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El impuesto de sociedades ha sufrido 200 cambios desde 2008

Solo 727 grandes empresas, que facturan más de 180 millones, aportan la mitad de la recaudación del impuesto

Valentí Pich y Jesús Sanmartín en la presentación del informe sobre impuesto de sociedades
Valentí Pich y Jesús Sanmartín en la presentación del informe sobre impuesto de sociedades

Los asesores fiscales advierten sobre los más de 200 cambios legales que ha sufrido el impuesto de sociedades durante la última década. El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) recuerdan que desde 2008 se han aprobado, al menos, 12 textos legales —cinco reales decretos y siete leyes— con modificaciones importantes sobre el impuesto que pagan las empresas por sus beneficios. Entre los cambios más relevantes está "la forma de corregir la doble imposición, la deducción por deterioros y la de las pérdidas en la transmisión de carteras". En estos años también se ha limitado la deducción de los gastos financieros, las bases negativas y otras deducciones importantes. Los economistas apuntan como desde 2015 se han aumentado "por sorpresa" el importe de los pagos fraccionados del impuesto de sociedades". "Todo esto puede ser contraproducente para la toma de decisiones de inversión por la inseguridad jurídica que genera", señaló Jesús Sanmartín, presidente del REAF. Durante estos años también se ha reducido el tipo impositivo del 35% al 25%.

Los economistas han evitado pronunciarse sobre las nuevas medidas que prepara el Gobierno. El Ministerio de Hacienda ha anunciado que planea establecer un tipo mínimo del 15% en el impuesto de sociedades o aprobar un nuevo impuesto para los bancos. Los economistas han recordado que el porcentaje de recaudación en relación al PIB en España está cercano al 2,5%, en la línea de los países del resto de Europa. Además, han insistido en que "puede ser contraproducente para la inversión por la inseguridad jurídica". Y han reiterado que una recaudación que esté entre "el 2% del PIB y el 3% está bien, está en línea con los países de nuestro entorno".

Los asesores fiscales reconocen, sin embargo, que existe un estancamiento en la recaudación del impuesto, que se debe a las pérdidas acumuladas durante la crisis y a la creciente internacionalización de las empresas españolas, que hace que paguen más impuestos fuera. Esto provoca, entre otras cosas, que de los 1,42 millones de declarantes, solo 727 empresas, que tienen unos ingresos superiores a 180 millones, son responsables de la mitad de la recaudación del impuesto de sociedades. Y de todos los declarantes de este impuesto solo el 25% tuvieron cuota líquida positiva. Es decir, solamente 361.000 empresas pagaron por el impuesto de sociedades. El resto no pagaron bien porque registraron pérdidas o porque se encuentran en situación de disolución o están latentes y apenas tienen actividad.

Sanmartín explicó que el impuesto de sociedades aportó el año pasado 23.143 millones de euros a las arcas públicas. Una cifra lejana de los 44.823 millones que cosechó en 2007, en pleno boom inmobiliario. "La de 2007 no es una recaudación real. Será difícil obtener recaudaciones más altas de este impuesto", ha advertido. El presidente de los asesores fiscales ha aludido al tipo impositivo en España, el 25%, está en la media de los países de nuestro entorno. Francia tiene un 44,42%, Estados Unidos un 35% o Bégica un 33% pero tienen grandes deducciones. En el extremo opuesto destacan Suiza (8,5%), Hungría (9%) o Irlanda (12,5%).

Los economistas han comentado que uno de los cambios que más polémica ha suscitado en el impuesto de 2017 es la prohibición de la deducción de pérdidas en la transmisión de participaciones de entidades residentes y no residentes cuando la participación en la filial es significativa (5% o mayor o, en su dfendto, valor de adquisición de más de 20 millones de euros). Además, tampoco se pueden computar las pérdidas por transmisión de participaciones en no residentes cuando la participación no es significativa si no se cumple el requisito del tipo mínimo del 10%. Además, el PSOE llevaba en su programa fiscal la limitación de la exención a las plusvalías en la venta de acciones y participaciones empresariales, lo que está ocasionando cierta inquietud entre los despachos de abogados. "Habrá que ver la letra", aseguran los asesores fiscales, que prefieren no valorar la medida.