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Las pensiones privadas de empresa no despegan en España

El sector quiere revitalizarlo y aboga porque el empresario y el trabajador aporten a medias para plan de jubilación

Publicidad de planes de pensiones en una sucursal bancaria.
Publicidad de planes de pensiones en una sucursal bancaria.

El futuro de las pensiones en España es una patata caliente que deriva siempre en polémica política. El sector financiero, juez y parte en estos asuntos, insiste en la necesidad de impulsar las pensiones privadas como complemento de las públicas y apuesta por abrir un debate dirigido por técnicos que facilite información real a la ciudadanía. Además, considera que los planes de pensiones de empresa, en los que aporta el empresario y el trabajador, son un buen camino y recuerda que España está objetivamente peor que sus vecinos en las aportaciones a las pensiones privadas.

A pesar de que cada vez se habla más de los problema de las finanzas públicas, un 79% de los españoles cree que sus rentas son suficientes para la jubilación, según una encuesta realizada por el banco Schroders. Otro informe del portal Rastreator.com dice el 57% de los españoles cree que que no va a cobrar una pensión cuando se jubile, y que el 90% están preocupados por este asunto, ya que solo el 27% tiene un plan privado.

"Sabemos que somos una fuente interesada", dice Ángel Martínez-Aldama, presidente de la patronal de las gestoras de patrimonios, Inverco, "pero hay datos objetivos que describen la situación real". Entre estos datos destaca que en los países de la OCDE, el patrimonio de los fondos de pensiones privados equivale al 56% del PIB y en España es el 9,5%.

Por el contrario, la tasa de sustitución, es decir, el porcentaje que representa la jubilación sobre el último salario recibido, en la OCDE es del 57.6% (el 41% corresponde al sistema público y el 16% al privado), mientras que en España es del 82%, íntegramente del sistema público, una cifra que no creen sostenible en próximos años. Y recuerdan que los incentivos fiscales al ahorro en planes de pensiones en España "se encuentran entre los más bajos de la OCDE, frente a los de los países con los sistemas de pensiones más desarrollados", según Inverco.

Ante esta situación, Martínez-Aldama, y Eduardo Martínez, director de Inversiones de Fondos de Pensiones de VidaCaixa, grupo líder por patrimonio gestionado, coinciden en que se debe facilitar más información a los ciudadanos sobre la pensión real que pueden recibir, descontado el efecto de la inflación. "En 10 países de la Unión Europea (entre ellos Alemania, Francia, Italia o Reino Unido) ya remiten información a los trabajadores", recuerdan.

Además, creen que se deben impulsar los fondos privados de las empresas. Por eso, reclaman a la Administración que implanten un modelo de planes de pensiones privados de éxito en algunos países de Europa, que fomentan las aportaciones, en un régimen semi obligatorio, del empresario y del trabajador.

El ejemplo del Reino Unido

En el Reino Unido ha tenido muy buena acogida este sistema, que incluye a inicialmente a todos los trabajadores, aunque los que no quieran seguirlo pueden darse de baja. Desde que se implantó en 2012, solo el 9% de los empleados lo han rechazado y han exigido todo el salario. Ahora los empresarios aportan casi un 5% del salario a los fondos de pensiones privados si el trabajador destina algo más de un 3% de su sueldo, según Inverco. Si el salario es inferior a 10.000 libras (11.400 euros), pueden solicitar la adscripción y recibir la aportación del empresario como sueldo. Desde 2012 se han aportado 20.000 millones de libras (22.800 millones de euros) anuales adicionales, apunta la patronal.

El sistema de semi obligatoriedad también se está implantando en Nueva Zelanda, Turquía y seis países más. En otros, como Holanda o Suecia, la aportación de parte del salario a la pensión es imperativa.

En el Reino Unido, el porcentaje del salario que se destina a la pensión va creciendo anualmente desde el 0,5%, a medio punto anual, hasta llegar al 3%. El objetivo es que las subidas de sueldo absorban parte o toda esta aportación para que el trabajador tenga un incremento real de la nómina. 

En España ahora existen planes de pensiones de empleo (los que aporta el empresario), pero según estos expertos no han tenido el auge necesario. Se estima que lo tienen unos dos millones de trabajadores, pero más de la mitad son funcionarios a los que se les han congelado las aportaciones desde la crisis. 

Carlos Bravo, secretario confederal de Protección Social y Políticas Públicas de CC OO, considera que el modelo, en teoría, no es malo "y ya se aplica, de una manera similar, en algunas empresas, sobre todo las más grandes y rentables. El problema es que en España los empresarios no han favorecido el incremento salarial y menos la aportación a planes de pensiones; la mayor parte del tejido son microempresas y pymes y ahí la negociación se centra en el sueldo directo, no en el diferido, que sería para la jubilación".

CCOO: Poco empuje empresarial

Bravo recuerda que en el Reino Unido han impulsado este método porque el sistema público estaba "casi arruinado", concediendo pensiones equivalentes al 45% del último salario, mientras que en España es casi el 80%. "No nos oponemos a que este sistema semi obligatorio entre en la negociación colectiva, pero hasta ahora, con devaluación salarial, no era viable. Si la tendencia cambia, es una posibilidad", aprecia. También considera muy importante que la aportaciones a las pensiones nunca se puedan hacer líquidas. 

Inverco y VidaCaixa, que participaron esta semana en un curso sobre pensiones organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en Madrid, admitieron que las rentabilidades de los planes no son ahora muy atractivas, debido a la situación de bajos tipos de interés y a la aversión al riesgo de los clientes.

Por su parte, Fernando Luque, editor jefe de Morningstar, firma proveedora de análisis para la inversión, reclamó a la industria "comisiones de gestión más bajas en los fondos de pensiones, sobre todo en los de renta fija y renta fija mixta, que es donde hay más clientes, y en donde la diferencia entre lo que se cobra en relación con los fondos de inversión es mayor; además, son diferencias que repercuten en la rentabilidad final".

Sin embargo, apuestan por buscar nuevas fórmulas, como esta, para completar las pensiones públicas "porque van a ser más bajas que las que ahora se están repartiendo, salvo que se produzca una gran emisión de deuda publica para financiarlas o se suban los impuestos", apuntó Martínez-Aldama. Eduardo Martínez también comentó que, en su opinión, el sistema público actual "todavía es generoso" pero "eso es insostenible" en el largo plazo.

"El caso del Reino Unido y sus planes semi obligatorios puede ser un ejemplo y una solución para España porque hasta ahora el sistema de empleo español no ha funcionado bien", apuntó Martínez, de Vida Caixa. Al cierre de marzo, en España había 35.000 millones de euros en el sistema de empleo (aportaciones de la empresa al plan del trabajador), un 2,8% más que en diciembre de 2018, pero lejos de los 75.000 millones de los planes individuales.

Otros expertos presentes en el curso pidieron medidas como cambiar la fiscalidad de las pensiones privadas. "No tiene sentido que se haga pagar como renta del trabajo el dinero que se invierte en el complemento de la pensión porque ya ha tributado antes de colocarlo. Además, es una manera de ayudar a vivir cuando ya no se tienen ingresos", se quejó Pablo Fernández, profesor del Departamento Financiero del IESE.

Sacar el debate del ámbito político

Martínez-Aldama pidió sacar del debate político el futuro de las pensiones y que "un conjunto de expertos analicen los problemas de sostenimiento y propongan soluciones técnicas. Los dos grandes partidos han tomado medidas que han frenado el futuro de las pensiones; ahora deberían buscar entre todos, y con urgencia, nuevas soluciones y decir la verdad a los ciudadanos. Si se dice a los de más de 50 años que recibirán la misma pensión que la que se está repartiendo hoy, nadie ahorrará en un plan privado, pero es que la demografía hace imposible que todo siga igual", apuntó.

En su opinión, la falta de concienciación de este problema provoca que en los convenios se apueste por mejoras en financiación del transporte o del comedor en lugar de las aportaciones a las pensiones.

Desde Inverco se urgió a alcanzar "ya" un acuerdo en pensiones en la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, que defina unos objetivos "claros" y el coste de las medidas. Martínez-Aldama advirtió de que "el tiempo juega en nuestra contra" mientras no se adopta un acuerdo sobre las pensiones en el ámbito parlamentario, que defina "cuánto podemos permitirnos pagar y de qué manera lo vamos a arbitrar".

Desde Inverco se apuntó que, en primer lugar, se debe definir la tasa de sustitución que España "se puede permitir en los próximos años", y en segundo lugar, elegir el sistema para ello. Ante las manifestaciones de pensionistas reclamando que las prestaciones sean más elevadas, el presidente de Inverco consideró que para que el "coste electoral" que tienen estos movimientos sea el menor posible, los gobiernos deben proporcionar más información a los ciudadanos e incorporar a la simulación de pensión pública las previsiones de inflación.

Todos los expertos coincidieron en que en España se ahorra mucho en activos inmobiliarios, alrededor del 80%, pero la mitad que los principales países de la UE en activos para la jubilación. 

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