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La sequía en Galicia ahoga al sector lácteo con pérdidas millonarias

Las altas temperaturas han arrasado en dos meses sin lluvias casi la mitad de la producción de maíz con la que se alimenta al ganado

El ganadero David Botana en el campo de pastos donde alimenta a sus vacas
El ganadero David Botana en el campo de pastos donde alimenta a sus vacas

El sector ganadero gallego no levanta cabeza. Con los precios de la leche en mínimos históricos, ahora, para colmo, una pertinaz sequía está haciendo estragos en uno de los territorios habitualmente más lluviosos de España, dejando al ganado lechero sin maíz, su principal sustento. La falta de agua en estos dos últimos meses ha arrasado con al menos el 40% de la producción, lo que ha originado unas pérdidas millonarias. Uno de los sindicatos mayoritarios en Galicia, Unións Agrarias, estima el daño en 49 millones, mientras el Sindicato Labrego eleva el coste del desastre a 100 millones.

Unións Agrarias basa sus cálculos en las 70.000 hectáreas de superficie cultivada que producen 2.800 millones de toneladas de maíz forrajero y en grano, mientras el Sindicato Labrego afirma en un informe técnico que dio a conocer este martes que son 160.000 hectáreas la superficie destinada a alimentar el ganado, con una pérdida por las altas temperaturas de entre el 25% y el 40%.

Pero ambos sindicatos coinciden en que, al persistir la seguía en el campo gallego, las pérdidas se agravan día a día para el 98% de las 9.000 explotaciones gallegas que cuentan con cultivos para autoconsumo y sin infraestructuras de regadío. Aunque la carencia de agua afecta a todo el territorio gallego, en el interior acusan más la sequía que en las zonas más húmedas que se encuentran próximas a la costa. Es el caso de A Coruña, donde se concentra el mayor número de productores, seguido de Lugo, y en la comarca del Deza, en Pontevedra.

"Son muchos golpes seguidos para el sector lácteo y ningún apoyo para salir de la situación dramática que vivimos", afirma Óscar Pose, responsable de Servicios del Sindicato Unións Agrarias. Explica que 2015 y 2016 "se recordarán por ser unos de los peores años de la historia del lácteo español y concretamente del gallego, que tiene que soportar un precio inferior al resto de comunidades, solo justificado por el ansia de ganar más dinero de las industrias y de los distribuidores de este país".

Una zona sin regadío

"En Galicia prácticamente no hay instalaciones de regadío y la inmensa mayoría de los cultivos dependen de las abundantes precipitaciones que suelen caracterizar al clima gallego, por lo que las altas temperaturas y la sequía tienen unos efectos devastadores en estas latitudes", explica Isabel Vilalba, secretaria general del Sindicato Labrego.

"En estos momentos se puede decir con rotundidad que las pérdidas que afectan al sector lácteo gallego debido a la ola de calor y a la sequía suponen el momento más crítico de su historia", afirma Vilalba. "Si sigue sin llover y esta situación de ola de calor continúa, la situación para los ganaderos será catastrófica, lo que viene a sumarse a los precios más bajos de la leche en todo el Estado (menos de 27 céntimos, muy por debajo de los 34 que la Interprofesional Láctea situaba los costes de producción)", añade.

A esto habría que añadir los impactos de los fenómenos climáticos en otros cultivos alternativos. Por ejemplo, en los utilizados para la diversificación que se exige para cobrar las ayudas de la Política Agraria Común, como la veza, que están totalmente secos. También se han producido caídas de más del 25% en la producción de patatas en algunas de las principales zonas productoras, así como daños en la floración de leguminosas como la de Indicación Geográfica Protegida Faba de Lourenzá de más del 20%. También se registran graves daños en los cultivos de grano y patata con denominación de origen de A Limia, o por el pedrisco en las vides de la Ribeira Sacra.

La alternativa: comprar productos caros

La inversión que supone la siembra de maíz para los ganaderos tendrá poco o ningún rendimiento este año. Esta primavera lluviosa hizo que se retrasara la plantación de los maizales, cambiando los ciclos del cultivo y haciéndolos menos productivos respecto a otros años. La situación coloca a los productores ante un escenario dramático para su maltrecha economía, que les obligará a comprar otros productos mucho más caros y con menos garantías para la dieta alimenticia de las reses.

Desde Unións Agrarias explican que la climatología de este año está siendo muy adversa para el sector, fundamentalmente para el cultivo del maíz. Una primavera muy lluviosa hizo que la producción de hierba fuera abundante, pero en algunos casos de baja calidad debido a que las intensas lluvias dificultaron su recolección en el momento óptimo.

El maíz es el cultivo fundamental en las explotaciones lácteas, y para un 60% de las granjas supone el forraje anual que comen las vacas de leche. Su falta tendrá que ser suplida con la compra de forraje o piensos concentrados, que evidentemente suponen un sobrecoste importante por litro de leche difícilmente asumible cuando los ganaderos ya están produciendo por debajo de costes.