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La Eurocámara acusa a la troika de agravar paro y pobreza en los rescatados

El informe, que debe ser ratificado por el pleno en marzo, pide a la UE un plan de recuperación

Reclama apoyo financiero para Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre para revertir los recortes

Vista general de una sesión del Parlamento Europeo del 5 de febrero
Vista general de una sesión del Parlamento Europeo del 5 de febrero EFE

“Se han improvisado medidas sin consultar a la gente. Podrían haber actuado como cirujanos, cortando lo superfluo. Pero en algunos casos hemos visto que han hecho de carniceros, cortando a hachazos”. El eurodiputado Alejandro Cercas se refiere así a las políticas que la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la troika, han aplicado en Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre, los cuatro países de la eurozona que se vieron obligados a solicitar un rescate completo para sus economías —dos, en el caso de Grecia— para evitar la ruina.

El informe que la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo ha aprobado en la mañana del jueves no utiliza palabras tan duras, pero sí responsabiliza a los tres organismos —conocidos como la troika de acreedores— de imponer políticas que han contribuido a deteriorar los niveles de bienestar en los cuatro países. “La extremadamente difícil situación económica y las políticas de ajuste han llevado a un incremento de los niveles de desempleo”, sostiene el texto. La Eurocámara lamenta, además, que estas medidas “se diseñaran sin una valoración suficiente de sus consecuencias”.

El informe elaborado por el socialista español ha logrado el visto bueno de la comisión parlamentaria, con 27 votos a favor, siete en contra y dos abstenciones. El PP europeo se ha distanciado de las conclusiones de este informe. Habrá que esperar a marzo para que el pleno de Estrasburgo se pronuncie, pero no parece probable que tope con grandes resistencias, teniendo en cuenta la amplitud de apoyos que ha encontrado en la comisión, incluyendo a los representantes del grupo popular europeo. Cercas reconoce que para lograr este consenso se ha visto obligado a rebajar el tono crítico del informe.

El texto es duro en el diagnóstico, pero menos concreto en cuanto a las soluciones que propone: se limita a pedir a la Comisión Europea que lleva a cabo un estudio sobre las consecuencias que la crisis ha tenido en la vida diaria de griegos, irlandeses, portugueses y chipriotas. Una vez elaborado este informe, la Cámara de Estrasburgo reclama un plan de ayuda financiera para estos países.

Cercas admite que no han cuantificado las necesidades, pero lanza una cifra indicativa. “El programa para garantizar que los jóvenes encuentren un empleo o una formación profesional está dotado con 6.000 millones de euros; y la Organización Internacional del Trabajo considera que harían falta 20.000 millones”, señala el parlamentario español.

El recuento de daños tras un largo lustro de crisis es cuantioso: el informe señala que en 2012 el paro entre los jóvenes griegos superaba el 50%; pero los últimos datos elevan este porcentaje más allá del 61%. Los eurodiputados lamentan que los recortes en prestaciones sociales derivados de las medidas de austeridad estén aumentando “los niveles de pobreza”.

El PP europeo se ha distanciado de las conclusiones de este informe

Este no es el único texto que prepara el Parlamento Europeo para enjuiciar el trabajo de la troika. Al informe aprobado por la comisión de Empleo, centrado en las consecuencias sociales de los rescates, se unirá el de la comisión de Economía, que analizará tanto el encaje institucional de la troika, un organismo improvisado de un día para otro para evitar la quiebra de Grecia en 2010, como los efectos económicos que estas políticas han producido en los cuatro países bajo programa. El intento de los populares por aguar el contenido de esta última parte amenaza con provocar un enfrentamiento con las fuerzas de izquierdas e impedir que el pleno de Estrasburgo apruebe antes de las elecciones del próximo mes de mayo un texto de consenso, según fuentes parlamentarias. “Ahora que parece que salimos de la crisis es el momento oportuno para reparar el daño creado. Europa no es una unión de acreedores, sino una comunidad de valores”, zanja Cercas.