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COLUMNA

Multiplicad la inversión del Plan Juncker

Bruselas duplica el Fondo Estratégico mientras los Gobiernos reducen compromisos

El presidente de la Comisión Europea, ean-Claude Juncker.
El presidente de la Comisión Europea, ean-Claude Juncker. REUTERS

El Plan Juncker de inversiones para Europa experimentará la semana próxima un fuerte acelerón. El propósito de Bruselas es duplicar su alcance y su período de vigencia, de manera que se acerque a los 600.000 millones de inversión inducida (el objetivo actual es de 315.000) a lo largo de cinco o seis años (actualmente, tres). Otros cambios, como el hincapié en la financiación de las pymes, la extensión sectorial al ámbito de la seguridad y la defensa y la exportación del modelo a países vecinos, completarán la reforma.

Se ha criticado al plan por su insuficiencia. Y es cierto que por sí solo —sin multiplicarlo y sin la resurrección de la casi desaparecida inversión pública de los Estados miembros— no puede colmar el desfallecimiento inversor. La caída anual de la inversión europea total ha sido, desde el pico máximo de 2007, de unos 430.000 millones anuales; y de entre unos 230.000 y 370.000 en medias históricas. De modo que si su recuperación debiese fiarse únicamente a ese instrumento —algo competencialmente abusivo: entonces, ¿qué harían los Estados?—, convendría triplicar su alcance, porque sus 315.000 millones son para tres años, a 100.000 millones largos cada ejercicio. Aunque triplicar el objetivo sería estupendo, duplicar el esfuerzo ya es considerable: que hagan lo mismo los Gobiernos (España apenas presenta proyectos al Plan Juncker) y dejen de escupir a Bruselas los errores propios.

Si la Comisión duplica su plan, es porque, además de insuficiente, ha sido un éxito de ejecución en sus 15 meses de vida útil (el reglamento entró en vigor en julio de 2015, pero se adelantó su puesta en práctica). A julio de 2016, el Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas (EFSI, por sus siglas en inglés) que lo plasma, había firmado convenios comprometiendo inversiones por 115.700 millones; más del 85% de las mismas iban a cargo del sector privado; todos los Estados miembros lo apoyaban, frente al recelo inicial; y Alemania y otros críticos ya se habían apuntado: en realidad, todos los socios, salvo Malta y Chipre.

La financiación del EFSI a través del Banco Europeo de Inversiones (apoyada en las fases finales de cada proyecto por algunos organismos públicos nacionales) se ha destinado a I+D (25%); energía (35%) digital (12%) y otras infraestructuras. Pero es el primer paquete, el dedicado a pymes (26%), el que significativamente "está funcionando mejor", según sus gestores, pues se han firmado más de 200 acuerdos con intermediarios financieros para financiarlas, hasta en proyectos minúsculos. Al cabo, eso indica que el sector bancario sigue teniendo enormes problemas para invertir o una prudencia excesiva ante el riesgo, o ambas cosas, y que con apoyo público, se lanza. Claro que eso implica también que el riesgo recae en lo público, y si el riesgo se materializa en quiebra, el pagano será el contribuyente. Pero si los europeos pretenden relanzar su economía, recuerden que no se va a la era sin llenarse de polvo.