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El Banco de España avisa del riesgo económico por “las tensiones políticas en Cataluña”

El organismo mantiene sus previsiones de crecimiento del PIB de España en el 3,1% para este año

El gobernador del Banco de España, Luis Linde, en una conferencia hace unos días
El gobernador del Banco de España, Luis Linde, en una conferencia hace unos días EFE

El Banco de España advierte de las consecuencias económicas que puede generar la incertidumbre creada en Cataluña en torno al referéndum convocado para el 1 de octubre. Con una escueta frase recogida en sus previsiones publicadas este jueves, la institución entra de lleno por primera vez en la crisis política catalana: "En cuanto a los riesgos que rodean a las proyecciones de crecimiento del PIB, en el plano interno, las tensiones políticas en Cataluña podrían afectar eventualmente a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación", subraya el boletín trimestral. No obstante, fuentes del organismo aseguran que por ahora el impacto todavía no se ha materializado, ni siquiera en los movimientos de depósitos bancarios.

La economía es miedosa. Y eso recuerda la entidad supervisora de los bancos. Se suma a las últimas declaraciones del ministro de Economía, Luis de Guindos, que ya había avisado de que se estaban deteniendo inversiones importantes de alguna multinacional en Cataluña debido a la incertidumbre generada en torno al referéndum. Se refería a un fabricante del automóvil, pero al mismo tiempo también se mostraba convencido de que el bloqueo con esta empresa finalmente se reconduciría. También se han prodigado con advertencias similares diversos representantes de las empresas. Por ejemplo, Joaquín Gay de Montellá, el presidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana. O el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane. Los dos han alertado de que ya se están parando inversiones pese a no citar ningún caso concreto.

"El actual escenario de proyecciones económicas no contempla ningún impacto por las tensiones políticas en Cataluña. Sobre los efectos de la situación catalana hay que distinguir entre el pasado y el futuro. En primer lugar, la información sobre la coyuntura viene con algo de retraso y, por eso, es difícil valorar si ha pasado algo. No obstante, sí que podemos decir que en la actualidad no se está notando en los mercados", ha declarado el director del servicio de estudios del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Es decir, de momento solo se trata de "un riesgo futurible", ha precisado.

Ahora bien, otra cosa distinta es lo que podría ocurrir en el futuro: "Eventualmente, y subrayo eventualmente, podría tener un efecto sobre las decisiones de gasto e inversión", ha recalcado Hernández de Cos. ¿Y cómo empezaría el proceso de deterioro por estas tensiones? "En un primer momento afectaría a la prima de riesgo soberana, y luego se trasladaría al resto de tipos de interés. El impacto dependería de la magnitud del endurecimiento de las condiciones financieras", ha explicado. Cabe recordar que el fin de la crisis en España comenzó porque el BCE intervino en los mercados, abaratando la financiación hasta unos niveles nunca conocidos para una economía que todavía soporta un elevado endeudamiento. Según cálculos del organismo, solo una subida de cien puntos básicos en los tipos tendría un coste neto para las Administraciones de unos 4.000 millones de euros en intereses durante un periodo de tres años.  

No obstante, al tratarse de un futurible, el servicio de estudios del Banco de España no ha plasmado el efecto de estas tensiones políticas en sus estimaciones. De momento, mantiene para este año las previsiones de crecimiento de España en el 3,1%, frente al 3,2% que creció el PIB en 2016. Para el 2018 y el 2019, también las deja intactas en el 2,5% y el 2,2%, respectivamente. "Las previsiones contemplan una prolongación, a lo largo del período considerado, de la actual fase expansiva, apoyada en los avances en la corrección de los desequilibrios de la economía, lo que incluye, en particular, las mejoras acumuladas en la competitividad —que han contribuido a la consecución de un saldo exterior positivo de forma sostenida— y los progresos en la reducción del sobreendeudamiento del sector privado, así como en la persistencia de condiciones financieras holgadas como consecuencia de la orientación expansiva de la política monetaria", afirma el Banco de España. Estas proyecciones son una décima mejor que el 3% que prevé el Gobierno para este año. Y empeoran ligeramente sobre el 2,6% de 2018 y el 2,5% de 2019 que augura el Ejecutivo.

El supervisor dibuja un horizonte de crecimientos más moderados en los próximos años, y lo justifica por el agotamiento de los llamados vientos de cola de la economía española. El Banco sostiene que el empuje del petróleo barato o de los estímulos monetarios irá, poco a poco, perdiendo fuelle: "Se espera que el desvanecimiento gradual de algunos impulsos expansivos que han estimulado transitoriamente la recuperación de la economía española propicie una moderación del avance del producto", apunta. Cita además una moderación del gasto en el consumo de los hogares, porque durante los últimos trimestres estos habían realizado compras que habían dejado aparcadas durante la crisis y que, a corto plazo, no se repetirán. También menciona el fin de las caídas del precio de la energía, que deja de aportar mayor renta disponible a las familias.

Efectos del euro fuerte

El servicio de estudios de la entidad también se refiere al posible impacto de la revalorización del euro: "Se estima que la apreciación reciente del tipo de cambio efectivo del euro tendrá un cierto impacto negativo sobre la evolución de la actividad y la inflación, que tenderá a verse contrarrestado, a efectos del escenario central de las proyecciones, por el fortalecimiento más reciente del entorno exterior de la economía española y, en especial, del área del euro", señala.

El Banco de España considera que la creación de empleo continuará por una senda positiva, aunque, eso sí, con algo menos de vigor: "Se prevé que los elevados crecimientos del empleo observados en los últimos años se moderen conforme transcurra el período de proyección, en línea con la evolución esperada para la actividad. El aumento de la ocupación generará disminuciones adicionales de la tasa de paro, cuyo nivel se situaría por debajo del 13% a finales de 2019". Según sus previsiones, la tasa de paro cerrará este año en el 16,3%. Y al término de 2018 se situará en el 14,4%.

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