Los emergentes decepcionan

Los países en desarrollo registran el menor crecimiento en tres años y medio

Construcción de un puente sobre el río Yenisei, en la ciudad siberiana de f Krasnoyarsk.
Construcción de un puente sobre el río Yenisei, en la ciudad siberiana de f Krasnoyarsk. Reuters

Cuando hablamos de previsiones económicas, lo habitual es que el PIB de las economías denominadas maduras quede casi siempre por debajo de las expectativas y que las emergentes, sin embargo, superen con creces las metas fijadas. Hasta el primer trimestre de 2013, cuando, por una vez, la decepción ha caído del lado emergente. Según los datos preliminares manejados por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), el crecimiento entre enero y marzo en los países en desarrollo apenas habría alcanzado el 3,5%, un punto por debajo de lo previsto y lejos del 5,5% registrado a finales de 2012.

Los analistas de Capital Economics subrayan que esos datos se sitúan en mínimos en tres años y medio y responden tanto a un frenazo en el comercio mundial como a la aparición de problemas estructurales en las grandes economías emergentes (Brasil, Rusia, India y China, las BRIC). “Los datos publicados en marzo dibujan un desalentador escenario. La recuperación que se inició a mediados de 2012 parece haber dejado paso a otro bajón en el crecimiento emergente”, subraya Daniel Martin, economista para Asia de Capital Economics. “Las tres grandes regiones emergentes se han desacelerado este año, aunque Asia sigue siendo la que mejor desempeño registra, mientras que la antigua Europa del Este ha entrado completamente en recesión”, apunta.

Buena parte de ese frenazo responde a una desaceleración mayor de la prevista en China. Por un lado, el cambio del modelo propiciado por las autoridades de Pekín ha ido más lejos de lo calculado, y, por otro, las medidas adoptadas por las autoridades para frenar el crecimiento a lo largo de 2011 y 2012 han hecho efecto súbitamente con el arranque del año. Las primeras estimaciones apuntan a que China habría crecido un 6,6% en el primer trimestre de 2013, tras terminar 2012 con un ritmo de crecimiento del 8,2%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado esta semana su previsión de crecimiento para este año del gigante amarillo desde el 8% al 7,7%. A partir de ahí, Rusia apenas ha registrado un alza del 1,6% (2,1% del trimestre anterior); India ha mantenido su ritmo de crecimiento en el 4,8% pero lejos de los niveles a que nos tenía acostrumbrados, y las economías de Asia-Pacífico, un 5,2% (7,6% anterior).

“Esta reevalución del escenario de China es especialmente relevante en la medida en que afecta al principal motor de crecimiento mundial y parece estar detrás del descenso en los precios de las materias primas cíclicas y del debilitamiento de algunos países productores”, apunta José Ramón Díez Guijarro, economista jefe de Bankia, en una nota a clientes. El nuevo patrón de crecimiento que el Gobierno chino quiere implementar —hacia una estructura con mayor peso del consumo y menor dependencia de la inversión y las exportaciones— tiene consecuencias importantes para la economía mundial y para el resto de las economías emergentes. Por un lado, los países más dependientes de las materias primas sufrirán en adelante la menor demanda china, mientras que la mayor demanda interna del país asiático será una buena noticia para los países productores. Además, China es crucial en el ámbito del comercio internacional.

La debilidad de China propicia la aparición de nuevas estrellas emergentes

“La evidencia reciente de una actividad económica más débil en China y la caída del precio de las materias primas soporta nuestra previsión de que el crecimiento en el conjunto de los países emergentes decepcionará en los próximos años. Pero mientras los países productores de Latinoamérica y África pueden sufrir una desaceleración, eso también implica que surgirán nuevas estrellas del crecimiento entre los emergentes que basan su crecimiento en la manufactura”, apunta David Rees, de Capital Economics. Rees cita como nuevas estrellas emergentes a las pequeñas economías asiáticas o países como México, Polonia y Turquía.

La debilidad económica es la que explica a su vez que la mayoría de los bancos centrales emergentes hayan emprendido en los últimos meses una nueva ronda de bajadas de los tipos de interés, para intentar reactivar el consumo interno. De los 29 países monitoreados por Capital Economics que tienen autonomía sobre su política monetaria, 11 han bajado tipos en los últimos dos meses y solo 3 —Brasil, Egipto y Ghana— han aumentado el precio del dinero por la amenaza inflacionista.

Ese dinero barato estimula la demanda de crédito, y Díez Guijarro lanza la alerta ante el fuerte endeudamiento que vuelve a registrarse especialmente en Asia, con el objetivo de financiar las actuales tasas de crecimiento. Según un informe de McKinsey, el total de la deuda (pública y privada) actual ya supera los niveles registrados en el boom anterior a la crisis asiática de 1997: el 155% del PIB en 2012 frente al 133% en 2008. China lidera ese boom en el endeudamiento: ya superaba el 183% del PIB a mediados de 2012 y algunas estimaciones lo elevan al 200% si se incluye el crédito en entidades no bancarias.

Sobre la firma

Alicia González

Corresponsal de Economía Internacional de EL PAÍS. Especialista en relaciones internacionales, geopolítica y economía, ha cubierto reuniones del FMI, de la OMC o el Foro de Davos. Ha trabajado en Gaceta de los Negocios, en comunicación del Ministerio de Economía (donde participó en la introducción del euro), Cinco Días, CNN+ y Cuatro.

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