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España duplica la tasa de paro de la zona euro, que baja al 8,7%

República Checa, Alemania y Malta registran cifras de desempleo inferiores al 4%

Los más optimistas lo llaman euroboom: la economía europea crece claramente por encima del 2%, el ritmo más elevado en los últimos 10 años, los indicadores de sentimiento económico están en máximos y el mercado de trabajo se dirige hacia algo parecido al pleno empleo: la tasa de paro de la UE cerró el pasado noviembre en el 7,3%, una décima por debajo del mes anterior; la de la eurozona cayó yambién una décima, hasta el 8,7%. Solo el 2,5% de los checos y el 3,6% de los alemanes que buscan trabajo están en paro. La excepción, como casi siempre, está en la ribera del Mediterráneo: los indicadores de sentimiento económico de España se han dado la vuelta por la incertidumbre de Cataluña, y la tasa de desempleo sigue a la baja pero duplica la media europea: acabó noviembre en el 16,7%, según Eurostat (la agencia estadística de la Unión), cifras sin parangón en el Atlántico Norte salvo por Grecia.

Las cicatrices de la Gran Recesión se dejan ver en todos los indicadores sociales: el aumento de la desigualdad ha sido lacerante en España en los últimos años, con un tercio de la población en riesgo de pobreza. Esos números son mejores en toda Europa, pese a que 18 millones de personas siguen en paro en la UE, y más de 14 millones lo están en la eurozona. La recuperación llega siempre con retraso al paro. Especialmente en el Mediterráneo: Grecia supera tasas del 20% y España del 15%, y por encima de la media del euro siguen Chipre (11%), Italia (11%), Croacia (10,4%) y Francia (9,2%). En el Sur, solo Portugal bate la media de la eurozona, con un paro del 8,2%. Por el otro lado, hasta 12 países tienen ya tasas de paro inferiores al 6%: República Checa, Alemania, Malta, Hungría, Reino Unido, Holanda, Polonia, Rumania, Estonia, Austria, Luxemburgo y Dinamarca.

Es ya casi un triste tópico decir que los jóvenes actuales vivirán peor que la generación de sus padres. Las estadísticas lo demuestran una y otra vez: el paro juvenil (de los menores de 25 años) cerró noviembre del año pasado en el 18% en la zona euro, con 2,6 millones de jóvenes sin empleo. Las cifras van a la baja. Pero de nuevo son insoportablemente elevadas en el Sur: en Italia ascienden al 32,7%, y rozan el 40% en Grecia (39,5%) y España (37,5%). El citado euroboom, en fin, pincha con claridad en la periferia.