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FMI

España presentará a la ministra Calviño al FMI si logra apoyos en la UE

El Gobierno espera a conocer los otros candidatos para lanzar su apuesta

La ministra de Economía, Nadia Calviño, junto al presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, durante el Eurogrupo de este jueves. En vídeo, declaraciones de Calviño el miércoles en 'Hoy por hoy' de la cadena SER.
Madrid / Bruselas

El Gobierno está dispuesto a apostar por Nadia Calviño para el FMI siempre que cuente con los apoyos suficientes. Los países europeos han acordado presentar un candidato conjunto al Fondo. Pero el Ejecutivo español en funciones no propondrá un nombre de inicio. Aguantará hasta el final para ver las cartas del resto. Y una vez se conozca qué perfiles lanzan otros y cuáles son sus respaldos, España postularía a la actual ministra de Economía para la dirección del organismo si considera que hay opciones claras de hacerse con el cargo. Para no desgastar a Calviño, se tendrá paciencia y la decisión dependerá de la fortaleza de las otras candidaturas.

Todavía no hay una candidatura de España para dirigir el FMI, dicen fuentes oficiales del Ministerio de Economía. La ministra de Economía en funciones se ha mostrado este miércoles ambigua. En una entrevista con la cadena SER, se preguntó a Calviño sobre si había hablado del puesto del FMI con el presidente Pedro Sánchez. Respondió que sí. “¿Le ha dicho Sánchez si la va a postular?”, le preguntaron. “Es que la conversación no se ha planteado en esos términos”, contestó tras un prolongado silencio. Hasta en dos ocasiones, Calviño aseguró que es un proceso que se acaba de abrir y que habrá que esperar a ver cómo se desarrolla.

Según explican fuentes gubernamentales, la estrategia de España dependerá de los nombres que se presenten. Esperará a ver cuáles aparecen en las conversaciones y qué apoyos recaban. Y si considera que existe una oportunidad clara, postulará a Calviño. En la noche de este miércoles, La Moncloa se congratulaba de que el nombre de la ministra surgiera como uno de los aspirantes favoritos en las conversaciones del G7 reunido en Chantilly (Francia). Y ello pese a no haber una lista oficial en firme. Entre otros, se barajan los de Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia; el exministro de Finanzas de Holanda y exjefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien inspira muchos recelos en la periferia, y el actual presidente del Eurogrupo, el ministro portugués Mário Centeno.

Según fuentes del Gobierno, la actual ministra reúne un perfil con muchas fortalezas para el puesto. Y no suenan otras mujeres después de que Margrethe Vestager vaya a ocupar una vicepresidencia en la Comisión, y de que Kristalina Georgieva, actual consejera delegada del Banco Mundial, sobrepase el límite de edad.

Además, Calviño está acostumbrada a fajarse en los pasillos de las instituciones europeas. Tras años de alta funcionaria en la Comisión, donde llegó a ser directora de Presupuestos, se la considera muy capacitada y solvente, un producto de la ortodoxia económica de Bruselas. Durante su mandato como ministra se ha forjado una imagen de tenacidad y rigor en el Eurogrupo. Pero a la vez combina ese nivel técnico con una preocupación social que viene muy bien a un FMI que está transitando hacia una pequeña revolución: de gestionar la Gran Recesión a intentar procurar una recuperación más inclusiva que aleje los populismos. “El Gobierno siempre ha apoyado que la nueva dirección del FMI recaiga en una mujer europea de reconocido prestigio”, han señalado fuentes de La Moncloa.

Las virtudes de Calviño son muchas. Sin embargo, en su contra juega que aún no ha estado un año completo como ministra, que no tiene tanta experiencia al más alto nivel internacional y que es algo reacia a exponerse a los medios. Hasta que no dé un paso adelante, no está claro qué respaldos tendrá. Así que se procederá con cautela.

España ya tuvo al frente del FMI al exvicepresidente Rodrigo Rato, ahora en la cárcel. En general, la política del Gobierno consiste en optar a cualquier cargo internacional, máxime cuando se viene de un periodo en el que la crisis hizo perder mucho peso institucional fuera. Ahora hay que recuperarlo y es parte de la imagen de Estado que comunica Sánchez. España ha vuelto a la escena internacional, como demuestran las negociaciones de cargos europeos, aseguran. Pero tampoco se quiere desgastar a la ministra, como ya sucedió con los intentos fallidos de Luis de Guindos para presidir el Eurogrupo.

La situación tampoco es desfavorable. Alemania y Francia ya se han repartido la Comisión y el BCE. Reino Unido e Italia han perdido peso en las decisiones. Después de que Christine Lagarde formalizase su renuncia al FMI, los Veintiocho quieren acelerar la búsqueda de un candidato de consenso para no perder esa cuota de poder que Europa ha mantenido en el organismo desde su fundación.

La semana pasada, los ministros se conjuraron en el Eurogrupo para explorar opciones que llevar a los jefes de Estado y de Gobierno, que tendrán la última palabra. Su intención es plantear un único candidato con el consenso de los Veintiocho para no generar una competición dentro de la UE. De coordinar ese trabajo se encargarán la presidencia de turno de la UE, que ocupa Finlandia, y el jefe del Eurogrupo, Mário Centeno.

Este miércoles, los titulares de Finanzas de Francia, Reino Unido, Italia y Alemania abordaron en el G7 el relevo. Y allí han surgido los nombres mencionados. Ya se habían autoexcluido dos considerados favoritos para suceder a Mario Draghi en el BCE, Benoît Cœuré y Jens Weidmann. También lo hizo el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire. Y a última hora ha perdido pujanza el actual gobernador del Banco Central de Inglaterra, Mark Carney, de origen canadiense. El nombre de Calviño llevaba cobrando fuerza desde comienzos de la semana pasada.

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