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El Constitucional de Portugal tumba los recortes en pensiones

El decreto examinado pretendía reducir en un 10% las pensiones a los funcionarios jubilados a fin de equipararlas (a la baja) a las del resto de los trabajadores portugueses

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho
El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho EFE

El Tribunal Constitucional de Portugal ha tumbado otra importante ley prevista del Gobierno luso, relativa en este caso al presupuesto del año que viene, que afectaba a los jubilados de la función pública. El decreto examinado pretendía reducir en un 10% las pensiones a los funcionarios jubilados a fin de equipararlas (en lo bajo) a las del resto de los trabajadores portugueses. La decisión de los magistrados, tomada por unanimidad, asegura que el texto viola el “principio constitucional de confianza”, esto es, el que ampara los hechos “jurídicamente definidos en el pasado”. El tribunal también añade que estos pensionistas “que pertenecen a una franja de población vulnerable, crearon sus expectativas de vida basándose en el montante de estas pensiones”.

Más allá de las interpretaciones jurídicas, la decisión de los magistrados portugueses mete en un nuevo brete presupuestario y financiero al Gobierno portugués, casi obsesivamente ocupado desde que tomó el poder en junio de 2011 en encontrar lugares de la esfera pública donde recortar y ahorrar a fin de cumplir con los dictados de la troika que prestó al país 78.000 millones de euros en abril de 2011.

Hace seis meses el Constitucional tumbó una de las medidas más importantes del presupuesto de 2013

Hace seis meses, el Tribunal Constitucional tumbó una de las medidas más importantes del presupuesto de 2013, esto es, la retirada de las pagas extras a funcionarios y pensionistas. En ese caso, el dictamen de los jueces ponía en causa 1.200 millones de euros, que era lo que el Gobierno dejaba de ahorrar con la medida tumbada. Ahora, la suma que el Gobierno deja de ahorrar será, aproximadamente, de 400 millones de euros.

Ahora le toca mover ficha al primer ministro, el conservador Pedro Passos Coelho, a fin de indicar de dónde va a sacar estos 400 millones de euros para equilibrar un ya tambaleante y restrictivo presupuesto. Ya ha asegurado, a lo largo de esta semana, que muy posiblemente suba los impuestos, que ya están de por sí recargados. De hecho, el presupuesto de 2013 incluía una subida del IRPF portugués, equivalente, en la mayor parte de los casos, a un salario entero para cada trabajador. Así, ¿Cuáles serán esos impuestos que Passos Coelho quiere subir? La prensa portuguesa especula con la subida de un punto del ya inflado IVA, que se encuentra en el 23% (lo que ha alejado en buena parte a los portugueses de los restaurantes y de los comercios, según denuncian los dueños de tabernas y de tiendas).

De cualquier manera, el Gobierno se encuentra un poco con las manos atadas: la troika acreedora, cuyos inspectores visitaron hace unos días Portugal para inspeccionar las cuentas públicas y ver los planes de ahorro, ya advirtieron de los riesgos de las decisiones del Tribunal Constitucional. De hecho, el envío de los 2.700 millones de euros correspondientes a esta inspección (la décima que lleva a cabo la troika en Portugal) quedó a la espera del dictamen de los jueces y de las posibles –e inminentes- medidas alternativas del Gobierno.