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COLUMNA

Esperando a 2015

La bajada del precio del petróleo aliviará los márgenes de las empresas y aumentará la renta de las familias

La economía cierra un año 2014 con crecimiento y creación de empleo pero con deflación. Las previsiones en 2013 anticipaban que la mejora de la competitividad provocaría un círculo virtuoso de crecimiento de exportaciones, superávit exterior y creación de empleo. Pero las exportaciones han estado casi estancadas, hemos vuelto a incurrir en déficit exterior y el empleo se ha concentrado en hostelería, muy vinculado al turismo.

La deflación es un territorio desconocido en nuestra economía y genera problemas para salir de una crisis de deuda en la que nos encontramos. El principal es que los ingresos del exterior en la balanza por cuenta corriente están estancados, nuestra deuda exterior sigue aumentando y es nuestra principal vulnerabilidad. El otro es que los ingresos fiscales crecen próximos al 1,5%, lo cual no permite reducir el déficit público y la deuda pública sigue creciendo y ya ha superado el umbral psicológico del billón de euros.

A finales de año la bajada del precio del petróleo ha cambiado el escenario previsto para 2015. Para un país importador de crudo como España supone un ahorro importante en el importe de nuestras importaciones y corregirá el déficit de 2014.

Para las empresas aliviará sus márgenes, reducirá la presión sobre los salarios y el empleo y libera recursos para inversión. Y para las familias abarata el gasto de combustibles y aumenta la renta disponible y el consumo.

A esto hay que sumar la rebaja del IRPF y la condonación del pago de intereses a las comunidades autónomas que permitirá aumentar el gasto público en año electoral. Y una recuperación de la construcción de viviendas, aunque en niveles aún mínimos históricos. El problema es el déficit público. El gobierno cerrará 2014 con unos 15.000 millones menos de ingresos de los previstos en los presupuestos. Y en junio Bruselas puede forzar un ajuste adicional como ya sucedió en 2012.

Pero nuestro riesgo sigue siendo financiero. La bajada del precio del petróleo provocará crisis financieras generalizadas de países emergentes: Rusia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Guinea, Angola, etcétera y aumentará la aversión al riesgo de los inversores internacionales. En Europa vuelve la tragedia griega y la crisis del euro. Y el avance de los populismos aumentará el riesgo político y el temor al impago de la deuda.

La prudencia sigue siendo virtud. Pero nuestro gobierno vuelve a minusvalorar los riesgos, como en 2012. Y recordemos que acabamos rescatados.

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