la crisis del coronavirus

Ribera sobre los bares y hoteles: “El que no se sienta cómodo, que no abra”

Las patronales de alimentación, restauración y comercio presentan su propia guía para las reaperturas y piden al Gobierno que rectifique

Un restaurante en Valencia tras instalar mamparas para separar a los clientes. En vídeo, bares y restaurantes estudian si les compensa reabrir con las restricciones impuestas para frenar el coronavirus.EP | Atlas

La vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, explicó este jueves que con el plan de transición para recuperar la actividad “no se impone nada a nadie”. Y subrayó: “El que no se sienta cómodo, que no abra”, sentenció en una entrevista en Radio Nacional. Los requisitos para reabrir hoteles, cafeterías y restaurantes, que se van introduciendo en las distintas fases, son recomendaciones de aforo y distancia en función de cada superficie y de forma gradual. Se trata de criterios orientativos, insistió Ribera. “Si alguien cree que es mejor esperar, pues que espere”, dijo, ya que en cada fase son los propios empresarios los que deben valorar si las condiciones son adecuadas o no.

La hostelería española reclama al Gobierno que rectifique el plan de desescalada del confinamiento en lo que se refiere al porcentaje de aforo permitido a los bares y restaurantes y que deje libertad para que los locales establezcan el número de clientes que pueden atender una vez que aseguren la distancia social de seguridad contra el contagio del coronavirus. Así lo han pedido las patronales de hostelería, de alimentación y de productores y distribuidores, que han presentado al Gobierno una guía para la reapertura de los bares y restaurantes en la que creen debe basarse el proceso de vuelta a la actividad y que han reprochado al Gobierno que no cuente suficientemente con su opinión.

En una rueda de prensa virtual, el presidente de Hostelería de España, que agrupa a 270.000 bares y restaurantes, ha sido el más contundente al cargar contra los porcentajes de aforo fijados en el plan de desescalada presentado por el Gobierno. Este fija en un 30% del aforo de la terraza exterior en la fase 1, y prohíbe usar el espacio interior. En la fase 2, el uso del interior se limita al servicio en mesa en un 30% de la capacidad, porcentajes que se aumenta al 50% en la fase 3. “Es un error grave”, ha dicho tajante Yzuel, que confía en que sea rectificado por el Gobierno a medida que se vaya desarrollando el plan de desescalada. “El tema del aforo debe estar basado en el compromiso del sector en cumplir todas las normas de distanciamiento, seguridad e higiene”, ha abundado José María Bonmatí, director general de AECOC, que agrupa a 30.000 empresas productoras y distribuidoras de muchos sectores.

Entienden las tres patronales convocantes que cada bar o restaurante debería poder establecer su aforo máximo en función del cumplimiento de las medidas de seguridad. Un restaurante con mucho espacio y pocas mesas no tendría, dicen, por qué reducir su aforo, dado puede cumplir con las medidas de distanciamiento. Igualmente, dicen no entender por qué se prohíbe el uso del espacio interior de un local si se asegura esa distancia. “Si en un autobús se considera suficiente dejar un asiento vacío, por qué no se puede abrir una barra, en la que además los clientes no se dan la cara”, se ha preguntado Emilio Gallego, secretario general de la patronal hostelera. “Lo que hay que controlar es la afluencia, como los supermercados”, ha asegurado Gallego.

En términos generales, estas patronales estiman que el aforo que permitiría al sector en general sobrevivir giraría en torno al 60%, aunque destacan que cada negocio es distinto. Al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo le trasladaron que una reducción de aforo del 30% permitiría cumplir con la distancia, en términos generales, “pero lo hicieron al revés”, ha clamado Yzuel, en referencia a que se fijó el 30% como aforo máximo. Además, el sector pide flexibilidad en los ERTE habilitados por el Gobierno para afrontar la pandemia, rebajas del IVA, medidas de alivio para los alquileres, microcréditos avalados por el Estado y campañas de fomento del consumo. Critican, además que tras siete semanas, el Gobierno no haya tomado alguna de estas medidas.

Ante esta situación, Hostelería de España ha enviado ya al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo un borrador de guía para la reapertura de los negocios de hostelería, en la que marcan las medidas de seguridad, distanciamiento entre personas —que estiman, siguiendo recomendaciones de la OMS, en un metro— e higiene que deben cumplir todos los locales. Quieren que esta guía, que debe recibir el visto bueno del Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y los sindicatos, sea la base de las reaperturas, y no los porcentajes de aforo. La guía ha sido elaborada por un comité de 15 técnicos (expertos en seguridad alimentaria, laboral y representantes empresariales) del sector hostelero en el seno del Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), un organismo certificador de la calidad de establecimientos relacionados con el turismo, responsable del sello Q de calidad.

En ella, se articulan medidas para el personal, el servicio y la limpieza del local. Para la plantilla, se recomienda siempre mantener la distancia de seguridad y evitar el contacto físico con los clientes y el uso de mascarillas cuando no se pueda mantener la distancia. También se recoge formación para los empleados sobre el virus, medidas de higiene, evitar el uso de equipos de trabajo de uso común e incluso la habilitación de vestuarios equipados para que el empleado deje su ropa sin riesgo y que la ropa del trabajo no salga del centro de trabajo y el diseño de turnos y tareas de forma que se minimice el contacto entre trabajadores.

En lo relativo al servicio, se recomienda contar con gel hidroalcohólico para uso de clientes, mantener el aforo y la distancia de seguridad, fomentar el uso de tarjetas o pagos contactless, desinfectar datáfonos o máquinas dispensadoras o recreativas, fomentar el uso de mantelerías de un solo uso, así como evitar cartas u otros elementos de uso común (servilleteros, palilleros...) y mantener las cuberterías y vajillas en lugares cerrados fuera del alcance de la clientela. También se establecen medidas de seguridad para cocinas, servicio en mesa, en barra y entrega de pedidos, haciendo hincapié en la distancia de seguridad y la higiene y desinfección.


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