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Repsol prevé vender los bonos de Argentina por YPF en un año

La compañía ha encargado a su nuevo consejero delegado, Josu Jon Imaz, reconducir las relaciones con la petrolera mexicana Pemex

La empresa recibe 5.317 millones de dólares en deuda Argentina en compensación

Desvincula eventuales compras de activos de la venta de los títulos

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz
El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz EFE

Repsol quiere cerrar por fin dos de los capítulos que le han complicado los últimos ejercicios: el de la expropiación de su filial YPF por parte de Argentina y la compleja relación que ha mantenido con la mexicana Pemex. La petrolera ha recibido este jueves los bonos argentinos por 5.317 millones de dólares que había pactado con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en compensación por la expropiación en 2012 del 51% de YPF. Con los títulos ya en su poder, ahora el objetivo de la petrolera española es venderlos y convertirlos en dinero. Aprovechará cualquier oportunidad de venta si se dan las condiciones de mercado apropiadas. Llegó a plantearse una venta rápida de todo el paquete en bloque, pero ahora más bien piensa en ventas parciales. El presidente de la compañía, Antonio Brufau, se puso un plazo amplio de dos años, pero este jueves el director financiero señaló que lo más probable es que la cartera esté liquidada en el próximo año y fuentes del mercado creen que incluso más rápido, aunque la compañía aseguró que “no hay prisa” por vender.

"Queremos maximizar el valor y encontrar una forma razonable de monetizar los bonos, pero no somos un fondo de pensiones, y no vamos a quedárnoslos para siempre", ha argumentado Martínez antes de resumir la postura de la empresa: “Cuanto antes se vendan, mejor”. “Y cuanto mayor sea el precio, también mejor”, añadió.

Vender los bonos aumentaría la posición de liquidez de Repsol, ya de por sí abundante y recién ampliada con los 1.255,3 millones de dólares (unos 900 millones de euros) obtenidos con la venta esta misma semana del 11,89% de YPF que mantenía pese a la expropiación. Y con este dinero quiere salir de compras ya sea de empresas o de activos para compensar el hueco que ha dejado YPF y la venta de su negocio de gas licuado a Shell. No obstante, Martínez ha desvinculado las posibles adquisiciones de la colocación de los bonos porque cerrar las operaciones de compra "requerirá de muchas otras cosas".

Aunque el directivo no ha identificado cuáles son sus objetivos, sí ha restringido el interés de Repsol a activos de dentro de la OCDE y a operaciones que puedan servir como "plataforma de crecimiento". "Buscamos áreas que nos ofrezcan capacidad extra de crecimiento, no solo con la adquisición. Y también queremos aumentar nuestra capacidad", ha explicado Martínez antes de resumir: "Si lo encontramos, iremos a por ello. Y si no, seguiremos pendientes de crecer de forma orgánica, que es lo que tenemos ahora mismo". Otra de las condiciones es que una u otra opción debe permitir un retorno de, al menos, el 8% y no se han fijado un plazo para realizar la adquisición.

La compañía, por otra parte, ha señalado que se encuentra "feliz" con su participación en Gas Natural, enfriando así las perspectivas de una rápida venta, aunque la petrolera también ha señalado en el pasado y reiteró este jueves que esa venta es posible en caso de presentarse una gran oportunidad de inversión.

Sobre la opción de destinar el exceso de liquidez a un pago extraordinario a los inversores, el director financiero ha dicho que esa es una decisión del consejo de administración.

Imaz buscará las paces con Pemex

Otro de los puntos calientes de la intervención del directivo ante los analistas ha sido la relación con Pemex, segundo accionista con un 9,3% de Repsol y que no atraviesa su mejor momento. Repsol intenta tender puentes. La compañía ha encargado a su nuevo consejero delegado, Josu Jon Imaz, reconducir las relaciones con la petrolera mexicana, deterioradas en los últimos tiempos, según explicó a los analistas el director financiero de la empresa, Miguel Martínez. “Estamos totalmente abiertos a colaborar con Pemex y a todas las propuestas de acuerdo que pongan sobre la mesa, aunque aparentemente las cosas no están funcionando del todo bien”, dijo el directivo en la presentación a los analistas de los resultados del primer trimestre.

El pago en bonos fue la compensación pactada entre las autoridades argentinas y la empresa presidida por Antonio Brufau para poner fin al conflicto abierto entre ellos tras la expropiación del 51% de YPF.  En virtud del acuerdo, la española ha percibido cuatro tipos diferentes de bonos. En un primer gran bloque ha ingresado títulos por 500 millones con cupón del 7% y vencimiento en tres años, 3.250 millones con cupón del 8,75% y vencimiento en 10 años, y un tercer bono por 1.250 millones con cupón del 8,28% y vencimiento en 19 años. Además, la firma ha recibido títulos de una cartera adicional reservada para ello por 317 millones de dólares de nominal.

Eso equivale a un valor de mercado medio de 4.670 millones durante los últimos 90 días según los bancos de inversión, pero la cotización ha ido de menos a más, así que a cierre del miércoles su valor de mercado estaba cifrado en 5.255 millones de dólares (casi 3.800 millones de euros), lo que refuerza las posibilidades de la compañía de hacer efectivos los 5.000 millones de dólares de indemnización.

La compañía ha hecho los comentarios sobre sus planes con los bonos argentinos en la presentación de los resultados del primer trimestre, en el que Repsol alcanzó un beneficio neto de 807 millones de euros, lo que supone un incremento del 27,3% respecto al mismo período del año anterior. El resultado neto ajustado creció un 1,5%, hasta los 532 millones de euros pese al descenso de los precios del crudo, la interrupción de las operaciones en Libia, la depreciación del euro frente al dólar y al deterioro de los márgenes de refino en Europa. La deuda neta se redujo en tres meses un 12%, hasta 4.722 millones.

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