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entrevista | Ingnacio García-Bercero

“No existe la ilusión de que vaya a ser una negociación fácil”

El director del equipo negociador de la UE del tratado de libre comercio con EE UU analiza la primera ronda de contactos y prevé que el acuerdo no concluya en 2014

El jefe del equipo negociador de la UE para el tratado de libre comercio con EE UU, Ignacio García-Bercero.
El jefe del equipo negociador de la UE para el tratado de libre comercio con EE UU, Ignacio García-Bercero. AFP

Ignacio García-Bercero está satisfecho con los avances alcanzados entre las delegaciones de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) durante la primera fase de negociaciones del Acuerdo Transatlántico sobre Comercio de Inversión (TTIP, en sus siglas en inglés) que este viernes ha concluido en Washington. García-Bercero lidera el equipo de negociadores europeos y es el corresponsable -junto a su homólogo de la parte americana, Dan Mullaney- de hacer realidad las ambiciosas perspectivas de un acuerdo que creará la mayor zona de libre comercio del mundo y cuyas bondades saludaron los líderes del G-8 en la última cumbre celebrada el mes pasado en Reino Unido.

Más allá de las grandes palabras, la primera toma de contacto ente los equipos de ambas partes ha puesto de manifiesto la complejidad de las negociaciones que quedan por abordar, una evidencia que García-Bercero no ha querido soslayar en la entrevista concedida a varios medios de comunicación españoles, entre ellos EL PAÍS.

Se trata de un proceso de negociación complicado por lo ambicioso del mismo y nunca ha existido la ilusión de que vaya a ser una negociación fácil”

“Se trata de un proceso de negociación complicado por lo ambicioso del mismo y nunca ha existido la ilusión de que vaya a ser una negociación fácil”, señala el español, que prefiere poner el énfasis en las buenas sensaciones percibidas tras la primera aproximación entre ambas partes, que en las divergencias que ya se han comenzado a atisbar. “Se ha tratado de una buena primera ronda de contactos en la que cada uno de los bandos ha explicado al otro su posición, pero éste no era el momento de empezar la negociación en vivo. Estamos en un proceso de discusión y está claro que va a haber toda una serie de temas complicados en lo que EE UU y Europa tienen un punto de partida muy diferente y en las distintas rondas habrá que ver cómo se pueden reconciliar esas posiciones, pero lo importante es que no ha habido ningún punto en el que se haya producido una ruptura”, señala.

Las barreras comerciales o las divergencias en la regulación de determinados productos y servicios son dos de los asuntos que se apuntan como puntos de fricción y en los que más deberán trabajar los próximos meses EE UU y la UE para limar asperezas. García-Bercero, no obstante, prefiere guardar la cautela y se muestra reacio a ofrecer casos concretos de esas discrepancias. “No queremos profundizar porque estamos al comienzo de la negociación. Prácticamente en todos los asuntos que estamos discutiendo hay puntos comunes y diferencias, pero la voluntad de ambas partes es la de progresar y ver si se puede encontrar una forma de reconciliar las divergencias”.

Estamos condenados a entendernos, una vez que se ha lanzado una negociación de esa amplitud entre EE UU y la UE, el coste del fracaso es demasiado grande”

El responsable europeo alude, sin embargo, al sector de los servicios químicos como un ejemplo que ilustra al mismo tiempo la complejidad de las negociaciones y cómo se pretende trabajar para solventar las diferencias. “En materia química la regulación es muy divergente, pero podemos, sin modificar el nivel de reglamentación, evitar duplicidades y retrasos provocados por la burocracia administrativa, reduciendo costes pero sin afectar el nivel de protección del consumidor, del medio ambiente, de la seguridad... Ese es el objetivo de la negociación”, explica.

Para garantizar que en esa búsqueda de una mayor armonía normativa no se perjudican los derechos de los 800 millones de consumidores a los que afectará el tratado, en las reuniones, señala García-Bercero, además de los negociadores comerciales están presientes los responsables de la reglamentación de EE UU y la UE.

La incorporación en dichos responsables en algunos aspectos de la negociación, así como el amplio abanico de temas a debatir, pone en duda que el acuerdo pueda estar terminado a finales de 2014, como era la primera intención. Este viernes, en la rueda de prensa conjunta, Mullaney rebajó esas expectativas y García-Bercero, después, ha confirmado que “es difícil asegurar” que la negociación quede ultimada en esa fecha, aunque ha descartado que, como en otros intentos anteriores, el tratado se estanque. “Estamos condenados a entendernos, una vez que se ha lanzado una negociación de esa amplitud entre EE UU y la UE, el coste del fracaso es demasiado grande”, ha advertido.

Podemos, sin modificar el nivel de reglamentación, evitar duplicidades y retrasos provocados por la burocracia administrativa, reduciendo costes pero sin afectar el nivel de protección del consumidor, del medio ambiente, de la seguridad... Ese es el objetivo de la negociación”

García-Bercero está confiado en que las diferencias de intereses en el seno de la Unión no supondrán un obstáculo que ralentice el ritmo de las negociaciones. “Hay muy pocos casos en los que se pueda decir que existen posturas contradictorias, aunque, evidentemente, existen temas que son más importantes para unos Estamos Miembros que para otros y sus Gobiernos tratan de asegurarse de que en nuestra posición están tenidos en cuenta”, explica.

El punto de mayor división fue el del sector audiovisual que, finalmente, Francia consiguió excluir de la ronda de negociaciones, una exclusión que García-Bercero no cree que sea un impedimento para el proceso. “Hemos explicado a EE UU que, de acuerdo con nuestro mandato, la UE no incluiría los servicios audiovisuales en un acuerdo general sobre servicios y ellos han tomado nota, lo que no significa que podamos volver sobre el asunto en el futuro”, indica.

En un momento en que el Pacífico parece llamado a convertirse en el escenario comercial del siglo XXI, García-Bercero no muestra preocupación porque la UE profundice en reforzar su relación transatlántica. “ Europa mira en ambas direcciones. No se puede decir que no estemos presentes en Asia y, de hecho, estamos negociando con los mismos países con los que EE UU lo está haciendo en el Acuerdo Transpacífico. Nuestros recursos no están sólo volcados en el Atlántico, están repartidos en los dos continentes”, asegura.

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