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Retrato robot del consejero delegado

Los máximos ejecutivos españoles llegan al cargo más jóvenes que sus colegas internacionales, a los 49 años

El perfil de los consejeros delegados suele ser el de un hombre español de 49 años.
El perfil de los consejeros delegados suele ser el de un hombre español de 49 años.

Si entre sus planes está participar en la carrera de sucesión de una empresa cotizada española, sepa que las características básicas que se requieren de un consejero delegado son: ser hombre, español, tener 49 años en el momento de su nombramiento, haber trabajado en la compañía 15 años de media, contar con una carrera universitaria, un MBA, experiencia en dirigir equipos y en finanzas. Esos son los ingredientes básicos que poseen los primeros espadas de las compañías que fluctúan en el Ibex 35, según el estudio realizado por la firma de cazatalentos Heidrick & Struggles. Y una cosa más. Si consigue hacerse con el puesto, tenga en cuenta que los primeros ejecutivos españoles son de los que más tiempo se mantienen en él cuando son fichados en el mercado. "Esto quiere decir que España produce directivos muy buenos; son muy creativos y leales, por eso la rotación es inferior a la de otros países", asegura Pilar Santiago, socia directora de la empresa de selección de ejecutivos en España.

Pero los consejeros delegados nacionales no solo destacan por eso. También lo hacen por ser los más jóvenes en el momento de su nombramiento. Heidrick & Struggles ha analizado los perfiles de 674 máximos responsables de organizaciones que cotizan en los índices bursátiles de referencia de 13 países: Alemania, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza. Las compañías del Ibex 35 están capitaneadas actualmente por ejecutivos con una edad media de 56 años, pero algunos ocuparon el puesto en la cuarentena, como José Manuel Entrecanales (Acciona), Ismael Clemente (Merlin) o Gabriel Escarrer (Meliá), lo que arroja esos 49 años de media, la edad más baja tras los 47 años de los noruegos. Hoy, Víctor Grifols, de 41 años, es el líder español más joven, seguido de Clemente (48) y Escarrer (49).

Para el consejero delegado de Merlin Properties, el rejuvenecimiento de los primeros ejecutivos españoles es algo muy reciente y tiene que ver con la renovación de las cúpulas empresariales y sus consejos de administración, "que han buscado otras franjas de edad de las que eran habituales y, sobre todo, buenos gestores en lugar de dirigentes bien relacionados". Y esta renovación ha traído un nuevo estilo de gestión, agrega Ismael Clemente, que se basa en tener menor tolerancia a la burocracia empresarial y disminuir los signos externos de poder, como el coche de empresa, los escoltas, etcétera, agrega.

Estados Unidos nombra a los consejeros delegados con la media de edad más elevada, 52 años. Y figura en la tercera posición (por detrás de Italia y Francia) por mayores de 65. Eso sí, Mark Zuckerberg, de 34 años, responsable de Facebook, es el segundo dirigente de menor edad, tras el alemán Marc Fielmann (dueño de una cadena óptica alemana), de 29.

Lo normal es que los primeros ejecutivos de las organizaciones lleguen a ese escalafón mediante promoción interna. Es la estrategia preferida sobre todo en EE UU, donde ocurre en el 84% de los casos, seguido de Holanda, en el 80%. En España sucede el 67% de las veces. Portugal es el país que menos confía en este sistema y lo combina al 50% con la contratación externa. Curiosamente, cuando se ficha a los altos cargos en el mercado, se les pide una edad superior que cuando son ascendidos internamente. Pasa en 11 de los 13 países estudiados, a excepción de España y Alemania. Pilar Santiago justifica esta diferencia con el argumento de que, cuando se trata de una apuesta externa, existe el factor de riesgo de que el ejecutivo no se adapte a la compañía, y la mayor experiencia suele minimizar ese riesgo.

En EE UU los consejeros delegados tardan en alcanzar esa función 18 años, el país en que más tiempo necesitan junto con Dinamarca. Reino Unido es en el que menos, con 11 años. La nacionalidad siempre cuenta. Prácticamente todos los Estados analizados se decantan por los directivos domésticos para mandar en sus empresas. Desde el 100% de los portugueses, al 90% de los estadounidenses o el 89% de los españoles. Sin embargo, la directora general de Heidrick & Struggles en España considera que esta situación va a cambiar en nuestro país, tras los nombramientos de los consejeros delegados extranjeros en el Banco Santander (Andrea Orcel) y BBVA (Onur Genç). "En 2019 se producirá un efecto contagio en otras empresas", coincidiendo con la necesidad de relevo generacional en el Ibex 35. Solo Suiza se decanta por los foráneos, que suman el 52% de los máximos ejecutivos.

Extranjeros, no; pero experiencia internacional, sí. El 48% de los dirigentes la tienen, sobre todo cuando se les ficha desde fuera de la empresa. En Holanda es donde más predicamento tiene la globalización, seguida de Suiza, Suecia e Italia. En EE UU, donde menos, con el 23%.

La asignatura pendiente

En ninguno de los 13 países estudiados por Heidrick & Struggles puede resaltarse la presencia de máximas ejecutivas mujeres. Sobrepasar el 8% del total de los dirigentes de las empresas cotizadas es un lujo. De hecho, solo ocurre en Reino Unido, con el 8,2%, tras experimentar un incremento desde el 6% de 2016. Ese año se aprobó la obligatoriedad de informar públicamente sobre la evolución de la igualdad en las empresas. GlaxoSmithKline, Imperial Brands, Kingfisher, Whitbread, Severn Trent, ITV, Royal Mail y GKN son las firmas que lideran féminas. En Finlandia y Noruega, las consejeras delegadas suman el 8%. Por el contrario, Italia y Dinamarca tienen cero mujeres al frente de sus corporaciones. Son los peores países en materia de igualdad. Les sigue Alemania, con un exiguo 1,2%; Suiza, con el 2,1%, y España, con el 2,8%.

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