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COLUMNA

Cataluña y el dilema del prisionero

John Nash, que ganó el Nobel, demostró que la solución cuando hay conflicto es cooperar

Concentración en Cataluña.
Concentración en Cataluña. EFE

La sociedad catalana está fragmentada en dos. La decisión de sus gobernantes de iniciar un proceso independentista en contra de la ley provoca un conflicto habitual en sociedades avanzadas y complejas. John Nash, protagonista de la película Una Mente Maravillosa, recibió el premio Nobel de economía por sus aportaciones sobre este tipo de conflictos. La solución al conflicto es la cooperación. Si no hay cooperación el resultado es que las dos partes acaban empeorando su situación.

La combinatoria de posibles vías de cooperación tiende a infinito. Además, el resultado a priori es incierto. En este entorno los algoritmos y los robots no puedan resolver el problema y es necesaria inteligencia humana. La humanidad se ha enfrentado a millones de dilemas del prisionero y ha conseguido aumentar la población, nuestra esperanza de vida y nuestra renta por habitante.

Thomas Schelling también recibió el nobel de Economía por analizar estos conflictos y nos ayudó a explicar por qué se producen y cómo se solucionan. Schelling demostró que los seres humanos tomamos decisiones por el objetivo inmediato que puede diferir del óptimo a largo plazo, cuestionando la racionalidad del homo economicus. Para Mariano Rajoy el largo plazo es mañana y para los independentistas, el 1 de Octubre. Pero hay vida después de mañana y del 1 de octubre.

Otra característica común en estos conflictos son los compromisos que acaban forzando la cooperación. Schelling analizó que en el conflicto entre Israel y Palestina había un fuerte compromiso en el sistema de pensiones. Miles de palestinos trabajan en Israel y en una solución no cooperativa del conflicto perderían sus pensiones y serían pobres en su vejez.

En Cataluña este compromiso es mucho mayor, ya que todos los catalanes cotizan a la Seguridad Social. Además, sus ingresos por cotizaciones sociales son 4.700 millones de euros menos que los gastos por el pago de las pensiones, el 2% del PIB catalán. Cataluña ha padecido desde 2008 una crisis de deuda externa, la Generalitat perdió el acceso a los mercados internacionales de financiación en 2010 y sus bonos cotizan a rentabilidades próximas a los bonos griegos.

El BCE y el Tesoro Público han evitado quiebras de los bancos catalanes y el impago de la deuda de la Generalitat, incluidos sus bonos patrióticos a pequeños ahorradores. El impago habría provocado más destrucción de empleo, menores salarios y recortes mucho más intensos del estado del bienestar.

El otro gran compromiso en este conflicto es que los españoles compartimos tratados que garantizan la democracia y la libre circulación de personas y bienes con 500 millones de europeos y la misma moneda con 340 millones. La independencia de una región abriría la caja de Pandora en el resto de países y ayuda a explicar por qué ningún líder europeo la apoya.

Conclusión: los independentistas tienen enfrente la Constitución, los Tratados Europeos y las leyes de la probabilidad. Y si la solución no es cooperativa todos los ciudadanos españoles seremos los principales damnificados de este conflicto.