LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Las pernoctaciones hoteleras caen un 73,4% en julio pese a la reapertura del turismo

El fin del estado de alarma y de las restricciones a la movilidad dentro y fuera de España no evitan el hundimiento en uno de los meses más importantes para el sector

Una turista en la terraza de un hotel abierto en la playa de Palma.
Una turista en la terraza de un hotel abierto en la playa de Palma.Atienza / EFE

La industria turística confirma mes a mes sus peores previsiones. El sector vaticinaba un verano negro y la realidad se asemeja mucho a ese presagio. En julio, por ejemplo, primer mes completo sin estado de alarma y con cierta recuperación de la libertad de movimiento entre países europeos, las pernoctaciones hoteleras cayeron un 73,4% respecto a julio de 2019. En total hubo 11,4 millones de pernoctaciones, muy lejos de las 43,2 millones de un año antes, según ha publicado este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El desastre económico del sector turístico y, por ende, de buena parte de la economía española aumenta por cada día que pasa sin atisbo de recuperación tras el shock del coronavirus. Julio es el quinto mes consecutivo de bajadas en las pernoctaciones. Desde enero, el desplome es del 71,1% al quedarse en los siete primeros meses del año en 55,6 millones de pernoctaciones frente a las 192,7 millones de 2019.

Las hoteleras y negocios alrededor del turismo han sufrido el choque de diferente forma. Muchas optaron directamente por no reabrir sus puertas ante el tsunami que se avecinaba. De hecho, el número de establecimientos abiertos estimados según el INE fue de 12.068, un 29,5% menos que en julio de 2019. Y en número de plazas ofertadas el hundimiento fue todavía mayor: del 44,8%. Una reducción de la oferta que no ha sido capaz de compensar el desplome sin precedentes de la demanda. Así, la ocupación por plaza ofertada se ha quedado a la mitad del año anterior, en el 35%, muy baja pese a estar en plena temporada de verano y pese a la drástica reducción de la oferta. Todo este descalabro se refleja también en el empleo, ya que a menos actividad, menor capacidad de contratación. Así, según los datos publicados por el INE, en julio hubo 114.990 empleados en hoteles, un 59% menos que un año antes.

El hundimiento de la demanda, así como una caída del 25,5% en la estancia media, se deja sentir en toda la cadena. Algo que solo han podido contrarrestar dejando cerrada parte de la planta hotelera y, además, con una bajada de precio. En julio, según el INE, los precios hoteleros cayeron en España un 8,22%. Por comunidades, destacan los desplomes registrados en Navarra (-20,69%), País Vasco (-19,63%), Cataluña (-17,78%) y Madrid (-17,59%). Solo cuatro autonomías consiguieron mejorar, aunque fuese por poco, los precios de julio de 2019: Canarias, Aragón, Asturias y Castilla-La Mancha.

Si se tiene en cuenta el valor de la tarifa media diaria por habitación ocupada (ADR), la media de España fue de 87,58 euros, un 15% por debajo del valor de julio de 2019. Y si se toma el resultado de los ingresos por habitación disponible (RevPAR), lo que refleja de forma más fiel la rentabilidad hotelera, la caída ha sido del 56,8%. Claro ejemplo de que ni los cierres o no reapertura de más hoteles ni la bajada de precios ha sido suficiente para incentivar las pernoctaciones. Siguen faltando turistas y, por tanto, sobran plazas hoteleras.

Más viajes domésticos

Cuando se preparaba el final del estado de alarma, desde el Gobierno se trató de incentivar mucho el turismo nacional. Una estrategia que esperaba contrarrestar el desplome de las llegadas de viajeros extranjeros. Algo que los datos demuestran que ha ocurrido. “Pese a la progresiva apertura de las fronteras exteriores, los viajeros residentes en España sostienen en mayor medida la actividad hotelera del mes de julio (3,2 millones de viajeros frente a 1,1 millones de no residentes), lo que se refleja también en el volumen de pernoctaciones, que alcanzan los 7,4 millones en el caso de los residentes, frente a los 4,1 millones de los no residentes”, asegura el INE en su nota.

Sin embargo, es necesario contextualizar estos datos. No hay duda de que el desplome del turismo extranjero ha sido colosal. Y que la mayoría de las pernoctaciones han sido de viajeros residentes en España. Pero cabe destacar que los viajes de los españoles también han caído respecto a julio de 2019: hubo un 43,2% menos de viajeros españoles que se alojaron en hoteles en el séptimo mes del año y un -50% de pernoctaciones. Es decir, el turismo doméstico ha amortiguado el golpe de la ocupación hotelera en julio, sí, pero lo hace solo porque ha perdido menos que el turismo extranjero.

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