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Volkswagen acepta en Alemania pagar 1.000 millones de euros por escándalo del ‘dieselgate’

El fabricante automovilístico ha explicado que acepta la multa y “reconoce su responsabilidad”

El logo de Volkswagen en una fábrica de la compañía recientemente abierta en Wrzesnia (Polonia).
El logo de Volkswagen en una fábrica de la compañía recientemente abierta en Wrzesnia (Polonia). Reuters

Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles del mundo fue condenado este miércoles por la fiscalía de Braunschweig a pagar una multa de 1.000 millones de euros a causa de la manipulación que realizó la empresa en las emisiones de gases en los motores diésel y que fue denunciado por las autoridades estadounidenses en septiembre de 2015.

Poco después de que la fiscalía anunciara la drástica medida en contra de la empresa, Volkswagen ha emitido un comunicado donde explica que acepta la multa. "Volkswagen acepta la multa y, con ello, reconoce su responsabilidad", señala el comunicado, en un mea culpa que llega casi tres años después de que la firma admitiese haber instalado un software destinado a manipular las emisiones de gases tóxicos en casi 11 millones de vehículos.

"Volkswagen acepta la multa y no presentará una apelación contra ella. Volkswagen, al hacerlo, admite su responsabilidad por la crisis del diésel y considera que esto es otro paso importante hacia su superación", ha indicado la empresa en el comunicado.

El famoso dieselgate acabó con la carrera del que era presidente de Volkswagen Martin Winterkorn e impulsó la apertura de una investigación en contra de varios ejecutivos anteriores y actuales, debido a la sospecha inicial de fraude y, por otra, debido a la manipulación del mercado. Los inversores también se quejan de los daños que valen miles de millones, porque la participación de Volkswagen perdió valor una vez que se conoció el escándalo. Se dice que los gerentes informaron a los mercados financieros demasiado tarde, en otoño de 2015, sobre el escándalo de la emisión de gases.

La manipulación de los motores diésel en el grupo también afectó a AUDI, cuyo consejero delegado, Rupert Stadter fue acusado el pasado lunes por la fiscalía de Múnich de haber cometido el delito de fraude al no revelar que varios miles de vehículos habían llegado al mercado armados con un software ilegal. La manipulación de los gases tóxicos también ha ocurrido en las marcas Mercedes Benz y Porsche.

En septiembre de 2015, las autoridades de los Estados Unidos revelaron la manipulación de emisión de gases de millones de automóviles diésel en Volkswagen. La compañía tuvo que pagar debido al escándalo en los EE UU varios miles de millones de euros. El asunto también dañó seriamente la imagen del diésel, una crisis que aún no termina. El poder judicial de los Estados Unidos había presentado anteriormente cargos penales contra ocho empleados en ejercicio y exempleados del Grupo Volkswagen. Dos de ellos ya han sido condenados a varios años de prisión.

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