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La caída del gasto en desempleo da margen para la nueva ayuda a parados

El desembolso anual ascenderá a 26.000 millones al ritmo actual, en lugar de los 29.500 previstos. La factura de las prestaciones baja un 17% hasta junio

Desde la izquierda, en el sentido de las agujas del reloj: Juan Rosell, de CEOE; Ignacio Fernández Toxo, de CC OO, Mariano Rajoy, presidente del Gobierno; Cándido Méndez, de UGT; Jesús Terciado, de Cepyme; y Fátima Báñez, ministra de Empleo.
Desde la izquierda, en el sentido de las agujas del reloj: Juan Rosell, de CEOE; Ignacio Fernández Toxo, de CC OO, Mariano Rajoy, presidente del Gobierno; Cándido Méndez, de UGT; Jesús Terciado, de Cepyme; y Fátima Báñez, ministra de Empleo. efe

El gasto en protección contra el desempleo está cayendo a una velocidad no vista hasta ahora en lo que va de crisis. Durante los seis primeros meses, el Ministerio de Empleo ha desembolsado 12.886 millones en pagar prestaciones y subsidios a parados, un 17% menos que en los seis primeros meses del año anterior. Si en la segunda mitad de 2014 el gasto fuera el mismo, la factura final ascendería a 25.772, unos 3.657 millones menos de lo presupuestado para este año. Y eso sin tener en cuenta que la reducción del gasto se acelera mes a mes, por lo que en diciembre la cantidad sobrante podría ser incluso mayor. Esto, en principio, deja margen presupuestario para la nueva ayuda comprometida por el Gobierno para los parados de larga duración, un colectivo de 3,5 millones de personas que en el 74% de los casos no perciben ayuda alguna.

Fuente: Servicio Público de Empleo Estatal.
Fuente: Servicio Público de Empleo Estatal.

El 29 de julio, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se comprometió con los sindicatos mayoritarios —CC OO y UGT— y las patronales CEOE y Cepyme a crear una nueva ayuda para los parados que llevan un año o más sin trabajo. Las negociaciones para definirla comenzarán en septiembre, pero en las conversaciones previas ya se ha visto que el caballo de batalla estará en el número de beneficiarios potenciales y, en consecuencia, en el dinero que se destinará a ella. Con los datos de gasto en prestaciones hasta junio, se puede concluir que hay un margen que incluso supera la cantidad calculada por los sindicatos sobre el coste de su propuesta inicial: 2.500 millones.

“No tengan ninguna duda de que habrá recursos suficientes”, declaró la ministra de Empleo, Fátima Báñez, al acabar la reunión en la que se pactó la agenda negociadora, conociendo los márgenes presupuestarios de los que dispone su departamento. No obstante, hay que tener en cuenta que el hecho de que lo presupuestado en prestaciones probablemente exceda con mucho lo gastado al final del ejercicio no implica que la cantidad excedente se tenga que destinar sin remedio a ese fin. Los 4.000 millones que pueden acabar sobrando a finales de 2014 suponen un goloso colchón de unas cuatro décimas del Producto Interior Bruto (PIB) para el Ministerio de Hacienda —que también tendrá algo que decir en la definición de la nueva ayuda— con el que ajustar el déficit público, que tiene que acabar en el 5,5% del PIB este año.

Rajoy ha prometido ampliar las ayudas de los que llevan un año o más sin trabajo

La caída del gasto en prestaciones se explica por dos motivos. Por un lado, por la duración de la crisis y la configuración del seguro de desempleo. Al perder el trabajo, un parado suele tener derecho a cobrar una prestación contributiva —la ayuda más cuantiosa— durante un máximo de dos años (la crisis ya dura siete). Solo después, y no en todos los casos, el parado puede recibir el subsidio. La segunda causa son los recortes aplicados por el Gobierno de Rajoy en la primera parte de la legislatura: se redujo la prestación contributiva y se endureció el acceso al subsidio.

Ambos fenómenos explican que cada vez haya menos parados con ayudas. Según la última encuesta de población activa (EPA), hay 3,8 millones que no cobran prestación. La misma fuente cuantifica en 740.000 los hogares sin ingresos y los reduce hasta más de medio millón el número de estos en los que el cabeza de familia no percibe nada.

Partiendo de esta cifra, los sindicatos reclaman una ayuda que eleve en 10 puntos la tasa de protección contra el desempleo (los datos del Ministerio de Empleo la sitúan en el 58% y los cálculos que parten de la EPA la rebajan al 31%) y han cifrado en unos 2.500 millones al año su coste. Es su propuesta de salida, alejada de la del Gobierno al cerrar la agenda de negociación. Fuentes sindicales señalan que Empleo ofreció una leve ampliación del Plan Prepara. Lo rechazaron.

Ese mismo plan se prorrogará el 16 de agosto. En él, se contempla una ayuda mensual de entre 400 y 450 euros durante medio año para parados de larga duración sin ingresos, según tengan o no cargas familiares.