Glovo añade dos nuevos choques con sus repartidores tras la ley ‘rider’

La plataforma cambia el método de pago mientras que las protestas se trasladan a sus supermercados

Una repartidora de Glovo, frente a un supermercado de la compañía de reparto en Barcelona.
Una repartidora de Glovo, frente a un supermercado de la compañía de reparto en Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

La plataforma de reparto Glovo ha sumado esta última semana dos nuevos frentes a la controvertida relación que, como otras plataformas similares, mantiene con sus repartidores. Por una parte, un cambio de metodología de pago que ha enervado a los riders que cubren las entregas de restauración. Por la otra, el malestar existente entre los que se encargan de servir las comandas de los supermercados de la marca, estos sí contratados a través de terceras empresas, que se quejan de sus condiciones salariales y de que no puedan utilizar mientras descansan los baños, las fuentes o los enchufes de los almacenes de Glovo a los que están asignados y a los que tienen vetado el acceso.

A raíz de las quejas, este miércoles la compañía ha tenido que dar marcha atrás a su nueva fórmula de cálculo de la remuneración de los repartidores, puesta en marcha después de la entrada en vigor de la ley rider. Con ella Glovo ofrecía mayor capacidad de elección a sus trabajadores, que podían escoger entre un “multiplicador” que se situaba entre 0,7 y 1,3 sobre la tarifa base del pedido. Si escogían la cifra más alta, cobraban más. Si optaban por la más baja, su porcentaje era menor. Pero los riders se cercioraron rápidamente de que si escogían las que mayor rendimiento económico les ofrecía, recibían menos encargos, lo que iba a convertirse en un motivo de división en la plantilla.

La compañía perseguía sobre todo eliminar la presunción de laboralidad señalada por los tribunales en sentencias en su contra, con lo que se avenía a la nueva ley, al considerar que el cambio dota de más independencia y flexibilidad a los riders y cumple con los criterios de ajenidad y dependencia que marca el Estatuto de los Trabajadores como frontera entre empleado y falso autónomo.

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Pese a todos esos argumentos, las quejas acabaron convertidas en clamor, hasta el punto de que unas 60 personas, básicamente falsos autónomos que trabajan para la empresa, se concentraron el viernes ante la sede de la compañía en Barcelona y consensuaron una protesta basada en escoger el coeficiente más alto, de 1,3 a partir del lunes. “Es que por debajo de 1, consideran que están trabajando a pérdida y no les sale a cuenta”, explica la responsable de nuevas realidades de CC OO en Cataluña, Carmen Juares.

La empresa decidió ayer cambiar el baremo tras las protestas y eliminar los descuentos sobre las tarifas, es decir, que solo se pudieran escoger coeficientes a partir de 1. “En las últimas semanas hemos implantado una nueva versión de la aplicación de repartidores. Dentro de este proceso, estamos recopilando todos los comentarios y aplicando diferentes cambios que ayuden a mejorar tu experiencia”, ha trasladado a sus repartidores Glovo, que pretende mantener al 80% de sus repartidores como autónomos.

Subcontratados y sin poder acceder al baño

Lo sucedido en los supermercados de la cadena es una queja distinta y obligó a cerrar la operativa de los seis supermercados de Barcelona y uno de L’Hospitalet durante dos días. En ese caso, los repartidores iniciaron una protesta el lunes, no afectados por el nuevo modelo de pago, sino por la precariedad de sus condiciones. Todos están contratados por empresas que trabajan para Glovo, lo que ha provocado que el sindicato CC OO anunciara a principios de mes dos denuncias ante la Inspección de Trabajo.

Los empleados consideran necesario que sea Glovo la empresa que les contrate de forma directa, además de reclamar mejores salarios. Pero más allá de todo ello, reclaman poder utilizar las instalaciones de los centros de trabajo (supermercados de la cadena Glovo, en este caso) cuando no tengan ningún servicio asignado, al menos para poder utilizar los baños, beber agua e incluso descansar en su interior. Las esperas entre comandas en los exteriores ha generado en diversas ocasiones las quejas de los vecinos. Como maniobra de presión, el lunes un grupo representativo de repartidores decidió no servir comandas, lo que impidió que se ofreciera servicio en la aplicación. Y el martes, según decisión de la empresa en este caso, afirma Juares, tampoco se dio servicio.

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