Los ingresos de las trabajadoras caen un 11% tras ser madres

Un informe del Banco de España concluye que después de ser padres, las ganancias de los hombres apenas varían. El organismo cifra en un 28% la brecha salarial de la maternidad

Una mujer solicitante de ayudas públicas, en Madrid.
Una mujer solicitante de ayudas públicas, en Madrid.

Ser madre en España supone un retroceso en las condiciones laborales de las mujeres en los años siguientes a la maternidad. Lo ha constatado el Banco de España, en el informe The Child Penalty in Spain publicado este jueves. El documento señala que el mercado laboral penaliza a las mujeres después de ser madres, al registrar una bajada en sus ingresos del 11,4% durante el primer año tras el nacimiento de sus hijos, cuya caída llega al 33% al cabo de una década. La falta de disponibilidad horaria hace que trabajen menos jornadas, cobren menos horas extra, y menos pluses y bonificaciones salariales. Y eso explica el descenso salarial. Mientras tanto, el salario y condiciones de los padres apenas se ven afectados: ellos ganan incluso un 0,15% más el año siguiente y a largo plazo las diferencias son mínimas.

Esta situación explica parte de la brecha salarial entre hombres y mujeres. El informe cifra en un 28% la penalización a la maternidad en los ingresos de ellas. Esta diferencia salarial sigue siendo “una realidad innegable en todos los países”, reza el documento. Por ejemplo, el salario medio bruto de las mujeres en España representó 78,4% del de los hombres en 2017. Para presentar los resultados, el organismo ha utilizado datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social de casi 550.000 trabajadores (264.391 madres y 279.437 padres) de 1990 a 2018.

El resultado es que, después de experimentar una caída del 11,4% en sus ganancias al año de ser madres, las mujeres ven que ese porcentaje aumenta al 19,5% en el año posterior, mostrando una tendencia que continúa a la baja incluso diez años después de tener a su primer hijo, cuando alcanza el 33%; muy lejos del 5% en la disminución de los ingresos de los hombres en ese mismo periodo. El informe asegura que “las ganancias de las mujeres nunca vuelven a los niveles previos a la maternidad”.

Una vez que ellas se reincorporan al mercado laboral reducen de forma considerable el número de días de trabajo, una realidad que no afecta a los varones. Además, el informe señala que las mujeres tienen más probabilidades de trabajar a tiempo parcial después de tener a su primer hijo, mientras que esa situación apenas cambia para ellos.

Las mujeres reducen un 9,8% el número de días trabajados durante el primer año tras la maternidad, mientras que los de los hombres no se ven afectados. Pasados diez años, el descenso en el número de días trabajados por las mujeres se amplía al 23%. Mientras que la probabilidad de que ellas trabajen a tiempo parcial aumenta un 30% un año después de tener a su primer hijo, la de los hombres disminuye un 8%.

Además, la probabilidad de que las mujeres trabajen con un contrato temporal aumenta un 32% tras la maternidad, frente al descenso en un 5% de esta probabilidad entre los hombres. Sobre los efectos del nivel de formación, el documento muestra que las mujeres con educación universitaria reaccionan a la maternidad trabajando a tiempo parcial, mientras que las que no han ido a la Universidad son más propensas a trabajar menos días.

En el informe se contrastan los datos de la brecha de género de Austria, Dinamarca, Alemania, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. Conforme a sus números, la penalización por hijo a largo plazo, que es del 28% en España, es similar a la de Suecia (26%) y Dinamarca (21%), y menor que la registrada en el Reino Unido (44%), Estados Unidos (31%) y Alemania (61%). A largo plazo, la mayor penalización está en Alemania, seguida de Austria, con mermas salariales de 51%.

La maternidad en España es también una de las más tardías. Las mujeres españolas tienen el primer hijo a los 31 años, mientras que los hombres se convierten en padres a los 32, con una media de un hijo por familia. Según datos del INE en la Encuesta de Fecundidad de 2018, las razones económicas, laborales o de conciliación de la vida familiar y laboral son los principales motivos para no tener más hijos entre las menores de 30 años. Y son la segunda razón para las que tienen entre 30 y 39 años.

La tendencia española de retrasar la formación de una familia responde en parte, como señala el informe del Banco de España, a las condiciones desiguales en el mercado laboral. Los hombres suelen ser mayoría en puestos de trabajo y en sectores que son mejor remunerados, mientras que las mujeres dedican el doble de tiempo al trabajo no pagado o tienen, en mayor proporción, más contratos de tiempo parcial.

Datos de Eurostat de 2018 indican que el 30,8% de las mujeres con empleo de entre 20 y 64 años trabajaba a tiempo parcial, frente al 8 % de los hombres en el mismo rango de edad. Para ese año, la tasa de empleo seguía siendo más elevada para los hombres que para las mujeres en todos los Estados de la UE.

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