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Carburantes desbocados

Industria se plantea intervenir en el mercado de los combustibles para bajar los precios Competencia y la CNE advierten de que no existe una competencia efectiva

Un conductor pone gasolina en una estación de Madrid.
Un conductor pone gasolina en una estación de Madrid.

A nadie le extraña que un conductor que acaba de pagar 82 euros por llenar el depósito —10 más que hace un año— muestre su indignación ante el dueño de la gasolinera. Este le asegurará que no tiene nada que ver con la escalada de precios y apuntará a las petroleras. Y estas le dirán que se limitan a trasladar el incremento de la cotización internacional de la materia prima y los costes de distribución. Entonces, ¿por qué los precios de los carburantes en España, antes de impuestos, están entre los más altos de la Unión Europea? El Gobierno considera que hace falta más competencia.

La escalada del precio de los combustibles es uno de los principales motivos de que la inflación esté desbocada en plena crisis, con la consiguiente erosión en la competitividad de la economía y el poder adquisitivo de los ciudadanos. El Ministerio de Industria se plantea actuar ahora en este mercado y ha desempolvado una vieja polémica: la carestía de los carburantes y la falta de competencia.

Como base dispone de dos demoledores informes elaborados por la Comisión Nacional de la Energía (CNE) y la Comisión Nacional de la Competencia (CNC). Estos organismos concluyen que es necesaria una mayor competencia en el mercado, dominado por tres petroleras: Repsol, Cepsa y BP, con una cuota de mercado conjunta del 73%. En Italia, por ejemplo, los tres principales operadores acaparan menos del 50% de las ventas.

Los datos que se desprenden de esos informes son contundentes. Sobre todo, el elaborado por la CNC: desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2010, el margen bruto de distribución —la parte del precio imputable a la estructura productiva y comercial— ha crecido un 20%; en los últimos años, antes de impuestos, el precio de los carburantes ha estado en promedio por encima de la UE; las tres petroleras dominan el sector, al controlar la producción nacional a través de sus refinerías, por su capacidad de influencia sobre la empresa dedicada al almacenamiento, transporte y distribución de combustible (CLH), y como operadores de la mayor parte de las estaciones del servicio.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, está dispuesto a “considerar muy seriamente modificar la legislación introduciendo parte de las sugerencias” de los organismos públicos “con un objetivo, y es que se introduzca mayor grado de competencia en el sector y que eso tenga un reflejo en términos de precios”. “Todos tenemos que contribuir al proceso profundo de ajustes que se está realizando en la economía”, advirtió esta semana. En Industria no concretan más. Sobre la mesa del ministro están las recomendaciones de la CNE y la CNC: abrir más estaciones en hipermercados, centros comerciales y autopistas; prohibir a las petroleras que recomienden a las gasolineras los precios, y revisar la duración de los contratos de suministro en exclusiva con las gasolineras.

Las petroleras se defienden

Las petroleras defienden su gestión. “Los operadores compiten, y esa teoría de que intentan compensar la caída de las ventas [de un 25% acumulado desde 2007] subiendo los precios no es cierta”, afirma Álvaro Mazarrasa, director general de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), patronal del sector. “Lo que más nos duele es la falta de rigor del Gobierno. Creemos que se confunde a la opinión pública y nos parece injusto”, añade. Mazarrasa niega que los márgenes de las compañías hayan crecido un 20% desde 2007, sino que se han incrementado diversos costes de distribución, sobre todo el financiero, por la penalización que sufre España por la crisis de deuda. “Se dice que el margen es de 15 céntimos de euro por litro, pero eso es una barbaridad; en realidad, el margen real oscila entre 1 y 1,5 céntimos”, asegura.

En el último año, la sin plomo ha subido un 14% y el gasóleo un 12%

Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Facultad de Geología de la Universidad de Barcelona, pone en duda el incremento del 20% en los márgenes. “Como consumidor, agradecería que estos informes explicaran con pelos y señales cómo se han realizado”, asegura. “Aumentar la competencia es de por sí bueno en todos los sectores, pero no solo hay que sacar a la luz la cuestión, hay que tomar decisiones”, advierte. “Mi impresión es que el Ejecutivo quiere crear la expectativa de que se pueden bajar los precios, de que está haciendo algo, porque sabe que en realidad lo más seguro es que suban: primero, porque es muy probable que Europa presione para que España eleve la carga fiscal de los carburantes, que es más baja que en Grecia, Italia y Portugal; y segundo, porque en enero se producirá un aumento por el fin de las ayudas a los biocarburantes”.

En las gasolineras, precios históricos

Los precios se encuentran ya en muchas estaciones de servicio por encima del máximo histórico. En el caso de la gasolina, superan los 1,5 euros por litro, volviendo al récord del verano. En el último año, el precio de la sin plomo ha crecido un 14%, mientras el gasóleo es un 12% más caro. Llenar el depósito ya cuesta de media 82 euros.

Carburantes desbocados

“Cuando sube el petróleo, la repercusión es inmediata y las gasolinas suben, pero la repercusión no es tan rápida cuando baja”, afirma Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que recuerda que cada vez que hay una operación salida, las gasolinas suben la víspera. “Los consumidores saben que esto no es normal”, manifiesta. “Consideramos que la liberalización que culminó a finales de los noventa fue un fraude: dijeron que iban a mejorar los servicios y bajar los precios, y no ha sido así”, sostiene Rubén Sánchez, portavoz de la organización de defensa de los consumidores Facua. La Comisión Nacional de la Competencia afirma que España es el segundo país europeo con el precio de la gasolina, sin impuestos, más alto, y el quinto en cuanto al gasóleo.

La AOP rechaza que se comparen los precios con otros países de la UE, porque el sistema de recogida de los datos es muy diferente. “España toma los datos los lunes, y Francia, las medias semanales; en unos países se envía el precio promedio de casi todas las estaciones de servicio, mientras en otros países la muestra es inferior al 40%; en algunos países los precios incluyen los descuentos, mientras en España se envían los precios antes de los descuentos, que son muy importantes en nuestro país”, detalla Mazarrasa. El efecto, señala, es que un mes España sube en la clasificación de precios más elevados y el siguiente baja. “Es muy volátil”, concluye.

“En el mercado no hay competencia”, afirman desde las gasolineras

Pese a que admite que sería necesario homogeneizar la recogida de datos en la UE, la CNE considera que el mercado francés es lo suficientemente similar como para realizar comparaciones. Según los cálculos del organismo, los precios antes de impuestos en España suelen estar de media por encima de los de Francia [ver gráfico].

La clave ¿la competencia?

La Comisión Nacional de la Competencia va más allá: afirma que los factores que señala la AOP “no deberían tener tal influencia que invalide las comparaciones de España con los grandes países”, y recuerda que hasta 1996 se tomaba como referencia Reino Unido, Italia, Alemania, Francia, Bélgica y Holanda para calcular los precios máximos de venta de carburantes de automoción en España.

Más gasolineras y menos exclusividad

El Ministerio de Industria estudia medidas para introducir más competencia en el sector. Estas son algunas de las recomendaciones de la Comisión Nacional de la Competencia y de la Comisión Nacional de la Energía:

  • Instalación de nuevas estaciones de servicio en hipermercados, centros comerciales y autopistas. Eliminar las barreras administrativas que impiden que haya más aperturas. Promover las gasolineras desatendidas.
  • Prohibir a las petroleras que recomienden a las estaciones de servicio los precios de los carburantes.
  • Revisar la duración máxima de los contratos de suministro en exclusiva que mantienen las petroleras con las estaciones de servicio.
  • Analizar las posibles barreras normativas a la entrada de otros combustibles para automoción, tales como el GLP, GNC o eléctricos.
  • Elaborar clasificaciones de las gasolineras más baratas en la última semana, en el último mes o el último año.
  • Desarrollar un régimen de incompatibilidades para los órganos de gobierno de CLH, encargada del almacenamiento, transporte y distribución de combustibles, para que no formen parte de ellos representantes de compañías que realicen en España actividades de refino o comercialización.
  • Limitar al 5% del capital la participación en el accionariado de CLH y el ejercicio de los derechos políticos al 3%.
  • Promover la conexión física de los oleoductos españoles con otros países.

Una de las claves para aumentar la competencia está en las gasolineras. Hay que abrir más estaciones de servicio, sobre todo en los hipermercados y los centros comerciales, donde las ofertas para llenar el depósito se suelen convertir en un reclamo para los clientes. En España, estos establecimientos canalizan un 9% del suministro, mientras en Francia alcanza el 60%. Los expertos consideran que existen demasiadas trabas administrativas a la hora de abrir una gasolinera, por ejemplo, las restricciones urbanísticas de los Ayuntamientos.

“En este mercado no hay competencia porque hay un problema estructural: la primera petrolera tiene un 45% del negocio, y la siguiente, el 18%”, resume Alfredo Hernández, asesor jurídico de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES). Estos empresarios coinciden con la Comisión Nacional de la Competencia en que hay que revisar la duración de los contratos de exclusividad que mantienen muchas de las gasolineras con las petroleras y prohibir que estas recomienden los precios de venta. “La mayoría de estos contratos funciona con un régimen de comisión, con lo que quien fija el precio es la petrolera”, afirma Hernández. Estos contratos existen en otros países de la UE, pero el portavoz de la CEEES cree que “en otros países el efecto no es tan dañino, porque el mercado está más fragmentado”.

La patronal cree que los datos que maneja el Gobierno no son rigurosos

Para ilustrar la situación, el abogado explica: “Los márgenes en 2006 eran de 16 pesetas y se repartían al 50% entre el gasolinero y la petrolera; en 2012, el margen ha pasado a unas 27 pesetas y el gasolinero solo se queda con 9”. Las petroleras alegan que han subido los costes de distribución. “Pues que sean más claros sobre cuánto han subido esos gastos”, remata.

El portavoz de CEEES afirma que hay contratos en exclusividad firmados en su día con la antigua Campsa que son de hasta 40 y 50 años. La normativa comunitaria fija una duración máxima de 5 años. Repsol explica que todos sus contratos de suministro son por 5 años, a excepción de otro tipo de contratos, como en los que la petrolera es la propietaria de la estación y la arrienda a un tercero.

El papel de refinerías y distribuidoras

El control de las refinerías y la distribución constituye otra barrera que se debería revisar, según la Comisión Nacional de la Competencia. El refino está en manos de Repsol, Cepsa y BP. No se ha abierto ninguna refinería desde 1970. La AOP afirma que esta actividad atraviesa una crisis en Europa, por la caída de los márgenes, y que en Francia e Italia se han cerrado instalaciones. “En España, las empresas han invertido 6.000 millones en mejorar las refinerías desde 2008 y se ha aumentado su capacidad”, afirma Mazarrasa.

Otro de los puntos débiles del sistema, según la CNC, es que las nuevas compañías son “más vulnerables a un incorrecto funcionamiento del sistema logístico”, controlado por CLH, “en el que además los operadores tradicionales tienen cierta capacidad de influencia al estar presentes en su accionariado”. La compañía afirma que sus precios se basan en criterios “transparentes, objetivos y no discriminatorios, y son iguales para todos”.

“Lo más probable es que los precios sigan al alza”, vaticina un experto

El conflicto con los carburantes pone de manifiesto un problema mayor: la falta de competitividad del conjunto de la economía, a juicio de Luis Puch, profesor de Análisis Económico de la Universidad Complutense e investigador de Fedea. “En Francia, la competencia entre hipermercados les lleva a abrir gasolineras para atraer al cliente, como estrategia para su negocio principal; aquí se han instalado muy pocas”, explica este economista, que no está seguro de que haya una verdadera voluntad política para tomar las medidas que incrementen la competencia en los carburantes.

Para la OCU, el Gobierno debería seguir ya las recomendaciones de la CNC y la CNE, aunque considera que el Ejecutivo “en ocasiones parece tener las mismas ideas que cualquier ciudadano de a pie”. El portavoz de Facua va más allá y pide que se vuelva al sistema de precios máximos: “Se dio a las petroleras la libertad para fijar los precios y los han subido; pongamos al menos un tope”.