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ANÁLISIS i

La guerra comercial, una amenaza para las Bolsas

Si China abandonase la negociación, las consecuencias a largo plazo podrían ser catastróficas

La guerra comercial, una amenaza para las Bolsas

La subida del mercado bursátil ha sido espectacular en el primer cuatrimestre de 2019, tanto en el índice global (el MSCI World ha subido un 15%) como para las principales plazas (el S&P 500 ganó un 17%, el Dow Jones un 13,3%, el Nasdaq un 22,4% y el Euro Stoxx 50 un 15,4%), recuperando toda la pérdida sufrida en el último trimestre del pasado año.

En el segundo semestre de 2018 el escenario que se vislumbraba era de desaceleración en la economía mundial. A ello había que añadir una serie de lastres para el mercado como las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, el incremento regulatorio en China para frenar la actividad de la banca paralela o las expectativas de endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales y especialmente de la Reserva Federal. El resultado de la suma de todos estos factores fue que los inversores empezaron a descontar subidas de tipos de interés, con la consiguiente pérdida de optimismo. A esto se añadía la expectativa de caída de los beneficios de las empresas en Estados Unidos por parte de los analistas, debido a que el efecto fiscal ya se había recogido en los resultados de 2018. La desaceleración en China tuvo también su reflejo en la caída de expectativas para las empresas europeas, especialmente en Alemania.

¿Qué ha cambiado en 2019? Con este escenario menos positivo y una inflación por debajo de objetivos, la política monetaria de los bancos centrales se ha hecho más acomodaticia, teniendo en cuenta también que la economía de Estados Unidos es ahora más sensible a las fluctuaciones en los precios de los activos por el efecto de perdida de riqueza sobre la demanda interna. El crecimiento del 3,2% en Estados Unidos en el primer trimestre de 2019 fue más robusto de lo esperado. Los resultados empresariales que se han publicado hasta ahora han sido sólidos y por encima de las expectativas de los analistas que habían sido muy bajas, pensando que el efecto de la reforma fiscal era un hecho único y no recurrente para los años siguientes. La Reserva Federal en su última reunión de mayo, se siente cómoda con una inflación dentro de objetivos, a pesar de la fortaleza del mercado laboral, con una tasa de desempleo del 3,6%, la más baja registrada en los últimos 49 años, y ha dado un mensaje de que va a mantener los tipos de interés estables entre el 2,25% y 2,5% e incluso puede avanzar con el plan de suspender la reducción de su balance en septiembre.

La economía europea no termina de despegar, aunque el crecimiento del primer trimestre fue una décima mejor de lo esperado pero con una situación desigual entre países, en la que España muestra los mejores datos de crecimiento del PIB y una notable mejora de su mercado laboral. La economía alemana puede sufrir el impacto de la guerra comercial en los sectores más dependientes de las exportaciones. El Banco Central Europeo mantiene la cautela prolongando las condiciones de asistencia financiera y alejando la perspectiva de una subida de los tipos de interés en 2019.

La guerra comercial Estados Unidos-China es uno de los principales riesgos del mercado y lo que genera más incertidumbre. La nueva ola de aranceles de Estados Unidos a China, anunciada el pasado viernes y la expectativa de que pueda ampliarse, aumenta el riesgo de una confrontación entre las dos economías más grandes del mundo, lo que sin duda dañaría la confianza de los mercados. Las verdaderas intenciones del Presidente americano son difíciles de prever, aunque también se podría considerar una táctica para mejorar las condiciones del acuerdo con Pekín.

Nos encontramos ante un choque externo y, en el caso de que China abandonase la negociación, las consecuencias a largo plazo podrían ser catastróficas. La incertidumbre del mercado así como la prima de riesgo se mantendrán altas si las negociaciones entre ambos países no avanzan. Esta incertidumbre genera muchas dudas a los inversores, por lo que el índice de volatilidad de la renta variable americana (VIX) ha subido por encima de 20 puntos, su nivel más alto en los últimos tres meses. Sin embargo, se espera que finalmente Trump consiga un acuerdo con el gigante asiático, puesto que no se puede permitir que el país entre en una recesión el próximo año en vísperas de elecciones presidenciales. A parte de un shock externo, el tono del mercado lo va a dar la política de los bancos centrales y parece que la tasa de interés libre de riesgo permanecerá baja por largo tiempo.

Petra Mateos es catedrática de Economía Financiera

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