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Hunosa pacta con los sindicatos la continuidad del grupo minero

El acuerdo no contempla despidos y garantiza las actividades más allá de 2018

Un grupo de mineros saliendo del Pozo Santiago de Hunosa en Asturias. Ampliar foto
Un grupo de mineros saliendo del Pozo Santiago de Hunosa en Asturias.

La clave está en un trueque: competitividad a cambio de continuidad. Este es el imperativo para el Gobierno y sobre todo para los mineros asturianos, que llevan meses luchando para que Hunosa —empresa que pertenece a la SEPI, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales— no eche el cierre y se encamine hacia una senda de estabilidad. Y el acuerdo al que llegaron este viernes los sindicatos SOMA-FITAG-UGT y CC OO y la cúpula del grupo va en esta dirección: la permanencia de Hulleras del Norte está asegurada más allá de 2018, fecha escogida por la Unión Europea para clausurar las minas de carbón deficitarias —tras la progresiva eliminación de las subvenciones—, salvo aquellas que sean capaces de devolver las ayudas recibidas sin dejar de ser rentables.

El pacto, denominado Plan de Empresa y Convenio Colectivo de Hunosa 2013-2018, no incluye despidos, contempla un proyecto industrial complementario y otro de promoción para atraer inversores, programas que se alinean con las políticas de diversificación y reactivación del sector fijadas por el Plan Estatal del Carbón. “Es un buen acuerdo, además teniendo en cuenta que partíamos de una propuesta de cierre en 2016”, explica José Luis Fernández de SOMA-FITAG-UGT. También el ministro de Industria, José Manuel Soria, valoró positivamente el pacto durante el Consejo de Ministros de este viernes, ya que “pone de manifiesto la voluntad de consenso” entre las partes y “garantiza la estabilidad y la actividad de la empresa en el tiempo”.

El camino de la negociación, sin embargo, no fue fácil. Los trabajadores de Hunosa, la mayor compañía minera del país, con casi 1.700 empleados, se desplazaron hasta Madrid para buscar el apoyo de diputados y senadores. “Elaboramos un calendario de movilizaciones y conseguimos una declaración institucional a favor de la empresa. Luego hubo una huelga de ocho días en la que participó el 100% de la plantilla”, resume Jaime Martínez Caliero, responsable de Minería de CC OO. El desenlace ha sido remarcable considerando la postura inicial del Gobierno: la primera propuesta contemplaba unos 300 despidos y el cierre de la empresa estatal en 2016, mientras la segunda pretendía dejar en la calle a más de 200 trabajadores y aplazaba el cese de las actividades a 2018. A estas condiciones se sumaba una rebaja del 10% de la masa salarial, algo “salvaje e injusto”, en la opinión de Fernández.

Finalmente, el acuerdo firmado este viernes establece una reducción del 5%, que según los sindicatos se repercutirá en los salarios con un descenso del 3%. El objetivo “es mejorar la productividad, ahorrar e impulsar la movilidad de los trabajadores”, han asegurado fuentes de Hunosa, para intentar salir del vórtice de las pérdidas que carcome la empresa desde su nacimiento en 1967.

El propósito final: ahuyentar la sentencia de muerte al carbón dictada por la UE, que causaría la pérdida de casi 5.000 puestos de trabajo y echaría a perder el plan industrial de mix energético en el que el combustible fósil, único recurso abundante —junto a las renovables— de un país con una altísima dependencia energética, tendría un peso del 7,5% en el total de la producción.

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