El alza del precio de la luz diluye casi todo el ahorro de la rebaja del IVA en un mes y medio

El coste de la energía, que esta semana ha tocado cinco récords diarios consecutivos, se come ya alrededor de dos tercios del alivio impositivo aprobado por el Gobierno a finales de junio

Torre del tendido eléctrico, en primer término, y molinos de viento al fondo.
Torre del tendido eléctrico, en primer término, y molinos de viento al fondo.EFE

El precio de la electricidad sigue disparado. Por más controles o modificaciones que las autoridades incluyan, el mercado se muestra insaciable. El Gobierno trató de aliviar la factura de la luz de los consumidores a final de junio, especialmente para los más vulnerables. La medida estrella fue una bajada del IVA, del 21% al 10%, que entró en vigor el 25 de junio. Al principio consiguió el efecto deseado: reducir la factura. Pero ahora, solo 50 días después, las nuevas alzas del coste de la energía han diluido ese ahorro y ya se han comido alrededor de dos tercios de la rebaja entre los clientes que tienen la tarifa regulada, conocida como PVPC.

“La factura de julio bajó respecto a junio, pero a este ritmo va a durar poco el alivio del IVA. En agosto o, a lo sumo, en septiembre, ya se habrá comido el ahorro por completo”, asegura Francisco Valverde, consultor y analista del mercado eléctrico. Sostiene que, de seguir disparados los precios este mes, antes de acabar agosto el mercado ya se habrá tragado la rebaja del IVA y los hogares terminarán pagando más que en junio por el mismo consumo con una tasa impositiva inferior.

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El mercado eléctrico ha vivido una semana de récords. El precio de la energía ha cabalgado hasta máximos y cada día ha batido su cifra histórica anterior, a lomos de la llegada de la ola de calor extrema. Como si fuese Usain Bolt en sus mejores tiempos en los 100 metros lisos, el coste diario de la electricidad en el mercado mayorista ha ido pulverizando sus registros desde el lunes. Cinco cifras históricas consecutivas hasta tocar este viernes los 117,29 euros el megavatio-hora (MWh), la cota más alta jamás registrada. Para el fin de semana se espera un respiro (con la bajada de la actividad laboral el precio acostumbra a decrecer). Por eso, todos los ojos apuntan ya al inicio de la próxima semana para ver si continúa este rally alcista histórico.

La bajada del tipo impositivo en la factura de los consumidores se tradujo en un ahorro del 9%, unos siete euros para un consumidor medio que tuviera una factura de 73,51 euros por 4,4 kilovatios (kW) de potencia contratada y un consumo de 3.500 kilovatios-hora anuales (kWh/año). Sin embargo, este alivio ha ido menguando y cada vez queda menos margen. Al tener en cuenta una subida media del precio minorista del mercado regulado del 12,5% en lo que va de mes respecto a la media de junio, ese consumidor pagará 70,69 euros, solo 2,82 euros menos, a pesar de soportar un 10% de IVA en lugar de un 21%.

Pero este encarecimiento de la factura puede ser incluso mayor, ya que las horas punta han repuntado un 9,8%, las del tramo llano un 15,4% y las valle un 15%. Así, todo dependerá del reparto del consumo por diferentes tramos. Si mantiene el gasto energético en la misma intensidad y franjas horarias, el aumento será de un mínimo del 10% y hasta un máximo del 15%. Esto es, el ahorro que todavía aguanta con la reducción del IVA será solo de entre 2 y 3,5 euros.

Estos cálculos están realizados según las variaciones del precio de los tramos horarios (horas punta, llano y valle) que comenzaron a utilizarse en junio, según los datos de Red Eléctrica de España. Es decir, solo afecta a los 10,6 millones de consumidores que están dentro del mercado regulado y no a los que tengan un precio cerrado con su compañía energética. Esta tarifa regulada por el Estado, conocida como PVPC (precio voluntario para el pequeño consumidor), está indexada a los precios horarios del mercado mayorista, por lo que refleja directamente las fluctuaciones de precio. Sin embargo, esto no significa que los que están en el mercado libre (16,2 millones de clientes) se salven de la quema de las subidas, ya que la evolución de los precios marca las ofertas que realizan las comercializadoras.

Los motivos que explican el aumento desmedido son conocidos: el precio del gas está por las nubes —en torno a los 45 euros MWh— y el coste del CO₂ no hace más que aumentar —ya supera los 55 euros la tonelada—. Además, las previsiones para futuro no son nada halagüeñas: en el gas no se espera un alivio hasta la próxima primavera. Y el mercado de los derechos de emisiones de dióxido de carbono no parece que vaya a dar una tregua ni a corto ni a medio plazo, ya que es una pata fundamental para reducir las emisiones nocivas de la industria. “El gas no bajará hasta febrero o marzo del año que viene, según las previsiones, que pueden equivocarse. Donde no hay duda es con el CO₂, que tendrá un recorrido al alza seguro”, incide Valverde.

Cambios en el reparto de la factura

Hace tiempo que el recibo de la luz es un arma con el que la oposición ataca al Gobierno de turno. Y lo suele hacer con el apoyo de buena parte de la población, que ha tirado la toalla en su intento de entender la factura por más que esta asfixie económicamente. Dos buenos ejemplos son el temporal de frío y nieve del pasado enero o la ola de calor que azota ahora a España. Las fuerzas políticas, cuando no están en el poder, caen en esta trampa golosa que, si consiguen llegar a La Moncloa, las pone contra las cuerdas.

Con las últimas modificaciones impulsadas por el Ejecutivo, especialmente la bajada del IVA, y con el incremento exponencial del precio de la luz se ha producido además un efecto curioso: el peso del coste de la energía sobre el total de la factura de la luz ha crecido hasta casi la mitad del recibo. Dependerá en función del gasto de los consumidores, pero esta cifra se sitúa alrededor del 46%. Un peso muy elevado, ya que hace unos meses solo representaba algo más del 25%. Este mayor peso en la factura del coste de la energía expone a los consumidores aún más a los vaivenes del mercado.

Este incremento de su participación en el precio total se explica por dos motivos. Por un lado, uno de los factores que pesa en el recibo ha subido mucho: la media de julio en el mercado mayorista fue casi un 170% más caro que el mismo mes del año pasado, marcado por la pandemia, y un 80% por encima de la misma fecha de 2019, según los datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). Y por lo tanto es normal que gane importancia. Pero a este factor se le suma, además, una rebaja considerable de los impuestos con los que se grava la factura, que han pasado de suponer un 21,3% del total a un 13,5%. Así, al esfumarse esta parte impositiva hace que el precio dependa más del coste energético.

En esta espiral de subidas, asoma en el horizonte el final de la rebaja del IVA. En principio, se trata de una medida transitoria que estará en vigor hasta diciembre. En caso de desaparecer este apoyo, el precio registraría un alza inmediata y muy fuerte. Algo que solo sería soportable si el coste energético retorna a unos niveles no tan altos. “Espero que no lo vuelvan a subir por dos motivos: por un lado, porque se podrá compensar con lo que se ingresa por el CO₂. Y, por otro, porque al ser costes más altos, aunque el tipo impositivo sea menor, si se compara con lo recaudado el año anterior la brecha no será tan grande”, sostiene Valverde. Falta por ver la evolución del precio del recibo de la luz en estos meses y, sobre todo, qué opina el Gobierno de reducir sus ingresos por esta vía a futuro.

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Sobre la firma

Hugo Gutiérrez

Es periodista de la sección de Economía, especializado en banca. Antes escribió sobre turismo, distribución y gran consumo. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS tras pasar por el diario gaditano Europa Sur. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, Máster de periodismo de EL PAÍS y Especialista en información económica de la UIMP.

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