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Los herederos de la empresa familiar censuran el afán recaudatorio de Rajoy

Los jóvenes empresarios exigen cambiar la Administración y pactos de Estado para más reformas

Rajoy y Entrecanales, en el Congreso del Instituto de Empresa Familiar
Rajoy y Entrecanales, en el Congreso del Instituto de Empresa Familiar

Los cachorros de la empresa familiar, reunidos este fin de semana en Ibiza por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), se han mostrado muy críticos y preocupados por la obsesión recaudatoria del Gobierno, reflejada en la última subida de impuestos aprobada por el Consejo de Ministros del viernes. Los herederos le piden que tome el camino contrario: que aborde ya una bajada del impuesto de sociedades, como reclaman desde hace tiempo. Entre tanto, aseguran, no podrán invertir ni crear empleo por mucho que digan que la recesión está a punto de acabar. La mayoría de los jóvenes empresarios que han acudido al Fórum Familiar celebrado en la isla balear no es tan optimista y piensa, asimismo, que es urgente una reforma del Estado, sobre todo de las Administraciones Públicas, y que se canalicen grandes pactos de Estado para profundizar en las reformas estructurales. La importancia del colectivo se refleja en que, en conjunto, poseen empresas que emplean a 1,6 millones de personas.

Las reclamaciones de los futuros empresarios, alguno de ellos ya asentados en la línea ejecutiva de sus grupos, están en consonancia con las que los mayores le dijeron en directo a Mariano Rajoy en el último Congreso de la Empresa Familiar celebrado en Madrid en abril. Entonces el presidente del Gobierno les respondió que seguiría con las reformas, pero que los socialistas no querían asumir el coste. Posteriormente, ha habido acercamientos y mejorado la sintonía. Rajoy, cuyo Gobierno recibió un suspenso sonado, también señaló entonces que sus objetivos fundamentales eran, además, la reducción del déficit y la integración europea.

En esas coordenadas también se expresaron los herederos, que prefieren mantener en su mayor parte el anonimato en las declaraciones (algo que también es heredado). “La única forma de dinamizar la economía es hacer esas reformas y bajar impuestos; nos están rascando los bolsillos a empresas y ciudadanos y eso no conduce a la recuperación, lo único que funciona es la balanza de pagos gracias a las empresas que se han internacionalizado y aumentado las exportaciones”, subraya uno de los consultados.

Los cachorros de las grandes firmas familiares no son tan optimistas sobre la recuperación

Sobre esa recuperación, otro manifiesta: “A veces piensas que ya se ha tocado fondo; pero luego te encuentras que quedan cosas debajo de la manta que alejan el optimismo”. “Tenemos capital, tenemos las ideas y tenemos ganas de invertir; pero estamos inseguros y no podemos hacerlo”, sentencia un representante del sector servicios con buenos fundamentos. Según el presidente del Asociación Balear de la Empresa Familiar, Rafael Salas, es prioritaria la necesidad de recibir el impulso fiscal del Gobierno. Salas, sin embargo, no se muestra tan optimista como los ministros del área económica sobre la evolución de la economía.

Pese al pesimismo reinante, prefieren confiar en que las reformas permitan tomar el ciclo de crecimiento con más fortaleza. “España va a entrar en la etapa de crecimiento con un ímpetu espectacular; pero si antes no se han puesto las bases sólidas, volverá a sufrir una crisis profunda en el siguiente ciclo depresivo”, sostuvo, por su parte, Antonio Palma, un español que emigró a Suiza con cinco años y que hoy es consejero delegado del banco de negocios familiar Mirabaud.

A los jóvenes empresarios les preocupa el futuro de sus empresas y tratar de consolidar la sucesión. Su objetivo es mejorar la entidad familiar y asegurar su continuidad. Son jóvenes entre 25 y 40 años, que ya ven como algunos de ellos han llegado a lo más alto del mando, caso de Esther Alcocer Koplowitz, presidenta de FCC, o de Abel Matutes Prats, vicepresidente ejecutivo del Grupo Matutes, que intervino como ponente y anfitrión. “Es importante no rendirse, ser perseverante, dialogante y saber escuchar”, manifestó en presencia de su padre, Abel Matutes Juan, que se acercó desde su barco fondeado junto al hotel del grupo donde se celebra el foro. Matutes padre, de 71 años, no pudo evitar intervenir (“es mi carácter”, se justificó) y abundó en las palabras de su hijo sobre la importancia del relevo generacional.

Tenemos capital, ideas y ganas de invertir, pero estamos inseguros

También se habló de la Ley de Emprendedores y, sobre ello, puso el dedo en la llaga Javier Marín Escrivá, del grupo familiar ibicenco propietario de Cerveza Isleña: “No existen facilidades”, afirmó en público. Posteriormente declaró a este periódico que “es necesario un marco jurídico que permita y facilite la creación de empresas”. El consejero de Hacienda del Gobierno balear, José Vicente Marí, que intervino en la inauguración oficial, recogió el guante y se comprometió a no poner trabas a los proyectos empresariales en las islas, así como buscar un espacio fiscal incentivador e invertir en I+D+i. “En pocos lugares se demuestra el éxito del binomio empresa-familia como aquí”, dijo, recordando el crecimiento de los grupos turísticos familiares a partir de los años sesenta.

Antes se había dirigido al auditorio Alfonso Mur, socio de Deloitte experto en ciberseguridad y que les advirtió de que “nunca se debe pagar ante ningún chantaje”. Son mensajes directos a gente que maneja mucha responsabilidad y muchos fondos, que llega a puestos muy altos a edad joven por pertenecer a grupos familiares, cuyo principal radica en la dificultad que engendra la dispersión generacional entre hijos y, sobre todo, nietos.

 

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