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El G-20 rechaza de plano entrar en una guerra de divisas

Los ministros de las grandes economías advierten de que el crecimiento aún es débil

Reino Unido, Francia y Alemania se alinean para restringir la evasión fiscal de las multinacionales

Fracasa el intento de acuerdo sobre deuda y déficit público

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, durante la reunión ministerial de los ministros de Finanzas y jefes de los bancos centrales del G20 en Moscú.
El ministro español de Economía, Luis de Guindos, durante la reunión ministerial de los ministros de Finanzas y jefes de los bancos centrales del G20 en Moscú. EFE

Todos los países del Grupo de los 20 (G-20) niegan la existencia de una guerra de divisas. En palabras del ministro de Economía español, Luis de Guindos, eso significaría “la antesala de una guerra comercial”. Y sin embargo, pese al rechazo, ha centrado las preocupaciones de la reunión ministerial celebrada en Moscú. De ahí que el comunicado de los ministros de Finanzas del G20 haga referencia expresa a ella, advierta contra la excesiva volatilidad de las divisas y la dinámica desordenada de los tipos de cambio, todo lo cual tiene "consecuencias negativas para la estabilidad económica y financiera".

Como explicaba Guindos a la prensa española acreditada en Moscú, el tipo de cambio "es un precio, es el precio de tu divisa", pero este "debe reflejar los fundamentos" de la economía, los potenciales de las diferentes regiones, pero no puede utilizarse "para adquirir ventajas" sobre los competidores. Guindos reiteró que nadie está interesado en una guerra de divisas que suele ser la "antesala" de una comercial y que "no puede utilizarse como un elemento de ventaja adicional".

Tanto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico como el Fondo Monetario Internacional (FMI) negaron también la existencia de semejante guerra y justificaron la devaluación del yen. Japón ha sido muy criticado por su política encaminada a impulsar sus exportaciones y combatir la deflación.

El FMI celebra que el grupo responda a Japón con cooperación y no con conflicto

Christine Lagarde, directora del FMI, aplaudió el compromiso del G20 de abstenerse de las devaluaciones competitivas de divisas y de resistirse al proteccionismo. "Saludo el compromiso del grupo de abstenerse de la devaluación competitiva, de resistir al proteccionismo en todas sus formas y de mantener los mercados abiertos", dice una declaración de Lagarde difundida al finalizar la reunión de los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G20 celebrada el viernes y sábado en Moscú.

 "Pensamos que hablar de guerras de divisas es exagerado. De lo que sí se ha hablado es de las inquietudes respecto a las divisas. La buena noticia es que el G-20 ha respondido hoy con cooperación más que con conflicto", destacó Lagarde, quien se mostró asimismo complacida por "el compromiso de avanzar más rápidamente hacia sistemas de cambio más determinados por el mercado y hacia la flexibilidad de los tipos".

 El G20 ha vuelto a destacar que la recuperación es frágil, pero insiste en que la senda y las recetas de la política económica "siguen siendo fundamentalmente las mismas", pero ajustadas a las circunstancias del ciclo económico actual.

 El ministro español reconoció que "algunos países emergentes han mostrado su preocupación por lo que eran las políticas monetarias muy expansivas que se estaban dando en algunos países desarrollados". Pero, señaló, "nosotros, los países desarrollados, creemos que esa política expansiva lo que está haciendo es sustentar la demanda doméstica". Guindos dijo no creer que nadie cuestione seriamente la política económica de los países avanzados porque se sabe que ella debe ir en esa dirección y de lo que se trata es de "matizar los efectos colaterales negativos que puede tener sobre determinadas zonas geográficas".

El documento pide esfuerzos para fortalecer la unión económica de la zona euro

 La reunión ministerial ha destacado el hecho de que "los principales riesgos para la economía mundial han disminuido" pero, al mismo tiempo, han advertido que no han desaparecido y que "los ritmos de crecimiento siguen siendo demasiado débiles y los niveles de desempleo en algunos países son inaceptablemente altos".

El documento adoptado al final de la reunión, que según Guindos no difiere sustancialmente de los anteriores, hace un llamamiento a "aplicar esfuerzos consecuentes para fortalecer la unión económica y monetaria de la eurozona" y a "eliminar la incertidumbre relativa a la situación fiscal de Estados Unidos y Japón e incrementar las fuerzas internas de demanda en los países con superávit en sus operaciones cuenta corriente, tomando en consideración las condiciones particulares de los grandes productores de mercancías".

En lo que no logró acuerdo el G20 es en materia de niveles de deuda y déficit público, señaló el ministro ruso de Finanzas, Antón Siluánov. "No se ha conseguido alcanzar por ahora una decisión aceptable para todos en lo que respecta a la elaboración de objetivos de referencia a medio plazo sobre los niveles de déficit público y deuda estatal", puntualizó Siluánov.

El ministro ruso, que agregó que tampoco se logró consensuar la estrategia para reducir la deuda y el déficit, recordó que la mayoría de los países no han cumplido con los objetivos de Toronto (reducir a la mitad el déficit) y subrayó que en lo que concierne a la deuda soberana "la situación es alarmante".

Al mismo tiempo, Siluánov se mostró optimista y manifestó confiar en que el G20 alcance en abril un acuerdo con vistas a la cumbre que se celebrará el próximo septiembre en San Petersburgo.

Freno a la evasión fiscal de las grandes empresas

Otros de los asuntos que han centrado la reunión era el freno a la evasión fiscal por parte de las grandes compañías. Reino Unido, Francia y Alemania se alinean para tratar de restringir la evasión de impuestos de las multinacionales, según ha anunciado el ministro de Finanzas británico, George Osborne. En declaraciones a la cadena británica BBC, Osborne ha apelado por un compromiso con un impulso de la competitividad nacional bajo unos estándares internacionales "sólidos" en materia fiscal para las multinacioales y grandes empresas.

"El objetivo es asegurarnos que las multinacionales, como todo el mundo, pagan los impuestos que deben", ha esgrimido Osborne. "Por ello Reino Unido, con Alemania y Francia, ha pedido a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que escudriñe en la legislción internacional" para abordar un asunto que requiere "una actuación internacional".