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Nissan admite que alteró los controles de emisiones de coches fabricados en Japón

Confiesa en un comunicado que hicieron informes de inspección basados en valores alterados

Un coche de Nissan del modelo GT-R
Un coche de Nissan del modelo GT-R

El fabricante de coches japonés Nissan ha reconocido este lunes que alteró algunos resultados de los exámenes anticontaminación de modelos de las fábricas instaladas en Japón. Las mediciones relativas a las emisiones de gases y a los tests de uso de carburante no fueron efectuados según el "protocolo establecido" y los informes de inspección estaban basados en valores alterados, según indicó Nissan en un comunicado, después de trasladarlo a las autoridades niponas. Pese a esto, la empresa asegura que la mayoría de sus vehículos (a excepción del GT-R, un coche deportivo de la marca) sí que cumplen con los datos de los catálogos y las medidas de seguridad marcadas.

Según las informaciones ofrecidas por la propia compañía, las revelaciones surgen de los controles iniciados en septiembre de 2017, después de que se lo pidieran las autoridades japonesas. Señala que han detectado "una mala conducta llevada a cabo para los vehículos producidos en sus plantas de producción de vehículos nacionales y los de sus afiliados". La empresa informa que el fraude se basó en la modificación, por parte de un número indeterminado de empleados, de las condiciones en que se realizan estas pruebas, en términos por ejemplo de temperatura, humedad ambiental o velocidad a la que los vehículos deben someterse. Otras veces las pruebas sí se ajustaban a las directrices que marca la ley, pero se cambiaban directamente los resultados.

Nissan asegura que informó los hechos actuales y los resultados de la investigación al Ministerio de Tierras, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón. En ese documento, Nissan, socio de Renault, precisó que de momento el número de vehículos afectados por estas malas prácticas asciende a 1.171, producidos en cinco fábricas distintas desde el año 2013 hasta hace pocas semanas. La ilegalidad afecta solamente a los coches vendidos en territorio nacional, no a los exportados.

Trabajadores no cualificados

En septiembre, el grupo admitió que varios trabajadores no cualificados para el puesto eran los encargados de realizar las inspecciones a los vehículos justo antes de salir de las fábricas. En la mayoría de los casos fueron los aprendices los que llevaron a cabo tal tarea, si bien los informes se firmaban con el sello oficial del personal cualificado. Estas prácticas se llevaron a cabo en algunas fábricas durante décadas y los trabajadores eran perfectamente conscientes de que cometían una ilegalidad, porque las encubrieron cuando se sometían a una inspección.

Cuando el escándalo salió a la luz, las autoridades pidieron una revisión exhaustiva de los controles de calidad en las plantas del grupo que obligó a la empresa a llamar a revisión a más de 1,2 millones de vehículos. Es a raíz de esta orden que el fabricante ha informado, nueve meses después, de estas nuevas irregularidades en relación a las emisiones contaminantes de sus automóviles.

Nissan vuelve a colocarse así bajo los focos del escándalo de las emisiones. Su caso no es el mismo que se destapó en el fabricante alemán Volkswagen —que llegó a usar un software ilegal para falsear los controles en laboratorio de miles de coches—. Pero sí supone una nueva infracción a la hora de acatar el sistema de controles y mediciones de los automóviles.

Nueva investigación

La compañía explica que está llevando a cabo "una investigación completa y exhaustiva de los hechos", incluidas las causas y los antecedentes de la mala conducta, que no especifica. "Nissan ha contratado a la principal firma de abogados japonesa, Nishimura y Asahi, para llevar a cabo una investigación centrada en las causas e implementará las contramedidas apropiadas en función de los resultados", se compromete.

Pese a esa "mala conducta", la empresa señala que "tras la nueva verificación de datos de registro fiables, Nissan ha confirmado que todos los vehículos producidos, a excepción de GT-R", cumplen con las normas de seguridad japonesas y también "que los valores de medición medios de aprobación de los vehículos de Nissan garantizan las especificaciones del catálogo" para las emisiones de tubos escape.