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¿Qué le pasa a Nissan? La travesía por el desierto en Barcelona

La planta de la Zona Franca trabaja al 38% de capacidad y con una plantilla sumida en dudas acerca de su futuro

Un operario trabaja sobre una plataforma en la planta de Nissan de la Zona Franca, ayer.
Un operario trabaja sobre una plataforma en la planta de Nissan de la Zona Franca, ayer. EL PAÍS

Hace solo cuatro años, la dirección de Nissan en su planta de la Zona Franca (Barcelona) se las prometía muy felices. Acababa de recibir la producción de un vehículo nuevo (el Pulsar), era reciente la llegada de la fabricación en exclusiva de la furgoneta eléctrica NV200 y conseguía que su ranchera se ensamblara en Barcelona para tres marcas distintas (Nissan, Renault y Mercedes). Se preveía una capacidad de producción del 100% e incluso se llegó a plantear una modificación en el convenio colectivo con el que elevar los umbrales laborales de producción.

De aquello ya no queda casi nada. La planta funciona al 38% de su capacidad y su plantilla teme que la situación todavía empeore más en los próximos meses. Diferentes modelos se han dejado de fabricar en las instalaciones, entre ellos el Pulsar (un fracaso de mercado) y otros vehículos comerciales. "Lo que pasa aquí siempre es que se hacen previsiones demasiado optimistas sobre producción y luego no se cumplen", critica Miguel Ángel Boiza, de la sección sindical de CC OO.

Los sindicatos advierten que antes del verano podría llegar otra mala noticia: el traslado de la producción de la NV200 con motor diésel a una planta de la alianza Renault-Nissan en Francia. La compañía no acaba de confirmar ni de desmentir ese extremo: "Actualmente estamos experimentando una demanda récord de la NV200 eléctrica y los planes de futuro se comunicarán en su momento", señala un portavoz de Nissan. El año pasado se montaron un total de 82.500 vehículos (un 35% menos que en 2014) y fuentes sindicales indican que este año la cifra podría rebajarse hasta las 76.000 unidades. Hay consenso entre las diferentes secciones sindicales del "futuro incierto" que planea sobre la planta.

¿Qué le pasa a Nissan? La travesía por el desierto en Barcelona

La compañía quita hierro a esa afirmación desde hace semanas y argumenta que están a las puertas de las elecciones sindicales. La dirección, defiende Nissan, está trabajando en un plan de viabilidad que garantice la actividad de la fábrica a medio y largo plazo, alineada con el futuro estratégico del grupo. "Genís Alonso, consejero director general de Nissan Motor Ibérica, está trabajando muy fuertemente por el futuro industrial de la planta de la Zona Franca", aseguran desde Nissan. El plan diseñado desde Barcelona y la respuesta dada desde la matriz de Nissan se conocerá previsiblemente durante el primer trimestre de este año. Se tendrá que adaptar a una fábrica que no está pensada para hacer grandes volúmenes.

Pero nadie niega que los dos años de travesía por el desierto que ha pasado la plantilla continuarán otros dos años en el caso de que las noticias de futuro sean positivas. Sería el tiempo requerido para poner a punto la planta para poner en marcha la asignación de nuevos vehículos. Lo que podría significar más salidas, que se sumarían a la de los más de 170 empleados que lo hicieron entre los ejercicios de 2014 y 2018, y que continuarán haciéndolo con bajas incentivadas.

En ese ambiente de incertidumbre, el vicepresidente económico de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, visitó ayer las instalaciones. Se reunió con la dirección —de la que salió con cierto optimismo— y con el comité de empresa, que demanda la implicación de las administraciones. Tras esa visita institucional, a la que solo pudieron asistir medios gráficos, Nissan comunicó que la fabricación de furgonetas NV200 —que produce en exclusiva para todo el mundo— aumentó un 50% el pasado año y alcanzó las 6.000 unidades.

Modelo eléctrico

Para este año "se prevé elevar próximamente el ritmo de producción de este vehículo", por lo que ha ampliado las instalaciones donde se ensamblan los diferentes componentes de las baterías que se instalan en la furgoneta. A través de un comunicado, Alonso afirmaba que la apuesta por ese modelo eléctrico (exportado en el 89% de su producción) supone reforzar a la filial española de Nissan dentro de la estrategia eléctrica de la multinacional nipona.

Pero los sindicatos temen que la apuesta solo por modelos eléctricos acabe lastrando todavía más la escasa carga laboral, que ha pasado de anunciar que se quedaría pequeña a trabajar solo con tres turnos repartidos en dos líneas de producción e incentivar las bajas voluntarias. Javier Hernández, de la sección sindical de UGT en Nissan, da la sensación de tener el corazón dividido sobre cuál ha de ser el modelo de fábrica para el futuro. "Reivindicamos volver al coche comercial porque somos competitivos para hacerlos. Eso o hacer grandes inversiones y hacer coches eléctricos", afirma.

Los representantes sindicales consideran que el verdadero futuro de la planta se conocerá cuando la dirección desvele qué inversión realiza en las instalaciones de pintura de la Zona Franca, que se han de adaptar a las nuevas normativas ambientales. En función del tipo de inversión que realicen, subrayan, se conocerá la apuesta de Nissan por Barcelona. La compañía no da pistas y afirma que tienen tiempo hasta 2023 para hacer los cambios para adaptarse a la ley.

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