Un responsable de Volkswagen viaja a Bruselas para rendir cuentas en la UE

El 'caso Volkswagen' será uno de los puntos en el consejo de Competitividad del jueves

La comisaria de Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska.
La comisaria de Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska. EFE

La marca alemana Volkswagen se va tomando en serio las peticiones de la Comisión Europea. Este martes, uno de los altos cargos de la compañía automovilística y jefe del consejo de Administración, Herbert Diess, viaja a Bruselas para mantener una reunión con la comisaria de Industria y Mercado Interior, Elżbieta Bieńkowska, sobre el escándalo en la manipulación de las emisiones de los motores diésel. La reunión se celebrará a puerta cerrada hacia las 18:30 de la tarde, según han explicado fuentes del Gobierno comunitario.

El objetivo de este encuentro, más de diez días después de que se destapase el escándalo, es que Volkswagen "explique" la situación, según ha declarado este martes un portavoz de Mercado Interior. El fabricante reconoció la semana pasada que unos 11 millones de coches habían sido trucados mediante la instalación de un software para eludir los controles de laboratorio. Esta misma semana, otras marcas —como Audi, Seat y Škoda— que pertenecen al grupo alemán, han reconocido que durante los últimos años también habían manipulado otros tres millones de vehículos diésel. "El objetivo [de la reunión entre la comisaria y el representante de Volkswagen] es que la compañía colabore plenamente con las autoridades nacionales y que cumpla con las reglas comunitarias, especialmente en cuanto a la vigilancia de la posible existencia de programas manipuladores cuando los coches deban pasar los controles de laboratorio. 

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Bruselas ha reiterado esta última semana que conocía la existencia de artilugios que manipulaban las emisiones de nitrógeno para que los vehículos parecieran menos contaminantes y que, por ese motivo, los prohibió explícitamente en 2007. A partir de entonces, sin embargo, Bruselas —que presume de ser guardiana de los tratados y de las normas que atañen a los Veintiocho— ignoró varios informes de ONG y grupos de presión que alertaban sobre la posibilidad del uso de programas que distorsionaban los resultados de las emisiones dentro del laboratorio. "Es competencia de los Estados miembros vigilar que se cumpla la norma en su territorio y, por tanto, sancionar a las empresas si fuera necesario", justificó la semana pasada una portavoz del brazo ejecutivo de a UE. Los Estados deben alertar a la Comisión de irregularidades en este ámbito pero, según aseguran fuentes europeas, hasta ahora no habían recibido denuncia alguna en cuanto a este ámbito. Alemania, por ejemplo, sí tiene "desde hace no mucho" un proceso de infracción abierto por el funcionamiento de los aires acondicionados en algunos vehículos, comparan las mismas fuentes.

Desde 2011, Bruselas intenta imponer la prueba de conducción real (con el vehículo en movimiento) como complemento a la de laboratorio porque sabe que es mucho más fiable a la hora de medir las emisiones. El primer programa piloto entrará en vigor el próximo enero, según Industria.

El escándalo crece cada día y ya ha hecho caer las acciones de la compañía alemana casi un 39%. La situación podría arrasar con una parte fundamental de la economía germana de la que, en gran medida, se basa la economía comunitaria. Por eso el caso Volkswagen será uno de los puntos en el orden del día en el consejo de Competitividad de los Veintiocho que se celebrará el próximo jueves en Luxemburgo. Bruselas, por el momento, llama a la cautela y rehúsa de prejuzgar el resultado de las conversaciones de los titulares de Industria. ''La Comisión trabajará para lograr el panorama completo de la situación antes de decidir los próximos pasos".

Para poder tener la "fotografía completa", como lo denomina Bruselas, la Comisión invitó la semana pasada a todos los Estados a que rindieran cuentas sobre sus investigaciones dentro de las emisiones del sector de la automoción. Pero la información tarda en llegar y fuentes europeas confesaron el pasado viernes que no descartaban abrir procedimientos de infracción —que pueden derivar en sanciones— a aquellos países en cuyos territorios se hayan llevado a cabo manipulaciones en las emisiones de nitrógeno de los motores diésel.

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