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Bruselas alerta de la caída de los ingresos familiares en España

Las dificultades financieras de las familias con menos recursos son mayores que en 2007, según un informe de la Comisión Europea

Una mujer pasa frente a una oficina de empleo en Bollullos de la Mitación (Sevilla). En vídeo, el comisario europeo de Economía explica las previsiones para España durante su comparecencia de la semana pasada.

Bruselas presume de recuperación, y enfatiza que la salida de la crisis conlleva una clara mejoría de los indicadores sociales en la UE. España es una sonora excepción. El desempleo duplica la media, con malos datos tanto en el paro de larga duración como en el juvenil o en el infraempleo. Las familias, especialmente las más pobres, siguen pasando apuros financieros: España es uno de los pocos países en los que esa variable es aún peor que hace 10 años. Y los ingresos familiares experimentan caídas recientes pese a la mejoría en el empleo.

Economía social de mercado: al modelo económico europeo le falla últimamente —y van un par de décadas así— el apellido social. La salida de la Gran Recesión deja por fin un avance del PIB continental en torno al 2,5%, el mayor en 10 años, y tasas de paro en torno al 8%. Pero la risa va por barrios: “No todos los ciudadanos europeos se han beneficiado por igual de la recuperación”, resume la comisaria Marianne Thyssen en un informe titulado Empleo y desarrollos sociales, publicado ayer por la Comisión Europea. España es uno de los países que sale peor parado de esa literatura comparada. Junto a Grecia, aparece sistemáticamente en los peores puestos pese a que sus niveles de crecimiento son superiores a la media, y el desempleo —después de tres reformas laborales desde 2010— cae a marchas forzadas.

Algo no encaja del todo en la salida de la crisis española. La tasa de paro, por encima del 16%, duplica la media europea. El desempleo de larga duración “es todavía muy elevado”, en torno al 7%, destaca Bruselas (con Grecia e Italia en lo más alto de ese dudoso podio). Pero tal vez lo más preocupante son los indicadores relativos a los ingresos de las familias: “Todos los Estados miembros de la UE registraron crecimientos en los ingresos familiares en 2017, con una subida media en el entorno del 1,5%, salvo España, Austria, Grecia y Reino Unido”, relata el informe.

Cada uno de esos cuatro miembros del furgón de cola tiene su propia historia. Grecia protagoniza una auténtica Gran Depresión en Europa, pese a los tres rescates que acumula y que llevaban asociados duros recortes y reformas. Austria entró en la Gran Crisis con graves problemas en sus bancos, pero después ha ido pasando desapercibida; y sin embargo algo va mal en el país centroeuropeo, con la extrema derecha en la coalición de Gobierno. Reino Unido empieza a notar el impacto negativo del Brexit, el primer divorcio de la UE en seis décadas de historia. España es, supuestamente, una historia de éxito: hizo reformas y ahora recoge los beneficios de esas medidas dolorosas, dice el relato preponderante. Y sin embargo se trata de una economía sobreendeudada, con graves problemas de desigualdad y un tercio de la población en riesgo de pobreza. E incluso la flamante recuperación en el empleo tiene su cara b: excesiva temporalidad, salarios bajos y empleo sumergido. Ni siquiera las sucesivas reformas laborales han podido corregir esa tendencia.

Aunque el informe no dice una sola palabra de eso: Bruselas evita desde hace años hablar de los efectos colaterales negativos de unas reformas laborales patrocinadas por las instituciones europeas. El Ejecutivo comunitario, sin embargo, destaca en el informe un buen número de cifras que casan mal con la narrativa autocomplaciente del Gobierno en las últimas semanas. “Los niveles de dificultades financieras de las familias se reducen o se mantienen estables en la mayoría de países europeos. Pero continúan significativamente por encima de las cifras de 2007 en Grecia, Francia y España”, dice el estudio. Entre el 25% de familias más pobres, una de cada 10 pasa apuros financieros en Luxemburgo y Alemania; ese dato se eleva hasta una de cada tres familias en España y Francia.

Infraempleo del 6%

Las cifras de subempleo en España son las mayores de toda la Unión Europea, con la única excepción de Chipre: 6 de cada 100 personas trabajan menos de lo que les gustaría en España. Solo Francia y Grecia se acercan: superan el 5%. La Comisión ofrece un indicador de infraempleo (niveles de subempleo, más las personas que buscan pero no encuentran trabajo y las personas que tienen trabajo pero buscan un empleo mejor), y ahí cuatro países destacan para mal: Chipre, Italia, Finlandia y la inevitable España, con más de un 10% de su fuerza laboral en esas condiciones, siempre según el informe.