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Españoles carentes de etiquetas

Las exportaciones a granel superan el 70% en el aceite y el 55% en el vino

Instalaciones de la bodega Virgen de las Viñas en Tomelloso, Ciudad Real
Instalaciones de la bodega Virgen de las Viñas en Tomelloso, Ciudad Real

Las ventas a granel de productos agrarios y alimentarios son para unos una salida necesaria que permite mantener y aumentar los niveles de producción y de superficies de cultivo, sosteniendo unos precios discretos en los mercados en épocas de excedentes. Para otros, una vergüenza que juega en contra de las rentas de los agricultores e industriales y la imagen del producto. Al margen de las opiniones, lo cierto es que este negocio afecta especialmente a dos de los productos más significativos del sector agrario español: el vino y el aceite. Una cantidad elevada de ambos productos se envasa, etiqueta y comercializa en otros países, generalmente sin citar su procedencia.

Con un volumen de ventas de más de 40.000 millones de euros en 2014 y con una clara tendencia en ascenso, las ventas agrarias y alimentarias constituyen uno de los motores de las exportaciones. Este auge de las ventas y la posibilidad de abrir nuevos mercados, especialmente en Asia, decidió al Ministerio de Agricultura a poner en marcha un plan para impulsar la internacionalización del sector. La Administración fichó al tenista Rafael Nadal por 1,5 millones de euros por un periodo de dos años para promocionar los vinos, los aceites y el jamón ibérico. Aunque la industria alimentaria ha ido paulatinamente aumentando en los últimos años la oferta de productos más elaborados y de mayor valor añadido, la mudanza de un negocio de venta a granel hacia otro donde tengan mayor peso los envasados es la gran asignatura pendiente de las industrias vitivinícolas y aceiteras. En especial, por parte de las cooperativas que concentran las mayores producciones. “Es preciso avanzar mucho más en la venta de envasados con denominación de origen, en la venta de vinos varietales, y conseguir unos mayores ingresos siguiendo el ejemplo de países de la competencia”, señala Rafael del Rey, responsable del Observatorio Español de los Mercados del Vino.

El sector cree que sin las ventas mayoristas mucha producción no tendría salida

El experto pone un ejemplo cercano. En 2000, según el Observatorio, los vinos a granel italianos suponían el 48,7% de sus ventas en el exterior. En la misma fecha, las ventas españolas significaban el 47,1%. En 2014, los graneles supusieron solo el 27,6% de las ventas italianas. Por el contrario, las exportaciones españolas de este tipo representaron el 55% del total.

Españoles carentes de etiquetas

Del Rey entiende que se han hecho importantes esfuerzos para cambiar la situación del mercado, pero añade “que es indispensable seguir mejorando, tanto para rebajar las ventas de graneles como para aumentar el precio de este tipo de vinos, superando la asociación de graneles con baja calidad”. Pero hasta en precios se compite en desventaja: mientras los productores españoles venden el vino a granel a una media de 0,40 euros el litro, los franceses lo exportan a 0,80 euros. Como España exportó en la campaña anterior 1.200 millones de litros, una mejora de los precios para acercarse a los que reciben los franceses le hubiera reportado a los exportadores españoles 600 millones de euros más de los 2.633 millones percibidos.

Ángel Villafranca, presidente de las Cooperativas Agroalimentarias y de la Cooperativa Baco, uno de los mayores exportadores de vino a granel de Castilla-La Mancha con casi un millón de hectolitros, ve indispensables las ventas a granel para garantizar la continuidad del negocio. En el caso del aceite, Antonio Luque, director general de Hojiblanca, primera cooperativa olivarera del mundo, considera que las exportaciones a granel son un mercado al que no se puede renunciar al disponer de una producción tan elevada. Entiende que su venta no perjudica la imagen del producto, aunque no renuncia a dar un impulso a la venta de envasados. El grupo comercializa en el exterior unas 120.000 toneladas, de las que un 30% están envasadas. La cooperativa estudia envasar con su propia marca en los países a los que vende a granel. Para Luque, la comercialización a granel no supone perder volumen de ingresos puesto que las políticas de precios de los grandes distribuidores son muy diferentes en cada país y, en ocasiones, es más rentable vender por volumen.

Agricultura reclama al grupo Deoleo más envases con marcas ibéricas

Desde el Ministerio de Agricultura, el director general de Producciones y Mercados, Fernando Miranda, coincide con el sector productor. Considera que la venta a granel no es la solución ideal para la comercialización de los productos españoles de calidad, pero entiende que se trata de unos mercados a los que no se puede renunciar para dar salida a las cosechas más elevadas, al margen de que el objetivo sea aumentar la comercialización de los envasados. La ministra del ramo, Isabel García Tejerina, entiende que, en algunos casos, se debería dar un paso más en el envasado de aceite de oliva para que se comercializara siempre bajo una marca española. En la actualidad, Deoleo opera bajo algunas enseñas italianas, como Bertolli y Carapelli. A la ministra le gustaría que en todo el mundo se vendiera el aceite con una marca española del propio grupo, como Carbonell, para que se asociara más al producto con España.

La venta a granel se halla también muy ligada a la política de producción y a la evolución de la demanda interna. La venta masiva de graneles resultantes de grandes campañas constituye una salida obligada para el sector, ante la imposibilidad de buscar mercados que demanden productos envasados de un año para otro. En el caso del vino, en la última década se ha pasado de una producción media de 37 millones de hectolitros a 53 millones. Estas cifras chocan con una demanda interior a la baja, en la que el consumo de vino apenas llega a 10 millones de hectolitros. Esta circunstancia ha obligado a pasar de una exportación de 9 millones de hectolitros en 2000 a los 22,6 millones en 2014.

Francia consigue 0,80 euros por cada litro de vino que comercializa. España la mitad

En el caso del aceite de oliva, en poco más de una década, el sector ha pasado de una producción media inferior a 800.000 toneladas a 1,4 millones. Frente a esta evolución de la oferta, la demanda interior se ha mantenido prácticamente estabilizada en una media de 550.000 toneladas, mientras las ventas en el exterior pasaron de medio millón de toneladas de media a 1,1 millones de toneladas en 2013, año en que se registró una cosecha récord de 1,8 millones de toneladas. En la campaña anterior, según la Asociación de Envasadores, sobre un volumen de exportaciones de aceite de 1,1 millones de toneladas, las ventas de envasados ascendieron a 215.000 toneladas.

Italia se mantiene como el mayor importador de aceite español a granel con algo más de 400.000 toneladas que luego envasa para el mercado interior, donde, de acuerdo con la normativa comunitaria, es posible comercializar bajo marca italiana señalando en el etiquetado que se trata de un producto de la UE.

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