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El BBVA sitúa a Ángel Cano como el primer pagador de Villarejo

El banco afirma que el antiguo consejero delegado "verificó" los servicios del comisario en 2004

Ángel Cano, a su llegada en julio de 2019 a la Audiencia Nacional.
Ángel Cano, a su llegada en julio de 2019 a la Audiencia Nacional. EFE

El dedo del BBVA apuntó a Ángel Cano, exconsejero delegado del banco, el 24 de junio del pasado año. Ese día, la entidad financiera remitió a los investigadores del caso Villarejo un cuadro detallado con las personas encargadas de autorizar el abono de las facturas a Cenyt, el grupo de empresas del comisario jubilado José Manuel Villarejo. Un documento incorporado al sumario de la causa, al que tuvo acceso EL PAÍS, que refleja cómo el directivo fue el primero que dio luz verde de los pagos a las compañías de la trama y cómo, también, fue el primero en “verificar la prestación del servicio”. Solo ocho días después, el juez dictó su imputación tras pedirlo la Fiscalía Anticorrupción.

Según el informe facilitado por el BBVA, el entonces director del área de Recursos Humanos y Servicios aprobó el pago de cuatro facturas por un valor total de 592.069,61 euros. Tres de ellas se encuentran fechadas el 23 de diciembre de 2004 —la cuarta, el 1 de marzo de 2005—, apenas unas semanas después de que se celebrase la reunión en la que, según relató el expresidente Francisco González en su declaración, se autorizó “implícitamente” a Julio Corrochano, director de Seguridad, para que contratase una agencia de detectives para investigar el intento de adquisición por parte de Sacyr de una participación significativa del banco. Es el identificado en el sumario como el Proyecto Trampa.

“Debemos apuntar que la persona que realmente debe tener conocimiento del servicio prestado es el responsable de verificar la prestación del servicio”, añadía también el BBVA en su escrito del 24 de junio de 2019, que derivó en la citación de Cano, que se negó a declarar ante el juez. La Fiscalía, de hecho, volvió a preguntar por la responsabilidad del exconsejero delegado al representante legal de la entidad financiera, Adolfo Fraguas, que declaró como imputado en nombre del banco. “En todos los casos había alguien que verificaba que los servicios se habían prestado y alguien de rango muy alto dentro de la organización”, subrayó Fraguas, que añadió que Cano se encargó de estas facturas por importe superior al medio millón de euros.

Pero el banco no fue el único que dirigió la mirada a Cano, que salió del banco en 2015 con 53 años y una indemnización y pensión de más de 40 millones de euros. El ministerio público interrogó a González al respecto y le preguntó si Corrochano, señalado en las grabaciones como el presunto responsable de trasladar verbalmente los encargos ilegales a Villarejo, “tenía capacidad de contratar a Cenyt” sin que él o alguien del BBVA lo supiera. “No tengo ni idea. El banco tiene unos controles. Ahí estaba claramente Ángel Cano, que era el jefe de Corrochano”, respondió el expresidente de la entidad financiera, que remachó: “Su jefe era Ángel Cano”.

Francisco González y el BBVA admiten que se contrató al grupo de empresas del comisario jubilado, encarcelado desde noviembre de 2017 por esta macrotrama de corrupción, pero añaden que no sabían que Villarejo estaba detrás de ellas y que se utilizaron métodos ilegales.

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