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La Reserva Federal de EE UU mantiene los tipos de interés pero abre la puerta a bajarlos pronto

Ocho miembros del banco central ven posible el recorte por la incertidumbre y la baja inflación

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. REUTERS

La Reserva Federal de Estados Unidos no va a tocar este mes los tipos de interés, pero lanza señales que indican que las bajadas están cerca. El banco central está en una encrucijada. La economía de Estados Unidos avanza con solidez, pero el crecimiento se modera y crece el temor de que la guerra arancelaria de Donald Trump lleve la economía a una recesión que corte de forma abrupta la senda de 120 meses en los que el PIB ha crecido de forma ininterrumpida. Ante este escenario incierto y bajo una intensa presión política por parte del propio Trump —que critica que los tipos de interés estén tan lejos de los de la zona euro, en el 0% desde 2016—, el organismo que dirige Jerome Powell ha decidido hoy mantener los de Estados Unidos entre el 2,25% y el 2,5%, donde los colocó desde diciembre, tras nueve incrementos de un cuarto de punto.

Sin embargo, la Fed lanza señales claras que hacen esperar que dé un giro a sus políticas y pase pronto a recortar de nuevo el precio del dinero. Desde enero, mientras el mercado se preguntaba si habría más subidas de tipos, el banco central señalaba siempre que serían "pacientes" antes de adoptar cambios. Ahora las referencias a la "paciencia" desaparecen del comunicado en la señal más clara hasta ahora de que considera un recorte preventivo, también porque la inflación es muy baja.

Hace seis meses la situación era muy diferente. Si a final del año pasado la encuesta interna de la Fed veía posibles tres incrementos de tipos en 2019 para frenar la economía y evitar un recalentamiento, ahora ocho miembros entienden que sería oportuno bajar los tipos de interés al menos una vez. Y siete miembros hablan incluso de dos recortes. El tipo medio previsto para 2020 baja así al 2,1%, frente al 2,6% que se anticipó en marzo. Ocho miembros de la Fed son partidarios de dejar las cosas como están. En esta última reunión ha habido incluso un disidente en el voto: James Bullard, el presidente de la Fed de St. Louis, que quería que el recorte de tipos se hubiera producido ya este mes.

"La incertidumbre sobre las perspectivas económicas se incrementaron", afirma la Fed en su comunicado oficial de este miércoles, para después decir que "actuará de manera apropiada para sostener la expansión". En su análisis de la conyuntura afirma, sin embargo, que la actividad económica avanza a un ritmo que califica de moderado y que el mercado laboral permanece robusto al cumplirse una década de la expansión en EE UU. Los últimos datos, sin embargo, mandan señales contradictorias porque la creación de empleo se frena, la inflación es baja y empieza a perderse el efecto de la rebaja de impuestos.

Powell admite que "el argumento para ser más acomodaticio se reforzó" pese a que los indicadores fundamentales son "sólidos". Al mismo tiempo explicó que no se están "centrando en un único evento o indicador" para definir la estrategia a seguir en este momento de incertidumbre, para así evitar reaccionar en exceso o de forma prematura. Pero eso señaló que en esta reunión optaron por dejar las cosas como están, para entender si los cambios en la percepción que se tiene sobre la marcha de la economía se sostienen. "La imagen es compleja", añadió, "queremos ver más".

El mercado espera recortes

Antes de conocerse la decisión del equipo que preside Powell, las apuestas en Wall Street daban ya un 85% de posibilidades al recorte de tipos tras la próxima reunión a final de julio y del 94% para el encuentro de septiembre. Es algo que lleva anticipando desde hace semanas el mercado de bonos, donde el tipo de las letras del Tesoro a 10 años se mantiene por muy poco por encima del 2%.

Y lo reclama repetidamente el presidente Donald Trump. Horas antes de comenzar la reunión de la Reserva Federal dirigió la carga contra el jefe de Banco Central Europeo, Mario Draghi, al lamentar que siga estimulando su economía a expensas de Estados Unidos. “Es muy injusto”, valoró al tiempo que acusó a la autoridad monetaria europea de estar manipulando el euro para crear una ventaja competitiva.

Trump lleva meses criticando a Powell, hasta el punto de que exploró la autoridad legal que tendría para retirarlo al frente de la Fed. “Veremos qué hace”, insinuó desafiante en la víspera mientras desde el entorno del presidente en la Casa Blanca se asegura que no hay intención alguna de apartarlo del cargo. "La ley es clara", respondió el jefe de la autoridad monetaria, "tengo un mandato de cuatro años y mi intención es cumplirlo".

La presión política, sin embargo, cuestiona que la Fed pueda operar de manera independiente y eso crea un riesgo adicional. Powell afrontaba así la reunión en una posición complicada. Justo después de la última subida en diciembre tuvo que esmerarse para justificar la pausa en el proceso de normalización, pese a que los indicadores mostraban un rendimiento de la economía razonablemente bueno.

El tipo actual es ya históricamente el más bajo para los últimos años de una expansión económica. El presidente de la Fed insiste en que no ve un riesgo inminente de recesión pero al mismo tiempo garantiza que va a hacer que sea necesario para sostener la expansión. Las últimas proyecciones económicas anticipan que el crecimiento se moderará este año al 2,1% y que la inflación ronde el 1,5%, tres décimas menos de lo que dijo en marzo y medio punto por debajo del objetivo de estabilidad de precios.

La incertidumbre sobre cómo se comportará la economía durante el próximo año es alta y el litigio comercial con China complica todo aún más, sobre todo si Trump decide subir los aranceles a todos los productos importados. Es lo que amenazó con hacer a México.

¿Moderación del crecimiento?

Con una acción preventiva de recorte de tipos, la Fed no solo se estaría anticipando a una moderación del crecimiento mayor que la esperada, como hizo en 1995 y después en 1998 por la crisis financiera en Rusia. También se interpretaría también como un intento por probar su compromiso con el objetivo de inflación. Se trataría, por tanto, de un reequilibrio de estrategia antes de que la política monetaria sea un riesgo.

Pero que la Fed abra ahora la puerta al recorte de tipos no significa, en cualquier caso, que la decisión de cruzarla esté tomada. Más bien indica que la política monetaria es muy sensible a los datos económicos que vaya recibiendo, en concreto al valorar el impacto que está teniendo el frente comercial. En público, la gran mayoría de los miembros de la Fed dejaron claro que quieren tomarse su tiempo.

Los miembros de la Fed ya explicaron en sus intervenciones públicas previas a la reunión que es muy difícil predecir si la política comercial de Trump creará el daño suficiente para provocar una recesión. El impacto hasta ahora es imperceptible y la situación de incertidumbre puede revertirse si en la próxima reunión del G20 se logra superar el bloqueo en las negociaciones. Eso justifica la espera.

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