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Así intentan defraudar los españoles a las aseguradoras

En 2014 hubo 156.000 tentativas detectadas, lo que evitó pérdidas de 586 millones

Un perito estudia los daños en un coche en EEUU.
Un perito estudia los daños en un coche en EEUU.

Un trabajador sufre un accidente laboral al caer de una carretilla elevadora manejada por otra empresa. La compañía del lesionado insiste a su aseguradora en asumir culpa. Una situación que extraña a la entidad AIG, que no tarda en contratar a un investigador para resolver sus dudas. El detective halla un fraude atípico: El administrador de la empresa había tenido una relación extramatrimonial con la directora de la compañía encargada de la carretilla, que no tenía seguro. Quería librarla de toda responsabilidad legal. La examante —con la que tenía un hijo— empleaba, además, inmigrantes de manera ilegal y tenía maquinaria defectuosa. Ese es solo uno de los 156.000 intentos de fraude al seguro que se detectaron en 2014 y cuya resolución evitó pérdidas de hasta 426 millones de euros a 30 empresas del seguro.

Dicho fraude al seguro es uno de los casos premiados además por la patronal de aseguradoras UNESPA, que, según un informe hecho público este miércoles, recupera 43 por cada uno de los de los 9,9 millones de euros destinados a investigar el fraude. El estudio dibuja un mapa aproximado del fraude en España, aunque se hace, eso sí, entre solo 30 de las aseguradoras en la asociación, que suponen el 32% de cuota del mercado.

Fraudes más comunes

Seguro de automóviles

  • Ocultación de daños que ya estaban en los coches
  • Ocultación de lesiones persistentes en el tiempo, no causado por accidentes
  • Reclamaciones desproporcionadas

Diversos (pólizas de hogar, comercio, comunidad, responsabilidad civil...)

  • Siniestros simulados (27,4%)

Seguros personales (vida, accidentes y salud)

  • Falsedad documental de identificación
  • Certificados médicos o de defunción falseados

La tendencia sigue siendo clara. Los fraudes que más crecen son, como desde que empezó la crisis, los hechos por cuantías bajas, donde se reclaman menos de 500 euros. Esto es, hay un incremento de intentos de estafa no profesionales, a nivel particular. Siguen existiendo, aun así, redes delictivas que simulan siniestros para reclamar la indemnización del automóvil.

Precisamente los coches protagonizan el mayor número de estafas. Siete de cada 10 casos fueron en este tipo de seguros. Entre ellos, el máximo premiado de la asociación. Un caso que tuvo que echar mano de peritos, detectives, médicos y hasta conocidos de la familia para esclarecerse. Todo comenzó con el accidente de un ciclista de 72 años que, al girar a la izquierda con su bicicleta, fue atropellado. El anciano no solo reclamaba una discapacidad total, sino que decía no poder mantener una conversación, ni poder desplazarse solo a ningún sitio. Su mujer se quejaba de que necesitaban ayuda psicológica continua. "Hay tendencia a subir el coste de las indemnizaciones. En este caso pasaba de 49.000 a 210.000 euros", explicó Pedro Guzmán, director de siniestros de la aseguradora FIATC. Incluso se negó a declarar en su juicio. "Hizo un teatro para demostrar que no se podía mover ni hablar".

Andalucía, la comunidad con más fraude

En la distribución por Comunidades Autónomas, Andalucía sigue siendo la que cuenta con más casos de fraude a las aseguradoras en 2014 tanto en el número total, con 34.639 fraudes detectados, como en la tasa por habitantes, con 4,13 fraudes por cada mil personas. Le sigue Madrid, donde se ha reducido el número de fraude en 4.000 personas.

En el otro extremo están Aragón y el País Vasco, que ni siquiera llegan a tener 2,5 fraudes por cada 1.000 habitantes. En el total español, en solo un año ha habido 4.000 fraudes más. La tasa, aun así, sigue siendo pequeña, como han recordado este miércoles las aseguradoras. Aunque la tendencia está al alza desde hace más de una década: En 2003 se produjeron 54.114 intentos de fraude; en 2011, fueron 130.959.

Fue un amigo del médico el que alertó a la aseguradora. Había visto al lesionado en una fiesta familiar manteniendo conversaciones normales, moviéndose sin demasiado problema y comiendo solo. Para comprobar que el asegurado estaba engordando sus lesiones, contrataron a un detective que certificó que, si bien sus movimientos eran más lentos y su discurso más pausado durante una comida, el diagnóstico era exagerado. "El investigador le preguntó por las direcciones de una calle y le respondió sin problemas", puntualizó Guzmán. Al final, la cuantía se redujo.

Pero los casos no siempre son testimoniales. A veces el fraude está orquestado por un grupo más amplio. Ese es el caso de un buque español que se hundió en aguas de un país africano mientras hacía labores de pesca en condiciones óptimas y con una embarcación fondeada. Su tripulación fue rescatada por una embarcación próxima y la rapidez del hundimiento fue inusual. No tardó ni tres horas. Su aseguradora, Mapfre, acabó descubriendo que el barco había pasado seis años antes por una gran reforma sin certificar que desestabilizó su peso. El armador lo negó. 

"No hay que estigmatizar. No son actitudes generalizadas las que se persiguen, pero las que hay hacen daño a toda la sociedad", ha querido puntualizar el director de prestaciones de la aseguradora Pelayo, Juan Antonio Fernández. Sin embargo, como ha recordado el responsable de comunicación de Unespa, Eduardo González, "Cada minuto y dieciséis segundos hay un fraude contra el seguro en España".

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