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Bruselas aplaza su opinión sobre el presupuesto español

La Comisión Europea desautoriza a Moscovici y retrasa la decisión sobre el proyecto presupuestario

El ministro de Economía, Luis de Guindos
El ministro de Economía, Luis de Guindos, en la rueda de prensa en Luxemburgo AP

Tremendo sainete alrededor de la opinión de la Comisión Europea sobre el presupuesto español. Menos de 24 horas después de que el comisario Pierre Moscovici revelara que España corre serios riesgos de incumplir los objetivos de déficit público este año y el próximo, la Comisión acaba de enmendarle la plana al exministro socialista francés: Bruselas, a pesar del anuncio de Moscovici, no ha adoptado este martes ninguna decisión sobre el proyecto presupuestario español. La Comisión decidirá en los próximos días. Moscovici queda así en evidencia, después de las críticas vertidas este martes tanto por el ministro de Economía español, Luis de Guindos, como sobre todo por el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, que le ha acusado de ser demasiado duro con España.

El vicepresidente Valdis Dombrovskis se ha limitado a subrayar que Bruselas “necesita más tiempo” para decidir. La Comisión es un órgano colegiado y es más que probable que al menos un grupo de comisarios esté en contra del dictamen de los servicios de Pierre Moscovici. Dombrovskis ha evitado referirse al debate entre los 28 comisarios, y ha subrayado que la opinión de Bruselas llegará en los próximos días. No ha dado un solo detalle más.

Guindos se había despachado esta mañana rebatiendo punto por punto las opiniones de Moscovici, que de momento no cuentan con el respaldo de la Comisión. El ministro español descarta ajustes en el presupuesto pese a las críticas de Bruselas. Guindos ha dado por hecho que la Comisión iba a adoptar esa decisión, pero ha subrayado en varias ocasiones los continuos errores de la Comisión respecto a los pronósticos de crecimiento en los últimos años. El ministro ha reiterado que España va a cumplir sus objetivos hasta la última décima, y ha descartado que el varapalo de Bruselas se deba a un sesgo político, después de que la Comisión mostrara una gran laxitud con varios países, en especial con Francia. “La recomendación es la misma que la de los últimos años. Las discrepancias son las normales y se deben a un problema estrictamente técnico. Bruselas cree que España va a crecer menos de lo que pronostica el Gobierno. Eso es todo”, ha dicho ante la prensa española.

El ministro ha criticado que el comisario Pierre Moscovici diera a conocer esa recomendación antes de que el colegio de comisarios la haya aprobado formalmente. Y ha declarado tajante: “España va a cumplir la meta de déficit en 2015. Y para 2016, el próximo Gobierno va a tener que actualizar el presupuesto. “Las discrepancias son mínimas”, defendía Guindos antes de que se conociera que la Comisión, de momento, no apoya a Moscovici. El comisario francés cree que España cerrará 2015 con un déficit del 4,5% del PIB, tres décimas (3.000 millones de euros) por encima del objetivo. Para 2016, el pronóstico es del 3,5% del PIB, siete décimas más: 7.000 millones. Guindos defiende la mayor calidad de las previsiones españolas y sustenta esa opinión en el crecimiento de los ingresos fiscales hasta agosto (más fuerte de lo esperado) y la evolución del gasto (un ahorro de 6.000 millones en los intereses de la deuda y en las prestaciones de desempleo). Y ha asegurado que la propia evolución de la economía a lo largo de 2015 ha permitido reducir las emisiones previstas por el Tesoro de 55.000 a 51.000 millones. Guindos no descarta una reducción adicional, aunque desvincula esa decisión de la petición de ajustes por parte de Bruselas.

El lío tiene un claro componente político, por el que Guindos ha pasado de puntillas pese a la insistencia de las preguntas en la sala de prensa. A tres meses de las elecciones, la opinión negativa de Bruselas embrutecía la hoja de servicios fiscal del Gobierno español. Ahora todo eso queda en el aire. La Comisión lleva meses diciendo que Madrid hace oídos sordos a sus quejas, denunciando que un país con un déficit que superó el 5% del PIB el año pasado no puede bajar impuestos alegremente. Moncloa contaba con un silencio cómplice de Bruselas de cara a las elecciones. El contenido y el tono de las opiniones de Moscovici sugerían dificultades para que el Gobierno español pueda mantener el aura de alumno aplicado, pero las críticas de Schäuble y sobre todo la no decisión del colegio de comisarios al respecto lo dejan todo en el alero. Fuentes del Eurogrupo explican que Moscovici quería dar un aviso con España a países como Italia y Francia. “Cuando uno va de ayatolá y quiere desviar la atención de un sitio a otro suceden cosas como estas”, según explican fuentes europeas.

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