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La empresa familiar catalana rechaza el proceso secesionista, pero critica la actuación del Gobierno

Mariano Puig: "Soy catalán y me siento español; pero tenemos un grave problema del que confío que seamos capaces de resolver"

Mariano Puig e Ignacio Osborne.
Mariano Puig e Ignacio Osborne.

"Soy catalán, pero también me siento español, mi país, mi patria". Mariano Puig, expresidente del grupo Puig, ha recibido una cerrada ovación cuando, al principio de su intervención en el XX Congreso de la Empresa Familiar, ha abordado la crisis catalana. Emocionado prosiguió: "Pero, atención, en Cataluña tenemos un grave problema, queramos o no. Soy optimista y espero y confío en que entre todos seamos capaces de resolverlo. Entre todos".

Mariano Puig, que fue uno de los fundadores del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) hace 25 años y su segundo presidente, ha mostrado una lucidez extraordinaria y un gran sentido del humor en el repaso que hizo de la historia del IEF y de los retos que tiene este colectivo. Representa la segunda generación del grupo que fundó su padre y que ahora es una de las multinacionales líderes del sector de perfumes presidida por su hijo Marc, presente también en el evento que se ha celebrado en Toledo.

A sus 90 años, representa una de las estirpes empresariales con más arraigo e influencia en la industria catalana. Sus palabras sobre Cataluña recogían el sentir general de la numerosa representación de empresas familiares catalanas en el congreso (además de Puig, estaban Codorniu, Cementos Molins, Catalana Occidente, Planeta, La Farga, Idilia Foods-Nutrexpa, Cobega, Borges, Agrolimen, Damm, Tous, Torres, Laboratorios Leti..., hasta unas 50), cuyo rechazo al proceso secesionista y la petición de diálogo para buscar una solución se plasmó en los frecuentes corrillos formados durante el evento.

En ese sentido, han lamentado el efecto que puede tener sobre su actividad y que podría provocar una salida de territorio catalán para instalarse en otra parte de España o, incluso, en otro país, así como el boicoteo a los productos catalanes en el resto de comunidades españolas. Pero también criticaron al Gobierno central por "la mala gestión", en referencia a la actuación policial. Según los empresarios consultados, el movimiento independentista ha ganado la batalla de la imagen, lo que, a su juicio, ha restado credibilidad a la postura del Ejecutivo y perjudica seriamente los intereses de España y de las empresas españolas, sobre todo en el exterior.

Preguntada por el asunto catalán en una mesa redonda la catalana Rosa Tous, vicepresidenta de Tous, ha manifestado que las empresas necesitan "tranquilidad, estabilidad y paz". "Nuestro territorio está donde está nuestro mercado, somos manresanos en Manresa, mexicanos en México..., pero esperamos que ocurra lo mejor [en las negociaciones]", ha resaltado. Elena Antolín, vicepresidenta del grupo Antolín, dijo que ahora le preguntarán por Cataluña en lugar de por la crisis y espera que "hablen y comuniquen", mientras Manuel López Donaire, presidente de Mazapanes Delaviuda, ha destacado que se ha abierto una incertidumbre que supone una nueva tasa de riesgos. "Debemos dejar trabajar a los políticos", ha concluido.

Ignacio Osborne, presidente del IEF, ha destacado "que no podemos poner en peligro la estabilidad del país; la inestabilidad genera incertidumbre y esta frena el desarrollo" en el discurso de clausura, a la que al final no acudió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que canceló su presencia la tarde el lunes por motivos derivados de la crisis catalana. Osborne ha lanzado un mensaje de apoyo "a todas las empresas y familias que hay en Cataluña para que se pueda volver a la normalidad y tranquilidad".

Amplitud de miras

La empresa familiar, en todo caso, propone seguir con las reformas y un pacto de Estado por la educación para reducir el paro juvenil. "Para abordar las reformas es imprescindible tener amplitud de miras y liderazgo para llegar a acuerdos políticos, cuando se ha apostado por las reformas, los resultados han sido prácticamente inmediatos", afirmó Osborne.

En ese sentido, ha reseñado que debe potenciarse la formación profesional dual para atajar el paro juvenil e involucrar a empresas, administraciones y centros de formación. También ha destacado la importancia de la digitalización y el conocimiento y la necesidad de mejorar la formación para reducir la brecha entre la oferta y la demanda por la falta de personal cualificado. Además, la internacionalización y el aumento de tamaño siguen siendo retos angulares para la empresa en general.

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