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Petrobras empieza a dar síntomas de recuperación

Moody’s le mejora la calificación y sus acciones preferentes han cuadriplicado su valor

Una plataforma de la petrolera brasileña Petrobras situada a 175 kilómetros de Río de Janeiro
Una plataforma de la petrolera brasileña Petrobras situada a 175 kilómetros de Río de Janeiro

La vida de Petrobras parece haber dado un giro brusco este año. La petrolera estatal brasileña aún está inmersa en una deuda que asciende a 125.000 millones de dólares y el escándalo de corrupción masiva que lleva su nombre y que investiga los sobornos y el desvío de dinero público que se hacían con sus cuentas sigue causando estragos en su imagen. Pese a todo, la empresa está dando síntomas de mejora y, poco a poco, parece reconquistar su credibilidad en el mercado.

El pasado viernes, la agencia de calificación Moody’s mejoró la clasificación de Petrobras, de B3 a B2. Esta mejora llega en una época en la que las acciones preferentes han cuadriplicado su valor en la Bolsa de São Paulo en los últimos nueve meses: de los 4,20 reales que valían en enero han pasado a valer 17,74 reales en octubre, según la cotización del pasado viernes.

La fuerte subida bursátil de la compañía, que en 2015 ingresó 102.400 millones de dólares y perdió 11.100 millones, tiene origen en un buen número de factores. Según varios expertos consultados por EL PAÍS, este nuevo rumbo se puede achacar a los cambios en la esfera política: tras la destitución de Dilma Rousseff se ha creado en Brasil un ambiente más favorable para los negocios. También señalan el hecho de que, en mayo, la firma estatal cambiase de presidente. Llegó al cargo Pedro Parente, el primero en años que no tiene ninguna vinculación con el Gobierno de Dilma Rousseff. “Ese cambio de liderazgo ha sido clave para la recuperación. Él es bastante pragmático y respetado en el medio”, razona Gustavo Alevato, analista del Banco Santander.

Ingresos más bajos y pérdidas récord

La empresa estatal Petrobras registró las mayores pérdidas de su historia en 2015: 34.800 millones de reales, casi 11.200 millones de dólares al cambio actual.
La facturación en 2015 ascendió a 321.700 millones de reales, casi 104.000 millones de dólares, un 4,6% menos que en 2014.
El año pasado, la petrolera cifró en unos 2.000 millones de dólares las pérdidas por el caso de corrupción que lleva su nombre.
Petrobras anunció un plan de desinversiones de 98.400 millones de dólares para el período 2015-2019 con el objetivo de reducir su deuda y generar más liquidez.
El endeudamiento de la empresa estatal ascendía en marzo a 126.060 millones de dólares.

La llegada de Parente ha tenido un componente simbólico: un golpe de timón en la compañía tras varios años en los que el poder gubernamental sobre ella solo crecía. En los 13 años de gestión del Partido de los Trabajadores, los Gobiernos de Lula da Silva y Rousseff quisieron que Petrobras estuviese presente en todos los procesos de exploración y producción de petróleo de Brasil. Ese sueño ha tenido un coste: ha colapsado la capacidad de la compañía y la ha endeudado de manera astronómica. “Parente ha mejorado bastante la credibilidad de la empresa y eso ha ayudado a la venta de activos para saldar su gigantesca deuda”, remata Alevato. A comienzos de este mes, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que exime a Petrobras de la obligación de participar en la exploración de crudo, lo que significa que entrarán en la exploración nuevas empresas y capital externo. Sin esa necesidad de estar controlándolo todo, la firma podrá dedicarse con más tranquilidad a revisar sus cuentas antes de dar pasos más ambiciosos.

Reducir la deuda

En julio, la empresa vendió una de sus explotaciones, Carcará, a una empresa noruega. Era la primera vez que se deshacía de alguno de sus activos pero también estaba mostrando, por vez primera, una voluntad de reducir su deuda. Este año, la petrolera ha vendido 9.000 millones de dólares en activos: un 10% de la deuda neta. Es poco, pero todo paso en la buena dirección es favorable para su imagen.

Otra buena noticia para la empresa es que tiene una nueva política de precios, más parecidos ahora a lo que se vende en el extranjero, algo que también ha agradado a los inversores. Precisamente, una de las mayores críticas a las que se enfrentó Petrobras durante las legislaturas de Rousseff fue la congelación de los precios del crudo por orden del Ejecutivo, que esperaba así contener la inflación. Entre 2011 y 2014, una época en la que el barril de brent se vendía a 100 dólares, Petrobras perdió cerca de 16.000 millones de dólares. “El mensaje es que la estatal sigue adelante”, explica el economista Alexandre Chaia, profesor del instituto Insper. “Que quiere ser más competitiva”. En medio de la crisis por la corrupción, Petrobras respira.