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El FMI celebra el giro en Argentina pero no prevé recuperación hasta 2017

El organismo califica de “ambiciosas y necesarias” las reformas impulsadas por el gobierno de Macri

El presidente de Argetina, Mauricio Macri, en un acto en la Casa Rosada
El presidente de Argetina, Mauricio Macri, en un acto en la Casa Rosada EFE

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha decidido dar un fuerte respaldo a las políticas económicas del presidente de Argentina, Mauricio Macri, en el poder desde diciembre del año pasado. Sin embargo, también ha admitido que la situación al menos durante este primer año de mandato será muy delicada. En el informe “Panorama Económico Regional para América Latina y el Caribe” el organismo señaló que el Gobierno argentino se ha embarcado en una “ambiciosa y muy necesaria transición para eliminar los desequilibrios y distorsiones macroeconómicas”, responsables de “reprimir la inversión y erosionar la competitividad”. Pero en sus previsiones el Organismo adviritó que los resultados del giro no serán inmediatos: Argentina cerrará 2016 con una caída del 1% del Producto Interior Bruto (PIB) y cosechará los beneficios de los cambios recién en 2017, cuando el PIB subirá 2,8%.

En Argentina siempre es polémico lo que diga el FMI. Durante años, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner construyó un discurso de combate al FMI, que tiene mala imagen en el país después de que sus recetas, aplicadas en los 90, acabaran con el hundimiento de 2001. Macri ha mantenido hasta ahora una cierta distancia para no ser asociado al FMI aunque es evidente que sus políticas son mucho más cercanas a las recomendaciones del fondo.

El FMI se ha dedicado en el informe a enumerar cada una de las medidas ordenadas por Macri, muchas de ellas promesas de campaña: la eliminación del control cambiario, la devaluación de 40% del peso, el fin de las restricciones a las exportaciones agrícolas y el aumento de las tarifas de los servicios públicos, con la consiguiente reducción de las subvenciones estatales. “Argentina ha emprendido una transición macroeconómica esencial. La nueva administración ha comenzado a desmantelar la serie de controles que distorsionaron precios relativos clave e inhibieron la actividad económica durante los últimos años. Continuar la implementación de reformas dentro de un marco de políticas congruente y bien comunicado ayudará a reforzar la confianza y fomentar la inversión, lo que creará las condiciones para alcanzar un ritmo de crecimiento económico más sostenible”, dijo el FMI.

Sin embargo, pese a ese entusiasmo, el informe ha advertido de que el panorama inmediato no será apacible, sobre todo por los efectos que las reformas han tenido sobre la inflación, hoy cercana al 30% interanual. Reducir ese índice es hoy el principal desafío del gobierno de Macri. “El tipo de cambio, que se había mantenido relativamente estable durante el primer mes de flotación libre, se ha depreciado en aproximadamente un 10% desde mediados de enero. Esto llevó al Banco Central a primero intervenir en los mercados cambiarios y luego aumentar fuertemente las tasas de interés para contener las presiones a la depreciación. Aún así, la depreciación del peso y el aumento de las tarifas resultaron en un incremento significativo de la inflación en los primeros meses de 2016”, explicó el FMI.

El FMI celebra el giro en Argentina pero no prevé recuperación hasta 2017

La inflación será el principal impedimento del crecimiento, según el Fondo. “La contribución positiva de las exportaciones netas tras la liberalización del tipo de cambio se verá más que neutralizada por una contracción en la demanda interna a medida que tiene lugar el ajuste a los nuevos precios relativos”. El Fondo estimó que la inflación de 2016 alcanzará al 25%, en línea con las previsiones del gobierno argentino, y 20% en 2017. En realidad el Ejecutivo ya está admitiendo implícitamente que estos cálculos se quedarán cortos y asume que es más probable un 30%.

El ministro de Economía de Argentina, Alfonso Prat-Gay, ha reconocido la presión inflacionaria de los primeros meses, derivadas del aumento de tarifas, pero ha prometido que las subidas mensuales se reducirán a 1% a partir de julio. El FMI instó a la Casa Rosada a pagar el costo de la batalla contra la subida de precios: “Dado el elevado nivel de inflación actual, es adecuado el esfuerzo para reducirla, a pesar de la contracción de producto esperada para este año”.

El FMI dedicó aclaró que los indicadores económicos argentinos utilizados en el informe son oficiales hasta 2015, pero que a partir de ese año "son las estimaciones del personal técnico del FMI" por desconfianza hacia el trabajo del INDEC, el organismo encargado de las estadísticas. "En junio de 2015 [el FMI] instó a Argentina a implementar medidas específicas adicionales para abordar la calidad de los datos oficiales sobre el PIB de acuerdo con un calendario especificado", dijo el Organismo. El gobierno de Macri se ha comprometido a reorganizar el trabajo del INDEC a más tardar en septiembre.

En un punto destacado del informe, el Fondo celebró la cancelación de la deuda que Argentina mantenía con los llamados “fondos buitre”, aquellos tenedores de bonos que no se acogieron a la reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010 y llevaron su reclamo a los tribunales de Nueva York. Para el FMI, el acuerdo con esos acreedores “permite que el país regrese a los mercados internacionales de capital. Este es un paso importante para permitir que Argentina recupere su posición financiera y acceda al ahorro externo para financiar el costo de la transición hacia un marco de política macroeconómica más consistente”.

Con todo, “los riesgos para las perspectivas continúan a la baja, dado el entorno externo poco favorable y los desafíos internos, en particular el riesgo de que las presiones inflacionarias sostenidas pudieran exigir una mayor contracción de la política monetaria con el fin de alcanzar la meta inflacionaria anunciada”. Entre los riesgos externos el FMI citó la inestabilidad política y económica en Brasil, país socio de Argentina en el Mercosur y principal destino de sus exportaciones. La inquietud por Brasil es, con la inflación, la gran preocupación del Gobierno argentino, que puede alterar los planes de recuperación para 2017. En cualquier caso el FMI viene a sentenciar lo que ya muchos argentinos tenían asumido: el primer año de Gobierno de Macri será muy duro, más incluso de lo previsto cuando ganó las elecciones.