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Los supermercados niegan que haga falta una ley contra el desperdicio

Los distribuidores españoles se oponen a que se adopte la regulación aprobada en Francia

Un supermercado Mercadona. Ampliar foto
Un supermercado Mercadona.

Los supermercados españoles no creen que España necesite una normativa que regule el despilfarro de alimentos como la que se acaba de aprobar en Francia para reducir la sangría de comestibles en las tiendas a la mitad en 10 años. En una mesa redonda organizada por AECOC, la asociación de fabricantes y distribuidores, y celebrada este martes en la Fundación Areces en el marco del III Punto de Encuentro contra el Desperdicio Alimentario, miembros del sector aseguraron que España está "a años luz" de otros países, y que el sector privado lleva años implementando políticas "voluntarias" contra el despilfarro que han permitido alcanzar muy buenos resultados.

La responsable de Medio Ambiente de Mercadona, Margarita Muñoz, explicó que en España se ha conseguido reducir el desperdicio alimentario en la distribución "sin necesidad de una amenaza legislativa", como en Francia, y que por eso no es necesaria una legislación "porque leyes ya tenemos unas cuantas", añadió.  

La normativa aprobada por la Asamblea Nacional francesa el pasado 22 de mayo prohíbe, a partir de julio de 2016, a los supermercados con superficies superiores a los 400 metros cuadrados tirar a la basura los productos perecederos, y se inscribe en un marco diseñado por la Unión Europea contra un mal que afecta a todo el globo: cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de comestibles, según datos de la FAO, representan un tercio de la producción mundial. Por eso, la Comisión Europea, además de declarar 2014 como el Año contra el desperdicio de alimentos, ha programado una hoja de ruta para reducir la destrucción de comida para 2025, tras detectar que cada año se generan 89 millones de toneladas de residuos alimentarios dentro de las fronteras comunitarias. 

Los distribuidores presentes en el acto —portavoces de Mercadona, Simply y El Corte Inglés—, defendieron que, en España, solo el 5% del desperdicio se genera en la fase de distribución, mientras que el consumidor es el responsable del grueso del despilfarro, con una cuota superior al 40%. "Tenemos un grado de eficiencia mayor con respecto a otros eslabones de la cadena alimentaria", garantizó Diego Copado, director de comunicación y relaciones externas de El Corte Inglés, quien añadió que los supermercados de la firma solo pierden entre "un 0% y un 1%" de comestibles. La gran distribuidora francesa adujo la misma justificación para manifestar su escepticismo ante la nueva regulación aprobada por el Legislativo. 

Por otro lado, las asociaciones de consumidores presentes en el acto defendieron la necesidad de sensibilizar a la población sobre el tema. Carmen Redondo, responsable del área de consumo de Hispacoop, aseguró que "el consumidor no es consciente de lo que tira". "Hay desconocimiento acerca del tema", añadió Fernando Móner, presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU). "Hay que reeducar al consumidor y generar hábitos responsables", concluyó.

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