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Pemex posterga su recuperación financiera hasta 2020

La petrolera mexicana presenta un plan de negocios austero para enfrentar sus deudas y pérdidas

José Antonio González Anaya, director de Pemex, presenta el Plan de Negocios.
José Antonio González Anaya, director de Pemex, presenta el Plan de Negocios. Reuters

El camino será largo y difícil para Petróleos Mexicanos (Pemex). La petrolera ha presentado este jueves su Plan de Negocio 2016-2021 en el que estima que la firma tendrá finanzas saludables en el 2020. El director José Antonio González Anaya ha mostrado a inversionistas y miembros del gobierno su proyecto para hacer flotar a la petrolera que enfrentó en 2015 uno de sus peores años con pérdidas de hasta 40.000 millones de dólares. “En muchos sentidos este es el primer plan de negocio de Pemex que toma como eje rector a la rentabilidad, pero a la vez toma en cuenta que Pemex no es una empresa común y corriente, Pemex es una empresa productiva el Estado que enfrenta precios regulados, garantías de abasto y es el mayor contribuyente”, ha dicho en la presentación del plan.

A González Anaya le ha tomado nueve meses configurar una ruta para evitar la ruina de la compañía estatal más grande de México. Al llegar al despacho más alto de la Torre de Pemex, el economista tuvo que enfrentar, además de las pérdidas y las deudas, un recorte de 100.000 millones de pesos —aproximadamente el 20% del presupuesto de la compañía— y también tuvo que empezar a abatir los números rojos en los balances financieros de la empresa. El directivo asegura que lo ha conseguido con creces, a pesar de que los analistas han puesto en entredicho la solvencia de la petrolera. “Pemex tiene finanzas estables, es una aseveración fuerte pero correcta, las finanzas son mejorables pero son estables”, ha comentado González Anaya en la presentación del plan.

Pemex ha comenzado su plan de austeridad con el pago del 85% de sus deudas con proveedores y con la reducción de la plantilla directiva en un 40%. También ha reducido su inversión en proyectos energéticos por casi un 42% y ha aceptado 184.000 millones de pesos (9.600 millones de dólares) de la Hacienda mexicana para fondear el pasivo laboral. A partir de allí, la petrolera ha imaginado un escenario en el que el precio del barril de crudo apenas supera los 40 dólares y ha diseñado el plan de recuperación. “Hemos ajustado la estructura de costos a un escenario de precios bajos, como todas las petroleras del mundo, sin embargo, Pemex tiene una oportunidad histórica que es la reforma energética”, dijo el directivo.

El plan está lleno de “premisas realistas y supuestos conservadores”, apunta González Anaya, y no se extralimita del margen de acción que la compañía todavía posee. La petrolera será más cuidadosa al elegir los proyectos de extracción de petróleo y evitará aquellos que no sean rentables después de impuestos, también diversificará su cartera de servicios para ofrecerlos a las compañías privadas que aterricen en México ante la apertura del sector energético. La firma se concentrará en recuperar las reservas petroleras que ha perdido en los últimos años, principalmente por la caída de la producción en el yacimiento de Cantarell en el Golfo de México, el que llevó a México a la gloria petrolera en la década de los 80.

Pemex está a la espera de cerrar su primera asociación con una compañía privada para explotar el pozo Trión, de aguas profundas, en el norte del Golfo de México. La compañía redujo la inversión para los proyectos en aguas profundas en 13.000 millones de pesos (678 millones de dólares) y esperará a mejores tiempos para incursionar de lleno en este sector. “Todo esto se traduce en que Pemex estabilice su deuda en esos años y además empiece un proceso de recuperación gradual pero sostenido”, señala González Anaya.

A pesar de que algunos estados petroleros del este de México han mostrado un alto desempleo ante la crisis de Pemex, el Plan de Negocio no hace referencia a los recortes de trabajadores. La petrolera solo reconoce que ha recortado 319 plazas de altos mandos corporativos, cuando los presupuestos del Estado prevén una reducción de 9.000 puestos en la plantilla en posiciones medias y bajas.