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El Gobierno suavizará el déficit de las comunidades si logra margen de Bruselas

La Comisión Europea dice el viernes si flexibiliza el ritmo del ajuste a España

El ministro Cristóbal Montoro saluda al consejero catalán Andreu Mas-Colell tras una reunión con las comunidades en enero.
El ministro Cristóbal Montoro saluda al consejero catalán Andreu Mas-Colell tras una reunión con las comunidades en enero.

La economía es un juego de ritmo y velocidades. Por eso, el Gobierno ha depositado grandes esperanzas en la decisión de la Comisión Europea del próximo viernes, 22 de febrero, cuando haga públicas las perspectivas económicas para el próximo año. Ese día fijará los objetivos presupuestarios de los Estados miembros y se espera que suavice el ritmo de reducción del déficit de España. El Gobierno tendrá un respiro porque la sobredosis de recortes en Europa está agravando la recesión.

Si, finalmente, obtiene más tiempo, el Ministerio de Hacienda se plantea compartir parte de ese margen con las comunidades autónomas, según fuentes del Gobierno. Varios consejeros autonómicos ya dan por sentado que contarán con algo más de plazo para reducir el déficit público.

El tope actual de déficit fijado por Bruselas para el conjunto de las Administraciones Públicas de España [Estado, Seguridad Social, comunidades y Ayuntamientos] en 2013 es el 4,5% del PIB, 1,8 puntos menos que el año pasado, cuando el Ejecutivo tenía que limitar el desfase presupuestario al 6,3%. Aún se desconoce cómo ha cerrado 2012. Dentro de unas semanas el Ministerio de Hacienda deberá publicar el dato de desviación presupuestaria del año pasado. Todos los expertos consideran que estará en torno al 7% del PIB —la media de los 19 servicios de estudios privados publicados por Funcas lo eleva hasta el 7,3%—.

Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura cumplieron en 2012

Las comunidades, que tuvieron buena culpa en la desviación presupuestaria de España en 2011 [registraron un déficit del 3%], tenían el encargo de reducir la diferencia entre gastos e ingresos presupuestarios al 1,5% del PIB el año pasado. Los deberes para este año pasan por rebajarlo hasta el 0,7%, pero podrán lograr unas décimas de margen si España logra más tiempo de Bruselas.

Aún no está decidido, se está estudiando, insisten en el departamento que dirige Cristóbal Montoro, que pide esperar a conocer la decisión final de Bruselas para anunciar el ritmo al que las comunidades deberán cuadrar sus cuentas públicas. Aunque admiten que si finalmente Bruselas abre la mano, el Ejecutivo aliviará la presión sobre las autonomías. Pero está por ver con qué intensidad. Esta postura deja entrever un cambio de opinión respecto a hace unas semanas, cuando rechazaban tajantemente flexibilizar el déficit de las autonomías a pesar de que muchas lo reclaman desde hace meses. No obstante, el Ejecutivo no tomará ninguna decisión hasta marzo, cuando cuente con los datos de ejecución presupuestaria y conozca cuál ha sido el déficit regional en 2012.

Los expertos creen que las autonomías no cumplirán por unas décimas

Más claros se muestran en el gabinete que dirige Luis de Guindos. El ministro de Economía aseguró hace unas semanas que si la Comisión flexibilizaba el déficit de España para 2013 el reparto debería hacerse “equitativo”.

Algunas autonomías ya han hecho público sus cálculos del año pasado. Madrid ha presentado una cifra de déficit del 1,13%, Extremadura (0,97%), Castilla-La Mancha (1,48%), Castilla y León (1,38%) y La Rioja (1,42%). Pero aunque todas estas cumplen, falta conocer el dato de autonomías con mucho peso en el conjunto de la economía y que no serán tan aplicadas. Cataluña ya ha advertido de que estará entorno al 2%, la Comunidad Valenciana y Baleares ya han avisado de que no bajará del 1,5% y admite desviaciones y Andalucía también podría quedar en el entorno del 2%.

El esfuerzo contable que han realizado las comunidades ha sido notable, aunque los ajustes previstos para este año en los presupuestos son aún más severos. Hasta ahora han recortado, sobre todo, en el capítulo de inversiones. Pero, a partir de ahora, cuando apenas queda músculo que rebanar, tendrán que acometer rebajas en gastos estructurales y de calado social como sanidad, educación y empleados públicos.