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Augusto López-Claros / Director de análisis del Banco Mundial

“Un rescate puede infundir confianza en los mercados”

Augusto López-Claros, director de análisis del Banco Mundial
Augusto López-Claros, director de análisis del Banco Mundial

“Me encantaría que existiera en América Latina un experimento de convergencia como el que ha habido en las últimas década en Europa". Augusto López-Claros, director de análisis e indicadores globales del Banco Mundial (BM), es un ferviente defensor del experimento económico europeo, también ahora, en sus horas más complicadas. De visita en Madrid, por la presentación del informe sobre tributación mundial elaborado por PricewaterhouseCoopers (Paying Taxes 2013), cree que Europa está lidiando bien en la búsqueda del equilibrio entre crecimiento y austeridad.

Pregunta. Hoy se habla de China como la fabrica del mundo, del avance de India como potencia y de EE UU que mantiene la mayor renta per cápita extraordinaria. ¿Y qué papel puede tener Europa en este mapa?

Respuesta. Yo soy optimista con Europa. En los últimos 50 años solo 24 países han hecho la transición de país pobre a país rico y 12 de ellos son miembros de la UE. Europa ha llevado a cabo un proceso de convergencia bastante exitoso. China será la primera economía del mundo en no muchos años, pero ¿sabe cuál es el ingreso per cápita cuando la comparas con el resto de países del mundo? De 100, hay 99 por delante de China en eso. Desde la perspectiva de un chino, ¿es más importante la renta per capital o cuánto ha crecido la economía en los últimos 20 años? ¿Cuánto falta para que los chinos tengan el nivel de ingresos per cápita de los europeos? 100 años, tal vez, un periodo muy largo. Europa es un continente muy rico con problemas macro como la sostenibilidad de las cuentas nacionales, pero hay países que lo han resuelto históricamente con buenas políticas. Después queda un capital humano muy rico, instituciones muy fuertes y supranacionales. Europa es un modelo para el resto del mundo.

P. ¿Preocupa en el Banco Mundial una eventual ruptura de la Eurozona?

R. Vemos un reconocimiento por parte de los países de que como consecuencia de la crisis de 2008 y 2009 ha aumentado el nivel de deuda pública muy rápidamente. Tenemos que lidiar con eso y desarrollar políticas fiscales que pongan las finanzas públicas en un esquema más sostenible para recuperar la confianza de los mercados. La forma en que los países han resuelto crisis de deuda en los últimos 100 años es una combinación de crecimiento y buen manejo, cauteloso, de las finanzas nacionales. Lo que veo en Europa, y eso es muy alentador, es que hay reconocimiento por parte los países —España, Grecia o Italia— de que es necesario crear un mejor clima de inversiones, un clima regulatorio más amistoso para la empresa privada porque es quien crea empleo y contribuye al crecimiento.

P. ¿Y en Europa hacen falta más medidas de estímulo?

R. Es necesario un acercamiento equilibrado de este tema. Si haces mucho estímulo fiscal para apoyar el crecimiento, pero simultáneamente acudes a los mercados para financiar tu déficit y la deuda que vence, debes asegurarte de que no vayas a entrar en una situación en la que por el estímulo fiscal vayas a perder la confianza de los mercados. A no ser que estés en un país como Suecia, con un bajo nivel de endeudamiento y mayor margen de maniobra.

P. Hablaba de esa necesidad de equilibrio entre austeridad y crecimiento. ¿Europa lo consigue?

R. Se está logrando. Ha sido una situación compleja, con altibajos, pero los anuncios del BCE apoyando la Eurozona y su disposición a intervenir ha tranquilizado a los mercados. La gran parte de los países de la región están muy involucrados en programas de ajuste fiscal.

P. ¿Y cuál sería el coste para España de un eventual rescate financiero por parte de los países miembros?

R. La idea de un rescate es básicamente reducir los costes de financiación del Estado y de la empresa, en la medida en que el rescate va acompañado de medidas de ajuste fiscal y reformas estructurales, puede ser un elemento importante de una solución. Yo no hablaría de costes, sino de los beneficios. En el año 90 Polonia se planteó la posibilidad de un rescate, un fondo para estabilizar el zloty. La sola creación del fondo de estabilización infundió tanta confianza a los mercados que Polonia nunca tuvo que usar ese fondo. Hay que manejar la psicología de los inversores y un rescate puede jugar un papel importante. Es una oportunidad de reducir la prima de riesgo, porque cuando esta es muy elevada, aumenta el gasto público y si puedes combinar ajuste fiscal y rescate, poco a poco vas a tener más recursos para volver lograr ese círculo virtuoso.