una recuperación tan rápida”, ha destacado.

Fuentes del Ministerio de Economía detallan que los datos de vuelta a niveles prepandemia que ha mencionado Calviño corresponden al PIB diario, una estadística que no se elabora oficialmente y cuyo cumplimento será difícil de probar, pero que reflejan el optimismo del Gobierno. Habrá que esperar el inicio de 2022 para que la actividad económica medida en datos trimestrales promedio supere la previa a la crisis sanitaria.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Calviño ha explicado que “2021 va de menos a más” y recordó que ya a finales de julio, cuando el Gobierno anunció sus anteriores previsiones, “todos los indicadores confirmaban que la recuperación ya estaba en marcha”. Pero uno en particular ha representado un antes y un después. “La vacunación ha supuesto un punto de inflexión”, ha subrayado la vicepresidenta. El ritmo de inmunización, por encima de la media de la Unión Europea, ha sido clave para permitir la relajación de las restricciones y la gradual vuelta de la movilidad, lo que a su vez ha dado un empujón al sector turístico, uno de los pilares de la economía española y de las actividades más castigadas por la crisis sanitaria. El aumento del gasto en consumo, la vuelta de los turistas extranjeros y, sobre todo, la recuperación del gasto en inversiones han añadido gasolina a la recuperación.

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Calviño ha detallado que, tras la vacunación, el segundo pilar que está impulsando el crecimiento es la buena evolución del consumo, que ha despegado sobre todo a finales del segundo trimestre con un ritmo más rápido en alojamiento y restauración. Estos datos, junto a la progresiva reducción de la incertidumbre, sugieren que la población está empezando a gastar el ahorro embalsado durante lo más duro de la crisis sanitaria, una cifra que el Gobierno estima en cerca de 50.000 millones. Asimismo, prevé que tras un annus horribilis para el turismo, en 2021 el PIB del sector se recupere parcialmente y termine el ejercicio en el 50% del de 2019, que supuso un año récord para la actividad.

Pero el factor diferencial con la anterior crisis financiera, ha señalado la vicepresidenta primera, ha sido el “dinamismo en la inversión”, que tras el crac de 2008 se paró durante seis años seguidos. En este caso, “el rebote ya será este año”, y en 2022 ya se alcanzarán niveles superiores a la época precovid con el bálsamo de los fondos europeos de trasfondo. También la afiliación a la Seguridad Social se recuperará de manera mucho más rápida: el Gobierno calcula que la tasa de paro baje al 14,1% el año que viene, en línea con las anteriores previsiones de julio.

La mejora de la situación es tal que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado este mismo martes al alza las previsiones de crecimiento para España, situándola a la cabeza de las economías avanzadas. El think tank de los países ricos augura ahora un avance del producto interior bruto (PIB) del 6,8% para este año, casi un punto porcentual por encima de sus estimaciones de mayo, y del 6,6% en 2022 (tres décimas más que lo previsto anteriormente). Calviño ha mencionado que esta actualización avala el optimismo del Gobierno, pero ha matizado que el Ejecutivo ha preferido ser prudente debido a un contexto en el que la incertidumbre y la volatilidad de los indicadores siguen siendo elevados: “Prudencia es la palabra que guía nuestro trabajo en este ámbito”. También el Banco de España ha mejorado muy levemente sus pronósticos, aunque se mantienen por debajo de los del Ejecutivo: un 6,3% en 2021 y un 5,9% en 2022.

Prudencia

Por muy favorables que sean los pronósticos de organizaciones nacionales e internacionales, públicos y privados, el Gobierno no quiere lanzar las campanas al vuelo. La prudencia es la marca de la casa, como dejó claro Calviño en su exposición del viento de cola con que España se dispone a entrar en el último trimestre del año. La vicepresidenta económica advirtió en el Consejo de Ministros de los posibles imprevistos que podrían afectar a la salida de la crisis. Uno de los ejemplos que se pusieron sobre la mesa fue la crisis de la inmobiliaria china Evergrande, con una deuda superior a 300.000 millones de dólares (unos 255.000 millones de euros).

Los ministros consultados no dudan de que la economía va a salir como un tiro del Gran Confinamiento. Los datos de creación de empleo y de afiliación a la Seguridad Social en septiembre se espera que sean muy buenos. Pero según los datos que maneja La Moncloa será en la primera mitad de 2022 cuando se alcance la velocidad de crucero. Para entonces los fondos europeos se deberían notar en las cuentas públicas, que se prevé que se aprueben en tiempo y forma. “Hemos recuperado niveles de la prepandemia, como en indicadores de confianza y de la percepción de los consumidores. Va a ser un rebote muy alto porque la caída fue muy pronunciada”, resume un alto cargo del Ejecutivo.

La gran preocupación del Gobierno es que la fiesta de datos macroeconómicos, con unas previsiones más propias de un país en desarrollo que de una potencia media, se traduzca en una mejora tangible en los bolsillos de los ciudadanos. Y hasta marzo seguirán los nubarrones en el precio y factura de la luz. La subida de los carburantes y de productos esenciales de la cesta de la compra también preocupa, pero la previsión es que sea puntual. Lo que nadie contempla es un movimiento como el de los chalecos amarillos de Francia.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha avalado el escenario macroeconómico del Gobierno, siempre y cuando la situación sanitaria se mantenga bajo control y arranquen los proyectos vinculados al Plan de Recuperación, aunque ha vuelto a reclamar más información sobre las medidas de carácter presupuestario y fiscal. La actualización del cuadro macro se ha presentado este martes en el Consejo de Ministros de cara al proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022 que el Ejecutivo pretende aprobar ya la semana que viene o la siguiente, y que incluirá una nueva partida de los fondos europeos.

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