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La excelente salud de la sanidad privada

El sector resiste la crisis y se beneficia del declive de la asistencia pública

El hospital Xanit, de Benalmádena (Málaga), propiedad de la sociedad de capital riesgo N+1
El hospital Xanit, de Benalmádena (Málaga), propiedad de la sociedad de capital riesgo N+1

La sanidad pública española pasa por momentos difíciles, pero lo que es la privada goza de buena salud. Después de haber duplicado su tamaño en los últimos 10 años, el sector, repartido en dos subsectores —las aseguradoras y los grupos hospitalarios—, sigue aumentando facturación y clientes. “Las clínicas privadas somos ya el 30% de toda la sanidad en valor económico”, asegura José Ramón Rubio, vicepresidente de Quirón, líder del sector hospitalario en España. Pese a la crisis, los seguros de salud han crecido un 29% entre 2007 y 2011, desde los 5.140 hasta los 6.589 millones de euros, y las clínicas privadas, un 16% en el mismo periodo.

Estos resultados explican el interés del capital riesgo, que hace cola cada vez que se anuncia una oportunidad. Estos últimos años hemos asistido a operaciones de calado en el sector, como la fusión de Quirón con USP (con la entrada de Doughty Hanson) y la compra de los hospitales de Adeslas por los Gallardo (Almirall), de MD Anderson por Hospiten o de Xanit Hospital por N+1. En camino están otras operaciones, como la compra de varios hospitales por Capio Sanidad o la puesta a la venta de Ruber.

Todo esto es así porque la sanidad privada está lejos de haber alcanzado su madurez. Con un 20% de la población española ya acogida a esta oferta, como clientes directos o a través de las aseguradoras, el sector aún tiene mucho recorrido. “Estamos lejos del 30% habitual en algunos países de Europa, como Francia o Alemania”, dice Francisco Marcos, consejero delegado de Mapfre Familiar.

Pese a la crisis, los seguros de salud han crecido un 29% entre 2007 y 2011

Los problemas de la sanidad pública son vistos por las aseguradoras y sus suministradores, los grupos hospitalarios, como una oportunidad. “Es evidente que la sanidad pública es mejorable y presenta ciertas ineficiencias, lo cual es la clave del crecimiento del sector sanitario privado”, reconoce Víctor Madera, presidente de Capio Sanidad, líder en conciertos con las Administraciones públicas. Otra palanca de crecimiento serán sin duda los proyectos de colaboración público-privada —el modelo Alzira—, impulsados también por la necesidad de las Administraciones autonómicas de ahorrar en gasto sanitario. Madrid privatizará en breve seis hospitales, y Castilla-La Mancha, otros cuatro.

“Se ha visto que los hospitales públicos con gestión privada son más eficientes”, asegura David Santos, director de inversiones de N+1, la sociedad de capital riesgo propietaria del Xanit Hospital, de Benalmádena. Rubio, de Quirón, sostiene que la sanidad privada está atendiendo a los usuarios por un coste que no llega al 60% del público. “Mientras que el coste por persona en la pública es de 1.250 euros, en la privada es de 700”, sostiene.

Antonio Jiménez, director del área de salud de Axa, no cree que ello se deba a un milagro, sino a que la privada es más eficiente. “Utilizan los equipos tecnológicos más horas, son más flexibles y no sufren los esquemas funcionariales de la sanidad pública, con sueldos más altos y menos productividad”, asegura.

Los problemas de la sanidad pública están disparando un nuevo segmento de clientela, los que buscan un servicio complementario debido a que, explica Jiménez, “las reformas de la sanidad van a dejar gente fuera, o con menos prestaciones”. El que las listas de espera en patologías no crónicas se estén disparando en algunas comunidades, puntualiza Rubio, de Quirón, “hará que crezca el número de personas interesadas en contratar una póliza de salud complementaria”. Esta nueva necesidad ha obligado a las aseguradoras a ofrecer al público la posibilidad de contratar solo las prestaciones que deseen, para los temas más cotidianos. “Hay personas que no quieren gastar mucho dinero en un paquete completo ni necesitan hacerlo al tener la cobertura pública”, explica Marcos, de Mapfre.

La sanidad privada no hubiera podido registrar este éxito de no haber logrado cuotas de eficiencia muy altas motivadas por la fuerte competencia en el sector asegurador (con muchos entrantes nuevos), presión que se ha ido trasladando a las clínicas. Aun cuando las aseguradoras han reducido sus costes de transformación (más teléfono, más Internet), el grueso del trabajo lo han hecho las clínicas. La sanidad privada española sería la más barata de Europa, con precios la mitad de los de Portugal.

La industria se prepara

para un proceso

de consolidación

“En Axa, una persona de 65 años puede tener el paquete completo por 130 euros”, afirma Jiménez. “En Europa cuesta cuatro veces más”. Esto pese a que, como reconoce Teótimo Sáez, secretario general de SegurCaixa Adeslas, líder en seguros de salud, “los costes sanitarios no paran de crecer, debido al envejecimiento, las nuevas prestaciones o el coste de los equipos”. ¿Dónde está el secreto? Según parece, en la concentración corporativa, a través de adquisición de clínicas o empresas, que ha dado lugar a grupos ya con unas dimensiones muy respetables, un elemento crítico a la hora de conseguir competitividad.

España cuenta con grupos hospitalarios como Quirón, con 46 unidades, 2.250 camas, 6.500 médicos y una facturación de 650 millones de euros; o Capio Sanidad (participado por CVC), con 30 hospitales, 7.500 médicos y 1.856 camas. Y otros como HM Hospitales, Ribera Salud o la propia división de hospitales de Sanitas, que facturó el año pasado 205 millones de euros, un 14,5% más que en el año anterior. Esta potencia de fuego les ha permitido invertir no solo en edificios, sino también en tecnología y cuadros médicos de prestigio. “Hemos invertido entre Quirón y USP, con la que nos hemos fusionado este año, 400 millones de euros en cinco años”, explica Rubio, quien subraya que el sector privado hace el 60% de las pruebas de PET TAC (para detectar el cáncer) de la sanidad española y lleva a cabo el 40% de la investigación médica en hospitales (10 de ellos son universitarios).

En el sector no ocultan que se enfrenta a retos en los próximos años; entre ellos, la tendencia al crecimiento imparable de los costes sanitarios. Por eso se cuenta con que la única solución para mantener la eficiencia pasa por proseguir con la concentración. Lo hecho hasta ahora, si bien importante, es visto como insuficiente. “Mientras que en seguros se ha logrado un alto nivel de concentración (las ocho primeras tienen el 80%), en las clínicas el sector sigue fragmentado”, apunta Carlos Barallobre, socio de Mercapital, la empresa de capital riesgo pionera en sanidad privada (Dexeus, USP, Hospiten, Quirón…). Las ocho primeras empresas tienen apenas el 30% del mercado. Un tema decisivo, según Barallobre, ya que aquí “el tamaño es lo que te permite acometer inversiones, adquirir equipamiento médico a mejor precio, reducir los costes de back office, tener marca o atraer a los mejores profesionales”. Y este es el factor que encandila al capital riesgo, esa posibilidad de generar un sector más eficiente, con empresas más grandes, capaces de hablar de tú a tú con las aseguradoras o las Administraciones autonómicas, interesadas en ceder sus hospitales bajo el sistema de colaboración público-privada.