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La austeridad retrasa la recuperación

Los multiplicadores fiscales restarán 1,5 puntos al PIB de España en 2013

Un empleado de la fábrica de Renault en Villamuriel de Cerrato (Palencia)
Un empleado de la fábrica de Renault en Villamuriel de Cerrato (Palencia) AFP

Cuando el pasado mes de octubre el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard, admitió los errores de cálculo de la institución respecto al impacto de la austeridad sobre el PIB y arrojó las nuevas estimaciones del Fondo al respecto, un amplio grupo de economistas se sintió reivindicado. Muchos de ellos habían clamado sin éxito contra el exceso en las políticas de ajuste y ahora veían confirmados sus temores. Otros, sin embargo, sostenían que el cálculo de esos multiplicadores no resulta lineal, que la situación difiere por países y varía según las distintas circunstancias y que la elevada reacción a la austeridad también reflejaba una fuerte reacción de esas mismas economías al crecimiento. La polémica a día de hoy se mantiene.

Antes de ese informe, el FMI estimaba que por cada punto de ajuste fiscal en los países desarrollados, el PIB se reducía en 0,5 puntos. Pero en octubre advirtió que la gran recesión había tenido efectos estructurales sobre el crecimiento de los países industrializados y, según sus nuevos cálculos, ese impacto sobre las economías se eleva ahora a un rango entre 0,9 y 1,7 puntos porcentuales.

El debate no es menor. Lo que plantea un multiplicador fiscal tan elevado es que los efectos negativos de la austeridad sobre el PIB son mucho más importantes de lo que se había estimado inicialmente y explicarían, entre otras cosas, por qué las grandes instituciones y servicios de estudios han errado tanto sus previsiones de crecimiento en los últimos ejercicios. “Si el multiplicador es muy elevado, los efectos negativos de la austeridad sobre el PIB serán cuantitativamente importantes, lo que provocará una disminución de los ingresos por los estabilizadores automáticos, que podría llegar a ser en casos extremos incluso superior al ahorro público esperado ex ante del ajuste. De hecho, algunos economistas, por ejemplo DeLong y Summers, han llegado a defender que, en esas circunstancias, para que el déficit disminuya lo apropiado sería aumentar el gasto público”, apuntaban los economistas Javier Andrés y Rafael Doménech, de BBVA Research, en un artículo publicado en Fedea.

Claramente, ese no está siendo el caso en la Unión Europea. En un entorno como el de la Eurozona, en el que los países deben reducir sus déficits públicos a marchas forzadas para cumplir los objetivos de equilibrio presupuestario y donde las políticas de austeridad se están aplicando de forma sincronizada, la importancia del alcance del multiplicador fiscal aumenta. Aunque dentro del euro también hay diferencias importantes.

Los recortes en inversión

son los que tienen peores efectos

España es el país donde el impacto de la austeridad sobre la economía es mayor. Los últimos cálculos realizados por el equipo de economistas de Goldman Sachs para Europa elevan el impacto de los ajustes sobre el PIB español del punto porcentual que calculaban en otoño pasado a 1,5 puntos solo en este ejercicio. “Teniendo en cuenta el efecto demorado de la austeridad de ejercicios anteriores, esperamos que el impacto fiscal sobre el crecimiento básicamente no cambie para Italia y Francia en torno al punto porcentual, pero que aumente aproximadamente medio punto, hasta 1,5 puntos porcentuales, en el caso de España”, subrayan en un reciente informe. Con estos nuevos cálculos, las posibilidades de que la economía española retome la senda del crecimiento, y con ello la creación de empleo, se complican, y no solo para este ejercicio.

El informe recalca que el grueso del impacto del ajuste sobre el PIB tiene lugar en los dos años posteriores a su implementación, “mientras que el impacto sobre el crecimiento se disipa después del tercer año”, apuntan. Si, como calcula el banco de inversión, España pone en marcha este año nuevas medidas de consolidación fiscal equivalentes al 3% del PIB, su impacto se dejará notar en 2014 y 2015, lo que puede retrasar considerablemente la recuperación, según el calendario previsto por el Gobierno. Para 2014, Goldman Sachs calcula que el ajuste restará al PIB español aproximadamente 1,2 puntos porcentuales (ver gráfico adjunto).

En su día, la Comisión Europea reaccionó a la defensiva ante el informe del FMI, asegurando que los multiplicadores fiscales son elevados cuando las expansiones o consolidaciones fiscales son temporales —como en el periodo 2008 y 2009, aclaraba—, pero son más bajos cuando son permanentes, como en la consolidación fiscal actual. Los datos, sin embargo, son tozudos.

Los multiplicadores fiscales son mayores en países con un tipo de cambio fijo, como podría considerarse a los países del euro. Y también, como explica Erik Nielsen, economista jefe global de Unicredit, en aquellos donde la transmisión de la política monetaria y el mercado de crédito no funcionan adecuadamente, como es el caso evidente de la periferia europea. “Una cosa que hemos aprendido durante esta crisis es que cuando la política fiscal se ajusta al mismo tiempo en distintos países y cuando los mercados financieros no funcionan apropiadamente, entonces el multiplicador fiscal tiende a ser mayor”, asevera.

Muchos economistas piden que no se hagan ajustes excesivos

Otras diferencias dentro de la zona euro se explican, según Huw Pill, economista jefe para Europa de Goldman Sachs, por la distinta estructura de la economía, tanto en términos del tamaño relativo de los diferentes sectores como la flexibilidad de los mercados, la credibilidad de la política fiscal, la fortaleza institucional de las autoridades fiscales y el tipo de medidas de ajuste que se apliquen. “Los recortes de gasto sobre proyectos de inversión tienen un multiplicador fiscal diferente, y mayor, al de las subidas de impuestos o los recortes en gasto corriente”, aclara a través del correo electrónico.

De ahí que muchos economistas exijan prudencia y que no se realicen ajustes fiscales que puedan terminar siendo excesivos. “Un ajuste fiscal excesivo o demasiado rápido puede tener unos efectos dramáticos sobre el desempleo y el crecimiento y poner en peligro el propio proceso de ajuste fiscal, al provocar una consolidación fiscal autodestructiva”, apuntan Andrés y Doménech en su último informe sobre desempleo estructural y ajustes fiscales. Según sus cálculos, la economía española necesitaría nuevos ajustes fiscales en los próximos años equivalentes a entre dos o tres puntos de PIB, con el objetivo de alcanzar el equilibrio presupuestario al que obliga la ley, “mientras que con los cálculos de la Comisión, el ajuste sería al menos dos veces mayor”, al tener en cuenta el déficit estructural. A su juicio, “conviene ser cautos y no ir más allá en la adopción de medidas fiscales adicionales a esos tres puntos del PIB porque pueden innecesariamente asfixiar el crecimiento”.

Así que, pese a la insistencia de la Comisión, el multiplicador fiscal pesa, y mucho, sobre las principales economías de la región y puede dificultar más de lo previsto la vuelta al crecimiento. Todo ello sin que un nuevo episodio de crisis de deuda en el seno de la Eurozona o nuevas medidas fiscales o tributarias, como la tasa sobre la banca, puedan complicar aún más el escenario europeo.