la crisis del coronavirus

El aumento de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo puede aumentar un 16,8% el PIB

La plataforma empresarial ClosinGap advierte de la crisis del coronavirus ha golpeado más al género femenino, pero cree que abre una oportunidad para reducir la desigualdad con el hombre

Una mujer trabaja desde casa, durante el confinamiento debido a la pandemia del coronavirus.
Una mujer trabaja desde casa, durante el confinamiento debido a la pandemia del coronavirus.Joan Sanchez

Son amas de casa, madres, cuidadoras... Todos estos roles pesan en la mujer a la hora de incorporarse al mercado de trabajo y las sitúan en desventaja económica y social. Y la crisis del coronavirus todavía ha agravado más esa situación. Sin embargo, la plataforma ClosinGap cree que la mujer puede ser “la palanca de recuperación económica y social tras la crisis sanitaria”. Lo hace partiendo de unos informes elaborados por varios expertos que señalan que ahora puede haber una oportunidad para recudir esa brecha de género y hacerlo, tanto en la tasa de empleo como en la de trabajo a tiempo parcial, podría llevar a aumentar el PIB español un 16,8%, según los datos de ClosinGap, que agrupa a más de una decena de empresas e instituciones.


Este incremento potencial de la producción vendría impulsado por una creación de empleo femenino de 2,3 millones y por el traspaso de mujeres que actualmente trabajan a tiempo parcial y que pasarían a hacerlo a tiempo completo. El informe realizado por PwC, determinó que si se dieran esas condiciones, el PIB español podría incrementarse en 201.913 millones de euros (16,8% del PIB del año 2018).

El análisis de ClosinGap —de la que forman parte Merck, Mapfre, Repsol, Vodafone, Meliá Hotels International, Mahou San Miguel-Solán de Cabras, BMW Group, L’Oréal, PwC, Bankia, Grupo Social ONCE y KREAB— ahonda en el coste de la desigualdad de género para la economía, tomando en cuenta las condiciones surgidas tras la crisis sanitaria. En este momento, por ejemplo, las mujeres tienen más probabilidades de perder su trabajo que los hombres, según datos de la escuela de negocios ESADE, “ya que ellas están más vinculadas a empleos directamente afectados por la cuarentena”.

De acuerdo con el informe, si en recesiones anteriores los sectores más afectados fueron la industria manufacturera (la década de los 90) o la construcción (la Gran Recesión), dominado por los hombres, la actual crisis ha afectado fundamentalmente a sectores donde la mano de obra femenina es mayoritaria. Según la distribución por sectores de la fuerza de trabajo —datos de la EPA del segundo trimestre de 2019—, se concluye que cerca del 25% de los trabajadores se han visto afectados directamente por el confinamiento, con una importante brecha de género relacionada: más del 29% de las mujeres trabajan en sectores bajo cuarentena, comparado con el 21% de los hombres. La mayoría de los puestos de trabajo perdidos por el confinamiento están vinculados a la hostelería, el comercio y el servicio doméstico, donde la mano de obra femenina es mayoritaria.

Además, la maternidad también atenúa estas diferencias: más de dos tercios de las madres españolas se han visto obligadas a quedarse en casa durante el estado de alarma debido a que trabajan en sectores no esenciales o no trabajan. Esta situación repercutirá en el medio y largo plazo en sus perspectivas profesionales, como ya lo constató el Banco de España en un informe sobre la penalización del mercado laboral a las mujeres que deciden ser madres.

Ana Polanco, portavoz de ClosinGap, afirma: “Debemos evitar y corregir los retrocesos en materia de género que se han producido durante el confinamiento y que han sido especialmente notorios en ámbitos como el empleo y la conciliación”. Polanco ha subrayado que “en la era post-covid” no se pueden seguir acentuando las brechas de género que ya existían en la sociedad, y apunta que la igualdad de género debe situarse como prioridad y eje estratégico para impulsar el crecimiento social y económico del país”.

Las brechas del teletrabajo

El teletrabajo multiplica las responsabilidades de las mujeres en el hogar y dificulta la conciliación de su vida profesional y familiar. “Si la caída en picado de la actividad económica durante la cuarentena ha puesto en jaque el empleo femenino, también el teletrabajo podría repercutir en una caída de sus tasas de ocupación”, subraya el análisis.

Según un barómetro elaborado por la consultora GAD-3, un tercio de la población española ha estado teletrabajando durante la pandemia. Así, con un escenario futuro donde el teletrabajo será cada vez más una realidad en las empresas españolas, el economista José Antonio Herce advierte que “la recuperación económica debe ser inclusiva y estar encaminada a resolver las brechas sociales existentes”.

En el estudio ¿Quién se encarga de las tareas domésticas durante el confinamiento?, realizado por Lidia Farré, profesora de Economía en la Universidad de Barcelona, y Libertad González, se resalta que las mujeres han asumido más peso en las tareas domésticas durante el confinamiento. Mientras que el cierre de los centros educativos y las dificultades para externalizar los servicios domésticos han representado un incremento (sin precedentes) de las responsabilidades familiares, estas siguen repartiéndose de manera desigual entre hombres y mujeres. Esto sugiere “un posible deterioro de las oportunidades laborales de las mujeres y conviene atenuar lo que podría ser un incremento de la desigualdad de género”, manifiesta Farré.

Los autores del análisis subrayan que es necesario impulsar “con urgencia” medidas y políticas públicas en el ámbito del empleo y la corresponsabilidad en el hogar para evitar que se amplíe la brecha de género también en esta nueva forma de trabajo.

Los informes publicados hasta ahora por ClosinGap ponen de manifiesto dos realidades entrelazadas, que no deben perderse de vista “en la era postcovid”: la pérdida de talento femenino, en términos de coste de oportunidad, está restando a la economía española un potencial medible en su relación con el PIB nacional. Y segundo, que la mujer no debería perder su liderazgo en el proceso de cambio social que se está produciendo en ámbitos como la movilidad, el turismo, la digitalización o la sostenibilidad.

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