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Brasil crece un 1% en el primer trimestre tras dos años de contracción

En ocho trimestres de imparable recesión, la primera potencia latinoamericana ha decrecido un 7,2%

La buena cosecha ha catapultado al sector agrónomo brasileño
La buena cosecha ha catapultado al sector agrónomo brasileño FOTOS PÚBLICAS

La economía brasileña creció un 1% en el primer trimestre del año en comparación con el cuarto del año pasado: es la primera vez que algo así ocurre tras dos años de recesión. Sin embargo, puesto en contexto, el dato que ha divulgado este jueves el Instituto Brasileiro de Geografía e Historia no invita necesariamente al optimismo. Si se compara con el mismo periodo del año pasado, el producto interior bruto (PIB) ha retrocedido un 0,4%. En total, en la suma de los últimos trimestres cayó un 2,3%. En los últimos dos años la economía de la primera potencia latinoamericana se ha reducido un 7,2%.

Un factor determinante en la mejora del primer trimestre han sido las cosechas, que este año han sido excepcionales, sobre todo la de la soja, y ha disparado al sector agrícola a un alza del 13,4% en comparación con el año anterior, muy por encima de lo previsto. En los demás índices, no obstante, el progreso es más modesto, cuando no directamente negativo. Todos los medidores de la demanda interna siguen encallados en números rojos por segundo año consecutivo: el consumo de las familias, por ejemplo, ha caído un 1,9%. Basta echar un vistazo al índice de desempleo —14 millones de personas— para explicárselo.

La inversión de las empresas también se ha reducido, como lleva ocurriendo en todos los trimestres de los últimos cuatro años, un 3,7%. La tasa de inversión ha supuesto un 15,6% del PIB, menor que en el primer trimestre de 2016 (16,8%). Es la menor desde 1995.

Todas estas cifras reflejan el clima nacional antes de que las acusaciones de los ejecutivos del imperio cárnico JBS desataran el caos político. Esas declaraciones, que sitúan al presidente Michel Temer al frente de una red de corrupción y han desestablizado a todo el Gobierno, ha supuesto una bomba política que ha paralizado Brasilia. Y, en lo que la economía refiere, ha puesto en duda que las reformas de austeridad con las que el Gobierno he estado combatiendo la recesión se lleven a buen puerto.

Quizá por eso, aunque hablar de una mejora económica a estas alturas sea extremadamente prematuro, el presidente Temer haya intentado exprimir el buen dato con un tuit eufórico: "¡Se acabó la recesión! ¡Brasil ha vuelto a crecer! Y con las reformas va a crecer aún más", se podía leer. Sin embargo, una economía debe crecer dos trimestres seguidos para que una recesión se pueda dar por terminada.